Pérdidas millonarias en el arroz, por segundo año consecutivo
Salinidad del agua de riego

Pérdidas millonarias en el arroz, por segundo año consecutivo

«Yo no me resigno a dar por buena esta situación, con una cosecha de 6.000 kg/ha en 2019 y de 8.000 kg/ha para la campaña 2020»

08/02/2021 a las 11:51

El sector arrocero de Sevilla, de los más pujantes del mundo, con producciones por hectárea inigualables, ve con perplejidad como por segundo año consecutivo sus producciones se han retraído a las que obtenían en la década de los 80, soportando estoicamente unas pérdidas medias de 1.000 a 1.500 kilos por hectárea (kg/ha), lo que equivale a unos 55 millones de kilos, o lo que es lo mismo, a unos 17 millones de euros de pérdidas directas.

Unos agricultores lo achacan principalmente a la intrusión marina del Atlántico por el Guadalquivir, que ha sometido la calidad del agua a unos parámetros intolerables para 2020, alcanzando rangos máximos de sal de 2,80 gramos por litro (gr/l) a 4,85 gr/l en la pleamar y de 1,75 gr/l a 3,45 gr/l en la bajamar, en la última toma de riego, situada en el propio río Guadalquivir y que sirve de referencia y control de desembalse para la propia Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.

Otros, además de lo expuesto, responsabilizan también de estas pérdidas a las lluvias acaecidas en el mes de agosto, que con el retraso de la época de siembra coincidieron con el periodo de floración, abortando un número indeterminado de flores, y por tanto, de pérdida de grano y con ello de producción. Fenómeno este, en el que el arrocero no puede intervenir, ya que al igual que el resto de los agricultores del universo, tienen su actividad a cielo abierto.

Ante esta situación anacrónica, no podemos los arroceros seguir en este silencio cómplice de un Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cuyo ministro está desaparecido del agro nacional; de un Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que no sabemos para qué nos sirve; de una Confederación Hidrográfica del Guadalquivir que, tal parece, haya abandonado el proyecto de mejora de riego del sector arrocero de Sevilla ante su silencio al respecto. Y por último, qué decir de nosotros mismos, los arroceros…

Los arrozales de Isla Mayor son una de las principales zonas de producción de arroz / Raúl Doblado

Debatir sobre «lo importante»

En otros tiempos era obligatorio hablar en todas la reuniones del sector de nuestro proyecto de mejora del riego, de la situación del río Guadalquivir, de la barra de arena de Sanlúcar de Barrameda, de los continuos dragados de mantenimiento del río por parte de la Autoridad Portuaria de Sevilla, de las consecuencias que dichos dragados tenían sobre la salinidad de éste, del aumento de velocidad de carrera del mismo, de sus sedimentos, y un largo etcétera.

Yo no me resigno a dar por buena esta situación, con una cosecha de 6.000 kg/ha en 2019 y de 8.000 kg/ha para la campaña 2020. Para este siglo habíamos alcanzado, y presumido con justificado orgullo, el primer puesto mundial de producción por hectárea, con 10.000-10.900 kg/ha, que no podemos resignarnos a perder. Pero ahora parece no haber otro tema de conversación que el maligno Covid-19.

Arroceros, los años pasan inexorables para todos. Preguntémonos, cómo en otros tiempos lo hicimos. Qué futuro, qué agricultura y qué perspectivas queremos dejarles a nuestros hijos en nuestras marismas del Guadalquivir.

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