
Precios del aceite de oliva (Observatorio de Precios y Poolred – Actual e histórico)
Los precios del aceite de oliva, en sus tres categorías, con cotizaciones actuales e históricas
El mercado del aceite de oliva, uno de los más importantes para la actividad agraria de Andalucía y de España, se rige en función de la oferta y la demanda, por lo que los precios varían prácticamente a diario. Así, los precios de las distintas categorías de aceite de oliva (aceite de oliva virgen extra, aceite de oliva virgen y aceite de oliva virgen lampante), vienen condicionados por numerosos factores, entre los que destacan la calidad, el volumen de producción o las circunstancias meteorológicas, entre otros.
En Andalucía, los precios los marca, principalmente, el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, que registra los precios en almazara a través de sus entidades colaboradoras. Además, se pueden consultar las cotizaciones del aceite de oliva en el Sistema de Información de Precios en Origen Poolred, que se basa en un proceso de recepción, almacenamiento, cálculo y difusión instantánea de los precios de las operaciones de compraventa a granel del aceite de oliva en origen.
Precio del aceite de oliva actual en Andalucía
En la última semana contemplada por el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, con fecha de referencia del 23 de noviembre, el virgen extra ha cotizado a 4,37€/kg, el virgen a 3,60 €/kg y el aceite de oliva lampante se ha comercializado a 3,52 euros/kg.
Puedes acceder al histórico de precios de las tres categorías de acei1te de oliva, virgen extra, virgen y lampante, aquí.
Según fuentes de Oleoestepa, el virgen extra se ha movido en torno a los 4.650 euros/tonelada. Por su parte, el virgen se ha movido en torno a los 3.700 euros/tn y los lampante a partir de 3.400 euros/tn.
Precio del aceite de oliva actual en España
En la última semana, según los datos de Poolred, publicados por Asaja Jaén, el precio medio del aceite de oliva virgen extra ha sido de 4,108 €/kilogramo, el virgen ha cotizado a 3,49 €/kg y el lampante a 3,38 €/kg.
Producción e histórico del aceite de oliva
España es el principal productor y exportador de aceite de oliva a nivel mundial. En Andalucía, la superficie de olivar se ha incrementado en los últimos diez años. Según datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, Andalucía obtuvo durante la campaña 2018/19 una producción total de aceite de oliva de 1.464.286 toneladas, cifra que representa el 81,7% de la producción nacional y el 46,8% de la producción mundial.

Producción internacional de aceite de oliva
Se prevé una cosecha mundial de 3,11 millones de toneladas, un 3,4% menos respecto a la anterior, aunque España no sufrirá un descenso de la producción y se situará entre 1,6 y 1,7 millones de toneladas. En el panorama internacional, Italia alcanzará las 270.000 toneladas de aceite de oliva, Grecia las 240.000 toneladas de aceite, y Marruecos las 140.000 toneladas de aceite. Le siguen, aunque más lejos, Túnez, con unas 130.000 toneladas de aceite, y Portugal, con 120.000 toneladas.
Factores que marcan el precio del aceite de oliva virgen extra
Los precios en el mercado oleícola se rigen, principalmente, por la oferta, marcada por la cantidad de aceite que los productores ponen a disposición del mercado, y la demanda, influenciada por la cantidad de aceite que llega al consumidor final.
Asimismo, las operaciones de compraventa vienen definidas por otros factores que influyen, finalmente, en el precio al que se vende el aceite de oliva.
Calidad del aceite de oliva
Para empezar, hay que tener en cuenta la calidad del aceite, que se obtiene a través de análisis físico-químicos y sensoriales. La medición de la calidad es independiente de la variedad de olivo y fruto, ya que están estandarizados, aunque hay que puntualizar que cada variedad de fruto proporciona unas cualidades sensoriales diferentes.
Análisis químico
Los análisis físico-químicos miden unos parámetros que pueden resumirse en tres. Para empezar, se revisa el grado de acidez, un indicador de la cantidad de ácidos grasos libres presentes en el aceite. También se mira el índice de peróxidos, que mide el grado de oxidación del oro líquido; y los coeficientes ultravioletas, que son indicadores de la presencia de un aceite de compuestos de oxidación complejos, distintos de los peróxidos. A mayor presencia de este tipo de coeficientes, menor será la capacidad antioxidante del aceite.
Análisis sensorial
Respecto a la valoración organoléptica (análisis sensorial), es la prueba fundamental para otorgar las diferentes categorías. Se trata de una cata en la que, a través de paneles de cata, se tienen en cuenta los defectos y el nivel de frutado, entre otras características. Esto determina si un aceite es virgen extra o virgen.
Hay que tener en cuenta, además, que para obtener un aceite de mayor calidad (virgen extra), se incrementan también los costes de producción y, por tanto, el precio.
De media, para un litro de aceite se necesitan entre tres y cuatro kilos de aceituna, por lo que la cosecha debe ser abundante para obtener buen rendimiento.
Cultivo del olivar
Hay numerosos factores que influyen en la capacidad de producción de un olivar, empezando por el sistema de producción que utilice: tradicional, ecológico, intensivo, súperintensivo, en regadío o en secano.
Además, la climatología, y las plagas y enfermedades que afectan a los árboles pueden arruinar, o hacer extraordinaria, una cosecha. De hecho, la humedad, la lluvia y la temperatura hacen que el crecimiento y rendimiento de la aceituna sea el óptimo o que se arrugue y no sirva para llevar a la almazara.

Demanda de aceite de oliva
Los gustos y el poder adquisitivo de los consumidores hacen que existan variaciones casi constantes en la demanda del aceite de oliva. A pesar de que suele ser, en España, un producto casi fijo en la lista de la compra, sí que varía su elección dependiendo del nivel de gasto que pueda soportar, eligiendo un aceite de mayor o menor calidad según la ocasión.
Consumo de aceite de oliva
Respecto a los precios al consumo, según los últimos datos del Observatorio de Precios y Mercados, se ha adquirido el aceite de oliva virgen extra en Andalucía a un precio medio de 3,76 €/kg.
Precio de la electricidad y el combustible
Otro de los factores que influyen que el precio final del aceite de oliva son los costes que la producción lleva asociados al uso de electricidad y combustible. De hecho, el gasto en suministro eléctrico es el principal para los molinos en los que se extrae el aceite, ya que es necesario tener toda la maquinaria en marcha.
Además, el precio del combustible influye en todos los pasos del proceso de producción del aceite de oliva: a mayor precio del petróleo, más gasto en gasolina o diésel desde la siembra de los olivos hasta la recogida, que en numerosas ocasiones se hace con cosechadoras, el transporte a la almazara, el envasado y el posterior transporte al punto de venta.
Así se llega al precio en las tiendas del aceite de oliva
Aparte de todas las circunstancias anteriores, vitales para marcar el precio del aceite de oliva que, finalmente, paga el consumidor en los puntos de venta, hay que tener en cuenta que el coste se va incrementando desde la siembra de la materia prima hasta que se pone encima de la mesa del consumidor final.
Costes de producción
A pie de campo, los costes de producción del aceite de oliva se dividen en productos, entre los que se incluyen los fertilizantes o los herbicidas, el riego, si se necesita, la mano de obra, la maquinaria y, ya posteriormente, las instalaciones.
A pie de campo
Y es que hay que tener en cuenta que, para obtener un buen fruto del olivo, hay que preparar el suelo, desbrozarlo y labrarlo. También está la opción de mantener cubiertas vegetales para contribuir a la biodiversidad del olivar, una técnica que, según se ha descubierto en los últimos años, contribuye de forma notable a mantener la buena salud de los olivos y su entorno.
Por otra parte, hay que podar los olivos y fertilizar el suelo, además de aplicar los distintos tratamientos fitosanitarios que necesita el árbol. Esto es fundamental, ya que hay plagas, como la xyella fastidiosa, que resultan letales para este tipo de árboles frutales.
Además, otro de los gastos principales a los que se enfrenta el agricultor que opta por el olivar en regadío es, precisamente, el riego, que necesita una instalación específica, un gasto importante en electricidad y una inversión en agua. Dependiendo del sistema de producción que se elija, si es intensivo o tradicional, varían los gastos de tratamiento, mantenimiento de los árboles y riego.

La cosecha del olivar
El siguiente paso, el de la cosecha, es otro de los grandes gastos de una explotación dedicada al olivar, sobre todo porque suele implicar contratar mano de obra para no alargar demasiado el proceso de recolección de aceitunas destinadas a elaborar aceite de oliva.
No obstante, este gasto habría que eliminarlo en el caso de que la explotación olivarera sea propiedad del agricultor y éste pueda asumir, sin contratar mano de obra, la recolección y el mantenimiento.
Sin embargo, lo más habitual es lo contrario: un agricultor que, para las tareas especiales que requiere la campaña del aceite de oliva, necesite contratar mano de obra externa. En Andalucía suele darse esta situación, ya que es muy común que exista un tipo de agricultor que no se dedica en exclusiva al mantenimiento de su explotación, sino que la combina con otra actividad económica, y requiera de trabajadores que sepan tratar el olivo y el aceite de oliva.
Trabajo con los olivos
Por otra parte, hay que tener en cuenta que el trabajo en un olivar depende mucho del tipo de plantación que sea (secano/regadío), de su estructura (densidad y pie de árbol), y de la pendiente del terreno. Este último factor afecta principalmente a la mecanización, limitando la disponibilidad y el uso de maquinaria en la explotación.
Para la estimación de los costes directos del olivar, y según un estudio de la Junta de Andalucía, hay que diferenciar las diferentes prácticas que se llevan a cabo en el cultivo, estableciendo su frecuencia y calculando cuánto tiempo se emplea en cada una.
Así, las prácticas consideradas determinantes para valorar el coste total de la producción del aceite de oliva son las siguientes:
Manejo del suelo: incluye el laboreo, los tratamientos herbicidas para eliminar las malas hierbas, el desbrozado y las labores de preparación del suelo para la recolección.
Poda: se resume en la limpia y eliminación de los restos de poda.
Tratamientos fitosanitarios: comprenden la aplicación de insecticidas y fungicidas para eliminar las plagas y prevenir las enfermedades del olivar.
Fertilización: incluye los fertilizantes aplicados al suelo, ya sea de forma sólida o disueltos en el agua de riego, así como los aplicados a la hoja.
Riego: comprende los costes de impulsión, mantenimiento y amortización de la instalación.
Por último, se contempla la recolección, que incluye la recolección propiamente dicha y el transporte de la aceituna hasta la almazara.
En lo que respecta a la mano de obra, ésta se puede clasificar en familiar, si corresponden al titular de la explotación o a su familia, y asalariada, si procede de terceros, remunerándose en base a los convenios provinciales del campo vigentes. La época de cosecha en Andalucía suele comenzar en octubre-noviembre y acabar en enero, aunque en ocasiones se prolonga varias semanas más.

Costes en la almazara
Una vez recolectada, la aceituna se transporta hasta la almazara. En Andalucía, la mayoría de las cooperativas suelen tener sus propias almazaras, y es ahí donde los agricultores del entorno llevan su cosecha para obtener el aceite de oliva.
En cuanto a los costes, la instalación del molino de aceite tiene asociados los nombrados anteriormente: la mano de obra, el transporte, el agua, y todos los asociados a la instalación, como son seguros y electricidad, entre otros.
Una vez que se produce el aceite de oliva, se paga al agricultor en función del rendimiento que hayan tenido sus kilos de aceitunas, así como de la calidad del aceite. A partir de aquí hay dos destinos posibles: el aceite de buena calidad, virgen extra o virgen, se envía a la planta de envasado, donde se prepara para comercializar.
Por otro lado, el aceite que proviene de aceitunas más maduras de lo debido, o que ha sufrido algún problema en el proceso de producción, se manda a la refinería. Este suele ser el aceite lampante, que no se vende en los supermercados, ya que su elevada acidez no lo hace apto para el consumo humano directo.
Sin embargo, tras su paso en las refinerías, donde llega con las vitaminas y los polifenoles presentes, se obtiene el famoso aceite refinado al que, en ocasiones, se le añade un poco de aceite de oliva extra para hacer una mezcla. Se convierte así en el «aceite de oliva» que se encuentra en los puntos de venta, un aceite suave y con una acidez mucho más baja.
Costes de envasado y distribución
Finalmente, en el proceso de producción del aceite de oliva hay que tener en cuenta los costes de envasado, que varían dependiendo del destino y categoría del aceite, del etiquetado, y de la distribución. Estas actividades tienen su propia mano de obra y gastos de mantenimiento y suministros, lo que encarece igualmente el aceite de oliva que llega al consumidor.