¿Estamos viviendo la campaña oleícola más revulsiva de los últimos 20 años?
Múltiples factores exógenos y endógenos coinciden en esta campaña y hacen su producción olivarera insólita
El sector del aceite de oliva está a tres meses de cerrar la campaña 2020-2021, una campaña que pasará a la historia como «la más turbulenta de los últimos 20 años». Así la califica el consultor estratégico internacional, Juan Vilar, que señala que nunca tantos factores exógenos (Covid-19, aranceles de Estados Unidos, nueva Norma de Calidad, autorregulación, etc.) y endógenos del propio sector habían coincidido en una campaña, en la que se dan hechos «insólitos».
Por ejemplo, que «teniendo una oferta productiva entorno a la media en España, se hayan elevado los precios», algo que «nunca antes se había producido en la historia». Por otra parte, a nivel internacional, «otro hito destacable de esta campaña es que, por primera vez, el olivar tradicional está debajo del 70% de la superficie mundial, ya que actualmente alcanza el 68%».
La campaña, según destaca el experto, ha estado marcada por múltiples factores exógenos, algunos positivos y otros no tantos. En primer lugar, la pandemia ha afectado al sector olivarero, uno de los más importantes de la economía andaluza, a tenor de la importancia del aceite de oliva en las exportaciones agroalimentarias.
Sofisticación del consumidor
En este sentido, Vilar apunta que el Covid-19 ha puesto en evidencia dos cosas: Por un lado, «la sofisticación del consumidor, que ha primado el aceite de oliva virgen extra (AOVE) en la cesta de la compra». De hecho, «la suma de las calidades virgen y virgen extra prácticamente igualan a las compras del aceite refinado». Por otro lado, también se ha puesto de manifiesto «que en la hostelería y la restauración no se usa tanto aceite de oliva como se decía».

Uno de los factores más positivos que marcarán el final de esta campaña es la eliminación de los aranceles impuestos por el anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el conflicto Airbus-Boing, que obligaban al aceite de oliva envasado de origen español a pagar un impuesto del 25% a su llegada al mercado estadounidense.
Una situación con consecuencias nefastas, pues España ha perdido su posición de liderazgo en ese mercado. De hecho, las ventas de España en Estados Unidos se recortaron drásticamente en 2020 hasta las 84.000 toneladas, siendo superados en el ranking de origen de las importaciones de aceites de oliva por Italia y por Túnez, con 127.979 y 100.280 toneladas respectivamente. Con la tregua comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, por un periodo de cinco años, los aceites españoles se proponen recuperar su posición natural de líder en este mercado.
Nuevas normas
Luego, a nivel normativo, la campaña oleícola ha sido muy dinámica. Así, se ha avanzado en la nueva Norma de Calidad del sector, siendo «positivo» que en la tercera versión del proyecto, el Ministerio de Agricultura diera marcha atrás a una de las medidas que más polémica levantó, como fue la prohibición de la comercialización de los aceites de oliva vírgenes extra destinados a los consumidores finales en recipientes de plástico. No en vano, la gran mayoría de los aceites se envasan en material PET, el plástico más usado en la industria agroalimentaria.
Menos positiva ha sido, en cambio, la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, que trajo a esta campaña importantes novedades a los contratos entre los olivareros y las industrias oleícolas, incluidas las cooperativas. Entre ellos, la obligación de formalizar un contrato con la indicación expresa de que el precio pactado cubre el coste efectivo de producción. Una medida que «ata de pies y manos al olivar tradicional», cuyos costes no pueden competir con los de un olivar superintensivo, critica Juan Vilar y que, asegura, «ha pasado desapercibida por el incremento de los precios en origen».

Precisamente para poder evitar hundimiento de precios, en esta campaña se ha aprobado el Real Decreto que desarrolla la aplicación del artículo 167 bis de la Organización Común de los Mercados Agrarios (OCMA) de la Unión Europea.
Según este Real Decreto, el Ministerio de Agricultura, ante situaciones de claro riesgo de desequilibrio de mercado puede, previa consulta a las comunidades autónomas y a los representantes del sector, determinar a través de una orden una retirada temporal de producto de manera obligatoria para todos los operadores del sector oleíca, pudiendo establecer su duración hasta la campaña siguiente e incluso determinar su destino a uso no alimentario. Se ponía así punto y final a la ansiada autorregulación obligatoria, muy demandada por las cooperativas oleícolas.
Factores endógenos
La campaña presente de aceite de oliva también está resultanto muy convulsa atendiendo sólo a los factores internos. Así, «nadie ha acertado en la previsión de los aforos. Ha habido que rectificar a la baja varias veces y eso jamás se había producido», señala el consultor oleícola, Juan Vilar.

En cuanto a la comercialización, los datos son muy positivos, pues se confirma el buen ritmo de salidas y se augura un nuevo récord, tanto a nivel nacional como en las exportaciones. Así, las 136.800 toneladas de aceite vendidas en mayo suponen la cifra más alta en un mes de mayo de los últimos cuatro.
De seguir así en los tres meses que restan para que finalice la campaña, el enlace se situaría «entorno a las 340.000 toneladas, lo que hará que los precios actuales se mantengan», subraya Vilar.
Respecto a la próxima campaña oleícola, que empieza en el mes de octubre, Portugal viene a ser el primer operador en producir aceites. Sin embargo, respecto a la calidad lampante, Vilar augura que «no se producirán hasta diciembre», por lo que «va a haber tensiones por un defecto de lampante que se apreciará entre noviembre, diciembre y enero, y eso también será novedoso».
Además, el sector deberá estar muy atento a las novedades que traiga la PAC una vez se conozca cómo se aplicará en España, pues el Ministerio, tal y como pedía Andalucía, parece dispuesto a que el olivar tradicional tenga una atención especial en la nueva reforma agraria.