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Sector agroalimentario

El verano de los alimentos navideños

«Las empresas productoras de muchos de los alimentos de Navidad tienen su primavera comercial en pleno invierno»

13/01/2020 Actualizado a las 10:07

Hace pocos días que finalizaron las intensas fiestas navideñas, donde el consumo se dispara. Al contrario que los osos, las empresas productoras de muchos de los alimentos de Navidad tienen su primavera comercial en pleno invierno, que es cuando se reactivan para desarrollar su actividad y generar suficientes ingresos como para poder aguantar las vacas flacas. Son alimentos muy estacionales, que durante el resto del año están en estado latente, y repuntan para la Navidad.

Me refiero fundamentalmente a los dulces navideños, los turrones, mazapanes, polvorones, peladillas, y otro número considerable de ellos, que comercializan en estas fechas casi la totalidad de su producción, cerrando luego las puertas hasta el siguiente atracón anual.

Por paradójico que suene, si los osos hibernan, podríamos decir que estos dulces veranean. Por supuesto, y al igual que no todos los plantígrados entran en reposo invernal, también en estos alimentos su estacionalidad varía. Desde los que verdaderamente solo abren para la Navidad hasta los que siguen abasteciendo una ligera demanda en el resto del año.

Apuesta por la diferenciación

Se trata de un sector que ha apostado por la diferenciación, buscando en las marcas de calidad un valor añadido que les permita sacar el máximo partido a las reducidas fechas de demanda. Son sectores tradicionales, buena parte con origen en la cultura árabe, que garantizan el estrecho vínculo del producto al territorio.

Es un sector muy sensible a crisis económicas, que limitan de forma sustancial el consumo navideño, o lo deriva a otro tipo de productos. Este año las ventas, con estimaciones provisionales, han evolucionado favorablemente. Un indicador de que la sociedad no percibe la posible crisis que, según muchos analistas, ya se nos avecina. Así que el sector del dulce navideño podrá volver a entrar en estado de letargo, con los deberes cumplidos.