Imposible estar un año tranquilo
«En Ucrania, el crecimiento del consumo de aceituna de mesa en el último año ha sido del 15%»
Ahora que pensábamos que la situación para la aceituna de mesa podría mejorar en Estados Unidos, después del informe favorable de la Organización Mundial del Comercio y de una recuperación del consumo mundial tras la difícil situación de los mercados a consecuencia de la pandemia, viene Vladimiro a fastidiarnos la fiesta.
Una guerra de imprevisibles consecuencias a las mismas puertas de Europa es justo lo que nos faltaba para la tormenta perfecta que tiene de todo menos agua.
Cuando las administraciones nos hablan de internacionalización, de ensanchar fronteras, de dar a conocer nuestros productos por todo el mundo, de promoción y de otro sinfín de cuestiones, se les llena la boca de las bondades de la exportación y de la riqueza que genera para el país pero cuando la situación se complica en cualquier mercado -como nos pasó con Estados Unidos-, si te he visto no me acuerdo, y apáñatelas como puedas.
Ucrania-Rusia
En Ucrania, el crecimiento del consumo de aceituna de mesa en el último año ha sido del 15%, situándose las exportaciones en los 6 millones de kilos de aceituna neta. En el caso de Rusia, el crecimiento fue en 2021 del 9% con un consumo de más de 20 millones de kilos, el 85% aproximadamente es aceituna española.

Pues bien, ahora nos dirán lo mismo: que tenemos que buscar otros mercados, hacer promoción, etcétera, etcétera… Pero ellos, mientras tanto, están ocupados recortándonos la PAC o complicándonos la vida con cualquier ocurrencia que prefiero no nombrar.
Pues, ¿saben ustedes (los políticos) lo que piensan los agricultores y la sociedad en general? Que ustedes a lo que deberían estar es a resolvernos problemas que tenemos, que no son pocos. Por empezar, hablo de un Plan Hidrológico Nacional que nos permita producir con garantías, y siguiendo por muchísimos otros que ya les hemos trasladado hasta la saciedad y que nos permitan estar a lo nuestro, que no es otra cosa que trabajar y no en las calles protestando.
¿Tan difícil es que Vladimiro, Donald o el Pepito de los palotes de turno nos dejen vivir tranquilos?