Incertidumbres para el cítrico
Próxima campaña

Incertidumbres para el cítrico

«Si en algo destaca nuestro sector es en lidiar siempre y permanentemente con la incertidumbre, en hacer de esta su propia fortaleza»

09/09/2020 Actualizado a las 10:56

Peinando más canas de las que uno imaginara, ya he visto muchas campañas agrícolas, que nunca son suficientes, ya que no hay una igual a la anterior, porque no las puede haber. Esta que está a punto de empezar, más que nunca, lo hace de una manera especialmente incierta.

Hay muchas incertidumbres, en efecto, derivadas de la forma en la que afrontar la actividad, inmersos como estamos en esta pandemia que nos está haciendo replantear tantos paradigmas de nuestra civilización.

Pero si en algo destaca nuestro sector es en eso mismo precisamente, en lidiar siempre y permanentemente con la incertidumbre, en hacer de ésta su propia fortaleza. Ésta se disfraza siempre de condicionantes climáticos que convierten un negocio al aire libre en un acto de fe.

Pero también se disfraza a veces de no saber tu precio de venta o al menos de lo que vas a cobrar finalmente. A esto podemos añadir otros múltiples disfraces comunes con cualquier otro sector en forma de políticas fiscales por ejemplo y también el que nos intranquiliza cuando hay bonanza económica y que hace que nadie quiera trabajar en el campo, faltando especialistas como podadores e incluso personal para tareas básicas y fundamentales como la cogida.

Próxima campaña

Se presenta una campaña, para el cítrico en especial, como siempre llena de incertidumbres, pero que ahora se disfrazan también de ilusión por defender un producto que ayuda a fortalecer nuestras defensas y que, por tanto, el consumidor, llegada esta situación sanitaria, demandará sin duda. Dudas que, en definitiva, no son más que expectativas. Esperemos que no sea una isla en medio de un mar de desesperación generalizada, como terminó siéndolo la campaña pasada y que la sensibilización de la sociedad con nuestro sector se refleje finalmente en unos resultados para mirar el futuro con optimismo.

Siendo esto así, acostumbrados a lidiar con la incertidumbre teniendo una actividad recurrente y que no puede parar, y echando la vista atrás, uno se pregunta por qué seguimos siendo un sector refugio. Recordemos la época dorada de la Banca, o de los banqueros que no paraban de invertir en agro, el auge de las punto com antes de reventar su burbuja y que también se reflejó en compras de fincas, por no hablar de qué constructor que se preciara no tenía una buena finca.

Los políticos, mejor los dejamos, ya que es un sector especial, pero que también ha hecho sus pinitos. Todo el que tenía éxito económico invertía en campo. Las mismas crisis posteriores hacían que igual que entraban salieran, ya que no eran profesionales del sector. Es lo que tiene ser el «sector pobre», pero del que los bancos se siguen fiando, ya que involucramos e hipotecamos, más allá de nuestro patrimonio, nuestra forma de vida.

Debe ser que, en efecto, sigue siendo un reducto de autenticidad, donde produces algo tan tangible como sano, tan vinculado a la tierra que nos sustenta, a las tradiciones y valores que se pierden por momentos y que ya no volverán y que lleva conviviendo con la incertidumbre desde sus orígenes, ante la cual siempre sale victorioso, ya que es un sector en definitiva que, en sí mismo, es la propia incertidumbre.

Escrito por

Manuel Altava

Vicepresidente 2º de Asaja Sevilla

Ámbitos