El pavo menos navideño
«El sector del pavo ha conseguido superar la estacionalidad, sobre todo a través de la comercialización de nuevos cortes y elaborados»
Cuando era pequeño, antes de Navidad, nos regalaban un pavo, que durante semanas cuidábamos y alimentábamos en nuestro garaje, reconvertido en un improvisado corral. Una tarea que todos los hermanos y hermanas acometíamos con entusiasmo y mimo. Ni que decir tiene, que encontrarnos a nuestro nuevo amigo en el plato de Nochebuena, no era ni mucho menos una experiencia feliz y entrañable. La tradición duró poco, dado el efecto emocional que producía en los aquel entonces pequeños comensales, que éramos muchos, por cierto.
Pero, al margen del anecdotario familiar, la realidad es que comer pavo en Navidad ha sido una tradición durante décadas en nuestro país, aunque poco a poco va perdiendo fuerza, sustituida por otras carnes y pescados.
Sin embargo, es una circunstancia del mercado que no ha impactado demasiado en el sector, a pesar de que en los últimos diez años el consumo de esta carne en España ha caído el 15,5% según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Al contrario que otros mucho productos, también con una importante estacionalidad, el sector del pavo la ha conseguido superar, sobre todo a través de la comercialización de nuevos cortes y elaborados, que han hecho mucho más accesible y sencillo de cocinar a esta popular ave, ya no solo navideña.
Aumento de las explotaciones
De hecho, entre 2007 y 2020, el número de explotaciones de pavos ha aumentado en España en un 154%, hasta alcanzar las 1.850, de las que el 31% están en Andalucía. En cuanto al número de aves, superan los 13 millones de animales, localizados en esta región en similar proporción.
No es fácil desestacionalizar, en primer lugar porque hay productos que tienen muy poca capacidad de cambiar formatos, como por ejemplo es el caso del cava. Otros, porque su consumo se intenta limitar a fechas específicas, ya que el abuso de un consumo recurrente no es lo más recomendable la salud, como son los dulces navideños. Justo lo contrario que sucede con la carne de esta ave tan familiar.