Las importaciones de Vietnam amenazan al arroz sevillano
«Volvemos a tropezar con la misma piedra, pues el acuerdo con Vietnam supondrá un mercado comunitario en recesión y precios en caída»
La Comisión Europea ha acogido con satisfacción el acuerdo comercial y de inversión aprobado entre la Unión Europea (UE) y Vietnam, aprobado por el Parlamento Europeo el pasado 17 de febrero. Dicho acuerdo, que entrará en vigor en el presente año 2020, supondrá la eliminación del 99% de todos los aranceles establecidos con anterioridad por ambas partes.
Con esta adopción del Parlamento, el Consejo Europeo puede dar su aprobación a este acuerdo comercial y, una vez que la Asamblea Nacional vietnamita también lo ratifique, podrá entrar en vigor, probablemente para el próximo verano.
El propio Comisario europeo de Comercio, Phill Hogan, ha calificado el acuerdo con Vietnam como «una victoria para los consumidores, trabajadores, agricultores y empresas». Y, según él, va mucho más allá de los beneficios económicos. En este sentido, ha explicado que Vietnam ya ha hecho grandes esfuerzos para mejorar su historial laboral, influenciados por las múltiples conversaciones comerciales con la UE.
Como arrocero europeo y después de haber colaborado con la Dirección General de Agricultura de la UE durante 27 años, junto a nuestros colegas arroceros de Italia, Francia Portugal, Grecia y Hungría, no salgo de mi asombro. Pues parece que volvemos a tropezar otra vez con la misma piedra.
Precedente: Camboya
A los arroceros comunitarios nos ha costado nueve años de ardua batalla con la Comisión el demostrar que el acuerdo establecido con Camboya en 2009, en base a la iniciativa Todo Menos Armas (EBA, en sus siglas en inglés), por el que podían entrar a la UE todos los artículos que quisieran libres de aranceles, inundó Europa de arroces baratos de Camboya, hasta el punto de paralizar los precios de los arroces internos, especialmente los de grano largo (variedad Indica).
Hasta 500.000 Tm/Año se llegaron a exportar desde Camboya, además de las toneladas importadas por la UE de otros orígenes, con el elogiable propósito, como ocurre ahora con Vietnam, de ayudar a un país «pobre» y en «desarrollo» como era entonces Camboya, menospreciando el daño directo que se hacía a los productores arroceros comunitarios.
Como digo, esta situación del todo perversa fue demostrada a la Comisión en 2018, comprendiendo ésta el perjuicio ocasionado a los arroceros europeos, encargando un informe a nivel comunitario de las consecuencias de la aplicación del acuerdo EBA para el arroz comunitario. Informe donde se constató la situación extrema a la que las importaciones de Camboya habían llevado no sólo de los agricultores arroceros, sino también a la industria molinera comunitaria, al entrar por el norte de Europa (Alemania, Bélgica, Inglaterra) arroces ya empaquetados directamente para los lineales de las grandes superficies.
Cláusula de salvaguardia
Por todo ello y en un tiempo récord, se aprobaba el establecimiento de un periodo de tres años de aranceles para los arroces que entraran en la UE procedentes de Camboya, que sería de 175 €/Tm para el año 2019, 150 €/Tm para 2020 y de 125 €/Tm para 2021.
Pues bien, cuando aún no se han analizado las consecuencias en los mercados internos de la UE de estas medidas arancelarias, el Parlamento Europeo nos vuelve a sorprender a los arroceros con otro acuerdo, precisamente con Vietnam, país que además de producir unos 40 millones de toneladas al año (frente a las 2,5 millones de toneladas año que produce la UE) se puede permitir ser el principal exportador de Asia, con 10 millones de toneladas de arroz/año.
No obstante, parece ser que estos datos no son significativos para la UE, ya que Comercio, lo único que ve es arroz mucho más barato que el comunitario (Entre 375-425 €/Tm en blanco, frente a los 600-700 €/Tm de la UE).
Igual de decepcionante es ver que nuestros eurodiputados, que se supone que están en Bruselas para representar y defender nuestros intereses, han votado a favor del acuerdo de libre comercio con Vietnam, cuyas consecuencias para el arroz serán repetir lo vivido. Es decir, un mercado comunitario en recesión y precios en caída.
Por ello, no se puede entender estos continuos ataque directos de la propia Unión Europea a sus productores, sin importarles en absoluto las consecuencias directas que tienen para un cultivo como el arroz, vital para la provincia de Sevilla y para España. Estamos jugando con el abandono del campo, la despoblación rural y la falta de relevo generacional que mantenga nuestras despensas con seguridad alimentaria.