X
Sector agroalimentario

Técnicas genómicas

«Es conveniente recordar que todos los alimentos que compramos, incluso los ecológicos, provienen de procesos de mejora genética similares a los que aplican las modernas tecnologías»

31/07/2023 a las 11:40

La biotecnología moderna aplicada a plantas se fundamenta en la técnica CRISPR-Cas, la también llamada mutagénesis dirigida. Una tecnología que modifica el genoma de la planta, pero de forma selectiva; esto es, uno o varios genes que previamente se han identificado como los responsables de expresar determinadas características de la planta, que son las que se quieren modificar. Utilizando el mismo símil con el que explican esta cuestión diferentes biotecnólogos vegetales, se modifica mínimamente la cadena de ADN, que no es otra cosa que el manual de instrucciones, en este caso de la planta.

Por otro lado está la cisgénesis, que lo que hace es incorporar nuevos genes a la cadena de ADN, nuevas funcionalidades que requieren modificar también las instrucciones de dicho manual.

La diferencia principal entre estas tecnologías y la injustamente vilipendiada transgénesis, es que en esta última se introduce un gen procedente de otro ser vivo con el que no existe posibilidad de cruzamiento natural. Sin embargo en las nuevas tecnologías arriba mencionadas siempre es del mismo organismo o de otros que con los que puede haber un cruzamiento sexual. Un diferencia para muchos relevante, en el ámbito de la bioética, pero que en la práctica es tremendamente sutil.

Proceso regulatorio

En esta línea, hace escasas semanas la Comisión Europea arrancó el proceso regulatorio de estas técnicas con el objeto. De acuerdo con esta propuesta, la aprobación de cultivos cisgénéticos se abordaría de igual manera que la aplicada a semillas obtenidas por mejora genética convencional. Sin embargo, los cultivos mutagénicos no pasan el corte y caen en el mismo saco que los transgénicos, un nuevo lastre para nuestro desarrollo alimentario.

Es conveniente recordar que todos los alimentos que compramos, incluso los ecológicos, provienen de procesos de mejora genética similares a los que aplican las modernas tecnologías, pero más lentos, menos selectivos y más costosos.