El alto enlace de la campaña oleícola amortiguará la baja producción
Se prevén unos stocks de entre 760.000 y 770.000 toneladas de aceite, más del doble que en la campaña anterior, que fueron de 375.000 toneladas
El pasado 1 de octubre arrancaba oficialmente la campaña oleícola 2019-2020, por lo que empiezan a surgir las primeras previsiones de cosecha oficiosas. Una campaña que llega marcada por la vecería del olivo pero, sobre todo, por la sequía, que está afectando especialmente al olivar de secano y al de riego deficitario.
Yes que, en el último año hidrológico (de octubre 2018 a octubre 2019) en la provincia de Sevilla han caído 182 litros de agua menos de media, y 162 litros menos en el caso de la comunidad andaluza. A esto se suma unas temperaturas continuadas inusualmente altas para estas fechas cruciales para el olivo, que ni siquiera está disfrutando del rocío mañanero.
Por ello «cada día que pasa sin llover y con altas temperaturas merma la posibilidad de tener una buena cosecha, pues la aceituna está ya arrugada y con poco peso, lo que redundará en una bajada significativa de kilos para el agricultor», explica el técnico de Olivar de Asaja Sevilla, José Vázquez.
A falta todavía de conocer los datos de cierre de la campaña precedente (2018-2019), a fecha de 31 de septiembre, Asaja Sevilla augura una cosecha de aceite de oliva nacional «corta», «de un millón de toneladas como máximo» frente a la producción récord de casi 1.800.000 toneladas de la campaña anterior.
No obstante, esta caída productiva se amortigua por los elevados volúmenes de enlace de campaña que, según Vázquez, se moverán entre «760.000 y 770.000 toneladas, más del doble que el enlace de 2018, que se elevó a 375.000 toneladas».
Suponiendo el stock más alto (770.000 toneladas) sumados a la cosecha prevista (1.000.000 de toneladas) y subiendo la importación de aceite de oliva a unas 140.000 toneladas (el año pasado se importaron 134.000 toneladas), «nos iríamos a unas existencias totales de 1.910.000 toneladas de aceite de oliva. Si el consumo se mantiene igual que la campaña anterior (entorno a 1.540.000 toneladas), el enlace final sería de 370.000 toneladas».
Por tanto, «en este año vamos a equilibrar las existencias y terminaremos con un enlace muy asumible que no debe provocar distorsiones en el mercado», explica Vázquez.
En el mismo sentido se pronuncia el presidente del Consejo Sectorial de Aceite de Oliva de Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, Cristóbal Gallego, que declara que las previsiones de la cosecha de aceite de oliva a nivel nacional «será entre un 40 y 45% inferior a la de 2018-2019», con una producción «entorno a 1,1 y un millón de toneladas».
Caída en Andalucía
Las previsiones de cosecha en Andalucía también apuntan a una caída significativa, ya que las estimaciones de la federación de cooperativas es que «se producirá un 48% menos de aceite que en la campaña anterior. Concretamente, se esperan cerca de 760.000 toneladas, frente a 1.459.721 de la campaña 2018-2019. El descenso sería especialmente severo en Jaén, donde se estima una merma que podría llegar al 55% o el 60%».
Gallego coincide en señalar que el enlace de campaña «se elevará sobre las 750.000 toneladas», pero quita hierro a estos elevados stocks, ya que añade que «la producción más el enlace será menor que la cosecha pasada» y si «en los próximos meses continúan el mismo ritmo de salidas no hay motivos de preocupación en el sector», apunta.
A este respecto, el responsable sectorial de la regional de Cooperativas Agroalimentarias añade que «las perspectivas indican que los países productores de aceite de oliva del arco mediterráneo, como Italia, Grecia o Túnez, competidores directos de España, tendrán en la presente campaña una mayor producción que en la anterior, pero llegan sin prácticamente stocks de enlace. Por tanto, «el aceite con el que España ha llegado a finales de septiembre será necesario para abastecer los mercados europeos en los primeros meses de la presente campaña».
Una circunstancia que, según el sector oleícola «debe hacer reaccionar a los mercados y tirar al alza unos precios que se han mantenido inexplicablemente bajos durante la campaña 2018-2019». No obstante, «todo va a depender de cómo evolucione la climatología durante los meses siguientes y de la estabilidad de los mercados». En este último caso, el sector oleícola lamenta que Estados Unidos haya manifestado su intención, a partir del 18 de octubre, de imponer aranceles del 25% a la exportación de aceite de oliva en envases inferiores a 18 kilogramos, pues la exportación a granel estaría exenta de dicho gravamen, lo que supone «un ataque directo al valor añadido», declara Cristóbal Gallego. Una situación que podría provocar la huida de España de muchas empresas envasadoras de aceite a otros países como Portugal.
Aceituna de mesa
La sequía también se está notando especialmente en la campaña de la aceituna de mesa. Con la recolección de la variedad de aceituna gordal ya finalizada y con más del 90% de la aceituna manzanilla, el verdeo se centra ahora en la aceituna hojiblanca. Una variedad «a la que el calor y la falta de lluvia ha afectado en gran medida», encontrándose la aceituna muy arrugada, por lo que «ya hay muchas industrias de la comarca de Osuna y Estepa que no van a poder cubrir sus capacidades de entamado, pues por el estado en el que está la aceituna tendrá que desviarse a molino», señala José Vázquez. De hecho, «hay agricultores que ni siquiera podrán verdear sus aceitunas».