Las promesas para la ganadería de la España 2050
«Faltan campañas informativas con rigor científico incuestionable que cuenten la realidad del coste ambiental que tienen las producciones ganaderas»
Aún colean los ecos de presentación del documento que será el objetivo para llegar a una España más ecológica en 2050. Este fin de semana me he dedicado a leer el documento de más de 600 páginas. El documento cargado de buenas intenciones, sin concretar las medidas propuestas y como lograr las metas y lo más importante, sin presupuestos concretos.
En el apartado referente a la ganadería y la actividad agroalimentaria, establece los desafíos que deben acometer sin concretar acciones concretas y objetivos tangibles. Sí que deja ver un desconocimiento de la realidad de nuestros campos y nuestros ganaderos, lo mismo que esos informes que cuantifican la huella de carbono basados en estudios teóricos sin tener en cuenta los enormes beneficios que los sistemas extensivos y el pastoreo tienen sobre el medio.
Plantear una reducción en la cantidad de carne que hemos de consumir basados en argumentos ambientalistas no nutricionales, cuanto menos es arriesgado, y máxime cuando días antes se había presentado un documento en el que ensalzaban las bondades de esos preparados cárnicos de laboratorio, esto nos puede indicar que los grandes grupos de presión están haciendo su función.

La paradoja del sinsentido se completa cuando pretenden mejorar las explotaciones extensivas y los sistemas agrosilvopastorales como es la dehesa, aumentando la regeneración del arbolado y la superficie forestal. Esto sobre el papel está muy bien, gramaticalmente está perfecto y como documento les ha quedado muy bonito, un poco denso para mi gusto y algo farragoso. Claro que si lo que se pretende es no aportar soluciones han cumplido su objetivo.
Desinformación
En todos estos sistemas y como actor principal, siempre encuentro a los rumiantes y como estrella destacada siempre se encuentra la oveja. Pero las explotaciones tienen que ser rentables para que el ganadero pueda vivir de forma digna, y sus producciones tienen que tener un mercado. No vale hablar de que en la España del 2050 más del 70% de las producciones tendrán origen ecológico. Y hasta el 2050, ¿Qué pasará? Y, ¿Qué ocurrirá con los sobrecostes que las producciones ecológicas llevan? ¿Quién los asume? Mientras tanto, ¿Quién reactiva el mercado nacional? ¿Estamos preparados para pagar el sobrecoste que tiene un producto ecológico?
Ya lo he dicho en múltiples ocasiones, el enemigo de la ganadería y de las producciones ganaderas es la desinformación. Faltan campañas informativas con rigor científico incuestionable que cuenten la realidad del coste ambiental que tienen las producciones ganaderas, a la vez que faltan informes de nutricionistas que nos establezcan los beneficios de la dieta omnívora en la que esté presente la carne como una parte importante de nuestra dieta y que esa carne sea de calidad.
En este mismo sentido camina la nueva PAC que ahora ultima su negociación y que aboga por una disminución en la cantidad de proteína animal que aportamos a nuestra dieta. ¡Qué manía tenemos los humanos con hablar machaconamente de oídas, sin aportar pruebas basadas en realidad y experimentos con un rigor científico que hable de las bondades de nuestra dieta!

Recordará el lector que hace unos meses a cuenta del sistema Nutriscore, del que hoy casi no se habla, el aceite de oliva lo ponía a la altura nutricional de un refresco de cola con todo su azúcar o una crema de cacahuete con toda sus grasas trans, pues bien se lanzó la piedra se escondió la mano y se formó el revuelo, y a otra cosa mariposa.
Unión de esfuerzos
Tenemos la mala costumbre de hablar a medias, de oídas, sin apoyarnos en información sólida y contrastada. Echo en falta una campaña donde los productores y sus organizaciones salgan unidos para defender al sector ganadero, no vale con que Interovic o Provacuno hagan la guerra por separado defendiendo las bondades del cordero o del vacuno.
¿Se han planteado que si unen esfuerzos y defienden el consumo de proteína animal en la dieta habremos ganado todos? ¿Que si presentamos informes medioambientales donde establezcamos de forma clara la huella de carbono de las producciones ganaderas medidas in situ y no basadas en tablas teóricas, habremos ganado todos?
¿Que si defendemos nuestro modo de vida y nuestras explotaciones (a las que sigo demandando innovación, tecnificación e investigación) habremos ganado todos? Y como mi espacio es finito no quiero tocar las desigualdades sociales entre la España rural abandonada a su suerte y la España de las grandes urbes, que también se toca en el documento, eso será para otro artículo.
Lo que sí está claro es el desconocimiento absoluto de la realidad rural, del sector ganadero y lo peor es que no se quiere ver. Como decía el pensador, «si quieres hacer mi camino te dejo mis botas…». En nuestro caso, están llenas de barro y estiércol, y son duras para pisar el camino.