La dieta mediterránea rica en aceite de oliva «ayuda» a reducir el riesgo de volver a sufrir un infarto
Un estudio clínico ha probado las ventajas de esta dieta en 1002 pacientes que habían sufrido previamente un infarto agudo de miocardio
Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO), el Hospital Universitario Reina Sofía y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic) ha publicado los resultados de un estudio comparativo del efecto en el endotelio (las paredes que cubren las arterias) de dos modelos de dieta saludables distintos en 1002 pacientes que habían sufrido previamente un infarto agudo de miocardio.
En concreto, el estudio, publicado en la revista «Plos Medicine», ha analizado la evolución de estos pacientes durante un año y se ha realizado en el marco del proyecto CVI-7450 «Análisis Nutrigenómico del efecto de una dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen sobre el daño y capacidad regenerativa del endotelio y su valor predictivo del riesgo».
Cabe destacar que el grupo de investigación ya había trabajado previamente en un estudio similar con pacientes sanos, sin embargo, «esta es la primera vez que se hace con pacientes enfermos, con más probabilidad de sufrir nuevos infartos», aseguran los investigadores.
«El nivel de daño endotelial predice la aparición de futuros eventos cardiovasculares, es decir, de infartos agudos de miocardio. Si podemos actuar en las fases iniciales impulsando la regeneración del endotelio y una mejor función endotelial, estaremos ayudando a prevenir la reaparición de infartos y enfermedades coronarias», explica José López Miranda, investigador del estudio y coordinador del grupo de investigación «Nutrigenómica y Síndrome Metabólico» del Imibic.
Dietas propuestas
Durante el estudio, a la mitad de los pacientes se les recomendó seguir una dieta mediterránea, basada en el uso abundante de aceite de oliva virgen, el consumo diario de fruta y verdura, un consumo semanal de tres raciones de legumbres, tres de pescado y tres puñados de frutos secos a la semana.
Además, se le aconsejó que redujeran el consumo de carne, especialmente la carne roja, y que evitaran las grasas adicionales como la margarina y la mantequilla y los alimentos ricos en azúcar.
Por el contrario, otro grupo recibió recomendaciones acerca de una dieta baja en grasas, basada en la limitación de todos los tipos de grasa, tanto animal como vegetal, y un aumento de la ingesta de carbohidratos complejos. Por lo tanto, debían limitar el consumo de carne roja, elegir productos lácticos bajo en grasa, evitar los frutos secos y limitar el consumo dulces y pasteles.

En primer lugar, se analizó la capacidad de vasodilatación que tenían las arterias de los pacientes, «muy importante para la adaptación a distintas circunstancias, como el ejercicio o en situaciones de estrés», asegura la UCO en un comunicado.
En segundo lugar, se evaluó el nivel de daño permanente que se producía en el endotelio. Por último, se midió la capacidad de reparación de las arterias mediante los progenitores de células endoteliales, es decir, las células madre.
Resultados obtenidos
«Observamos que el modelo de alimentación mediterránea induce una función endotelial mejor, es decir, las arterias son más flexibles para adaptarse a distintas situaciones en las que se requiere un torrente sanguíneo mayor», explican desde la Universidad de Córdoba.
Además, «la capacidad regenerativa del endotelio era mejor y detectamos que se reducía drásticamente el daño en el endotelio, incluso en pacientes con riesgo severo», detalla José López Miranda.
Aunque la dieta mediterránea, rica en ácidos grasos monoinsaturados, ya había sido probada como una buena estrategia para mejorar la función endotelial, así como para pacientes con sobrepeso y niveles altos de colesterol, «esta es la primera vez que se demuestran los beneficios de seguir la dieta mediterránea en pacientes con enfermedades coronarias, ayudándoles a reducir la probabilidad de sufrir de nuevo otro infarto de miocardio», concluye Miranda.
El equipo que ha llevado a cabo este estudio ha estado formado por investigadores pertenecientes a la Unidad de Gestión Clínica de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía, a la UCO y al Ciber de Obesidad y Nutrición (Ciberobn).