Estabilización incierta de los fertilizantes
«Varios nubarrones vuelven a oscurecer el horizonte, como son el repunte del coste de la energía previsto para esta última parte del año y, por tanto, el previsible incremento de los precios»
El mercado mundial de los fertilizantes se ha estabilizado, tal como reconoce la Asociación Internacional de Fabricantes de Fertilizantes (IFA). En 2022, la producción de ácido fosfórico aumento un 2%, mientras que el cloruro potásico cayó el 15% y el amoniaco un 1%. En este contexto y con la apertura de nuevos mercados de importación, los precios se han conseguido revertir con respecto a los máximos alcanzados en el primer semestre de 2022.
Sin embargo, varios nubarrones vuelven a oscurecer el horizonte, como son el repunte del coste de la energía previsto para esta última parte del año y, por tanto, el previsible incremento de los precios. Además la Comisión Europea ha propuesto como objetivo que para 2030 haya una reducción del uso de fertilizantes superior al 20%, lo que sin duda afectará a la industria productora, pero también a la productividad de nuestra agricultura y, por tanto, al precio de los alimentos.
Aumento del consumo mundial
A pesar de ello, la IFA prevé que en el corto plazo, el consumo mundial de fertilizantes pueda aumentar un 4% en 2023, superando los 192 millones de toneladas, por encima 2019, debido fundamentalmente al incremento de la superficie mundial de cereales.
Por su parte, en España la patronal del sector de la industria de fertilizantes, la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE), destaca que la fuerte sequía ha supuesto una importante caída de la producción agrícola, que osciló en 2022 entre el 25-27%.
Datos en Andalucía
En cuanto los principales abonos, la venta interior en España fue de 1,3 millones de toneladas en 2022, el 58% correspondiente a nitrogenados, el 19% a fosfatados y el 23% a potásico. En Andalucía se comercializaron en el mismo año 316.988 toneladas, el 24,3% del total nacional. Una región que al contrario que en el resto de España, en diez años se ha incrementado su consumo, aunque ligeramente, el 0,6%.