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Sector agroalimentario

Frutas y hortalizas saludables, a pesar del Gobierno

«El Ministerio de Consumo se vuelve a meter en camisa de once varas y se posiciona sobre los medios de producción agraria, de los que sabe poco o nada y que, en todo caso, no entran en sus competencias»

11/04/2022 a las 07:39

Nuestro errático Ministerio de Consumo vuelve a ir por libre. Con su nueva campaña de comunicación #ComerdeTemporada, ha vuelto a levantar a otro sector, en este caso el de las frutas y hortalizas. El haber eliminado de esta campaña a las hortalizas obtenidas en invernaderos, todas frescas, sanas y sostenibles, es un nuevo sinsentido, ya que el modelo de producción no altera las propiedades nutricionales del alimento.

Un planteamiento que también va en contra de la campaña Alimentos de España elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, profundo conocedor de un sector que sí está bajo su paraguas, y que como es normal sí incluye en su calendario al tomate, pimiento, pepino, calabacín o berenjena.

Pero además, la agricultura bajo plástico es tremendamente eficiente, con un consumo mínimo y localizado de recursos naturales, y unos sistemas de aplicación de productos fitosanitarios mucho más precisos; y ello sin olvidarnos de la puntera lucha biológica contra plagas.

Igual de saludables

Por mucho que no lo entiendan en este ministerio, las frutas y hortalizas obtenidas en intensivo son igual de saludables, como lo es para una persona de la cornisa cantábrica, por poner un ejemplo, comer un tomate almeriense, o el obtenido en los reconocidos huertos de su tierra; otra cosa es que le guste más uno u otro, pero eso ya es otra cuestión, que debe dilucidar el propio consumidor.

Nuevamente, en vez de enfocarse en promover una alimentación sana, que es lo que corresponde a este organismo, se vuelven a meter en camisa de once varas y se posicionan sobre los medios de producción agraria, de los que saben poco o nada y que, en todo caso, no entran en sus competencias. Un nuevo patinazo, tal como ya tuvo recientemente con el asunto de las mal llamadas macrogranjas, y todo ello, sin haber pisado una explotación ganadera en intensivo, ni un moderno invernadero de nuestra costa mediterránea.