La tormenta perfecta del cereal
«Se prevé incluso que pueda ser la peor cosecha desde que se tienen registros históricos, o al menos, de los registros que tienen los agricultores en su memoria histórica»
Hace poco más de quince días que comenzó oficialmente la campaña de cereales 2023-2024, y se mantienen las nada halagüeñas previsiones, como consecuencia de una de las sequías más duras que hemos tenido en las últimas décadas.
De acuerdo con los datos proporcionados por la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (ACCOE), la cosecha de cereales de invierno se podría reducir por encima del 45%, cerca del 50% si también se incluye el de primavera. Un dato muy alarmante, considerando que la campaña del pasado año ya fue baja, lo que nos muestra la gravedad de la situación.
Se prevé incluso que pueda ser la peor cosecha desde que se tienen registros históricos, o al menos, de los registros que tienen los agricultores en su memoria histórica. En otras ocasiones, la sequía iba por barrios y la mala cosecha de unas zonas se compensaba con otras; pero este año el impacto ha sido casi generalizado en todas las comarcas cerealistas de nuestro país, salvo en algunas de siembra tardías en la mitad norte de España.
Costes de producción
A esta situación tan precaria se ha unido el alza de los costes de producción, muy elevados este año, pero contrapuestos con unos precios de venta en origen muy bajos. Todo esto sucede en un país, como es España, deficitario en cereal y que necesita de importaciones para cubrir la demanda, tanto para la industria alimentaria como para alimentación animal.
Todavía es pronto para calcular las necesidades de compra exterior de cereal, pero podrían rondar los 25 millones de toneladas, de acuerdo con estimaciones del sector, una cifra extremadamente elevada, que tampoco se recuerda en décadas anteriores. En todo caso, no se estima que vaya a haber problemas de abastecimiento, ya que hay mercados donde seguir comprando, aun con la posibilidad latente de cierre del pasillo ucraniano. Por ello habrá muy poca producción, muchas importaciones y precios bajos.