Fin del letargo navideño
«El mercado local de los cereales y las oleaginosas poco a poco va intentando tomar forma»
Tradicionalmente, en el mes de diciembre y los primeros días del mes de enero, hay un tiempo de muy baja actividad en los mercados. Tras estas atípicas navidades «covidianas», el mercado local de los cereales y las oleaginosas poco a poco va intentando tomar forma.
Si miramos los mercados internacionales, vemos una primera quincena de diciembre bajista, una segunda alcista y una explosión final a primeros de enero que está por consolidarse. En un año 2020 en el que las perspectivas, tras una cosecha nacional récord, eran muy bajistas, todas las materias primas cerealistas subieron al menos 40 euros la tonelada (€/tn) desde que empezó la campaña, si hablamos de oleaginosas superaron los 100 €/tn.
Y es que la demanda internacional, comandada por las importaciones chinas, ha sido una de las claves del aumento de los precios de los granos en todo el mundo. Según apuntan los mercados de futuros, parece ser que estos altos precios vienen para quedarse, al menos durante unos cuantos meses.
Mercado nacional
Hay una cosa que habla por sí sola, las ‘multis’ están comprando mercancías forrajeras en el interior de la península, aun siendo tenedoras de miles de toneladas en los puertos. Esa mercancía nacional, tiene menor precio que sus mercancías ya importadas y mucho menor de lo que cuesta una reposición internacional.
Lo que no tiene sentido es, que siendo un país deficitario, se mueva mercancía del interior de la península hacia las zonas más cercanas a los puertos. Y que las ‘multis’ y el comercio se aprovechen de la atomización y la desorganización que reina en la parte productora.
Si analizamos los productos forrajeros, tenemos precios históricamente altos con reposiciones de trigos en los puertos alrededor de los 230 €/tn con los futuros muy firmes. Con respecto al maíz ya llevamos un tiempo en el entorno de los 210 a 215 €/tn y los futuros también están muy fuertes. Espero que estos precios sirvan para que repunten las siembras del cereal amarillo en nuestros campos.
El trigo duro ha tenido un comportamiento extraño este año, ya que con nuestros problemas de calidad, se nos presentaba una campaña complicada. Pero a la postre, casi no ha tenido penalización en el mercado internacional, a pesar de no poder exportar al norte de África y que a una parte de la industria local no le sirva. Parece que los confinamientos han disparado el consumo de pasta.
La oleaginosa de referencia en nuestros campos es el girasol, tanto en su variante clásica como la de alto oleico, y está de enhorabuena porque su precio se ha disparado. El fortalecimiento de los aceites vegetales mundiales, alentados por la imparable subida de la soja, ha hecho subir de precio el girasol de forma muy significativa.
Esta situación parece que está respaldada por los mercados de futuro. De esta manera, el precio de nuestras pipas andaluzas del próximo verano, al ser las primeras que se cosechan, auguran precios mucho mejores que la media de los últimos años.