Los retos de la aceituna de mesa
«La caída de consumo será uno de los desafíos más importantes a superar cuando las producciones sean mayores»
Comenzamos el mes de mayo con temperaturas agradables que favorecen al cuaje de la aceituna, que este año presenta una buena floración en general. Las lluvias del mes de marzo, además de favorecer a la recuperación de nuestros embalses, han conseguido que el olivo recupere en parte su vigorosidad y se encuentre en un buen estado fenológico.
Con este panorama de buena floración, buen cuaje y mayor disponibilidad de recursos hídricos en las zonas de regadío, al agricultor se le nota algo más esperanzado de cara a la próxima campaña, aunque aún es demasiado pronto para hablar de eso.
Pero la aceituna de mesa sigue con sus retos, y 2024 es un año especialmente complejo por diversos motivos. En primer lugar, por los precios de la materia prima. La pasada campaña obligaron a incrementar las tarifas más de un 25% en algunos casos, lo que hace imposible que se mantengan los volúmenes de ventas de años anteriores.
Esta caída de consumo será uno de los desafíos más importantes a superar cuando las producciones sean superiores. La implantación de terceros países en mercados tradicionalmente españoles es otra de las preocupaciones. Egipto, Marruecos, Turquía o Grecia siguen creciendo en exportación y están haciendo importantes cambios tanto en procesos industriales como a nivel agronómico.

Pendientes de la UE y EEUU
A esto tenemos que sumar, este 2024, dos hechos que nos afectarán, como son las Elecciones al Parlamento Europeo y las de EEUU. Las primeras a nivel legislativo, esperemos que sea para mejorar y no para burocratizar más el campo; y a las americanas estaremos muy atentos por cómo nos puedan afectar arancelariamente.
Recordemos que hace unos meses llegó el segundo dictamen de la OMC dando la razón a Europa y reconociendo los aranceles a la aceituna negra como ilegales. Pues seguimos a la espera que la administración americana haga algo al respecto, cosa que dudamos.
Pero no sólo nos preocupan los aranceles a la aceituna negra, recordemos que los aranceles a la aceituna verde y al aceite de oliva se cancelaron en 2021 por un periodo de cinco años y que, en el caso de que en Estados Unidos consiguiera la victoria Donald Trump, no sabemos si se podrían reactivar. La posibilidad existe y preocupa de una manera importante al sector.
Con este panorama en el horizonte, de tensiones y guerras en el mundo, aranceles, legislaciones, mayores producciones a nivel mundial y costes más elevados, el sector de la aceituna de mesa sigue trabajando y demostrando su madurez para seguir adelante. Siempre más fortalecido, como ya ha demostrado en el tema arancelario, siendo el defensor de la Política Agraria Común, algo que espero se le reconozca algún día.
El crecimiento y la innovación serán sin duda dos palancas que ayudarán a conseguir los objetivos que se plantean y con ellas mantener el liderazgo internacional de un sector tan dinámico que tanto aporta a nuestras zonas rurales.