El «director de orquesta» que guía desde Córdoba la creación del considerado Mejor Aceite del Mundo
La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) ha premiado a Francisco Ramón García Ramírez, maestro de molino de Almazaras de la Subbética como mejor maestro olivarero 2023
La Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) ha premiado a Francisco Ramón García Ramírez, maestro de molino de Almazaras de la Subbética como mejor maestro olivarero 2023. El reconocimiento a toda una trayectoria del que Francisco asegura sentirse muy satisfecho con dicho galardón, pero aclara que el mérito no es solo suyo, «se trata de un trabajo de todo el equipo, ya que sin la ayuda de mis compañeros no habría sido posible».
El jurado de AEMO ha querido reconocer, según detallaba al anunciar el premio, el excepcional compromiso de Francisco García en su trabajo, «así como el alto grado de conocimiento que este jefe de producción demuestra; como conocer de forma exhaustiva y profunda cada punto del proceso desde la recepción y molturación de la aceituna, hasta el almacenamiento y envasado del aceite resultante».
Premiado por aquellas labores que realiza con suma dedicación para «mantener intactas las propiedades del aceite que atesora la aceituna entrante», la experiencia y sabiduría de Francisco, dedicado toda una vida a una labor que le honra y define como profesional del sector, tienen como resultado «una perfecta coordinación entre la recepción de la materia prima y una exhaustiva separación de calidades en bodega».

La cultura milenaria del olivo
Como cada año, desde hace diecinueve, AEMO convoca estos premios con ánimo de valorizar y ensalzar el cultivo del olivo, su entorno y sus gentes.
Esta red de pueblos y provincias, distribuidas por la geografía nacional olivarera, está formada por más de 130 municipios y diputaciones españolas, y cuentan con un objetivo común «»mantener viva la cultura más milenaria, la cultura del olivo, con su fruto, la aceituna, y con su zumo, el aceite de oliva virgen».
No es la primera vez que la cooperativa agrícola de primer grado creada en 2007, Almazaras de la Subbética , y que recibió la mención especial en la última edición del Premio Simón de Rojas, es la destinataria de un premio como reconocimiento a los valores que representa y la calidad de sus aceites. Galardones a mejor almazara y a mejor aceite del mundo son comunes en la historia y evolución de esta cooperativa andaluza.
De hecho, ha conseguido premios tan reconocidos como el de Mejor Aceite del Mundo varios años consecutivos, y Mejor Almazara del mundo en numerosas ocasiones, la última en 2020.
Un trabajo continuo
Desde Almazaras de la Subbética aseguran que uno de sus pilares es apostar por el máximo respeto al agricultor, a sus productos y al medio ambiente. Francisco Ramón García Ramírez, protagonista de estas líneas, trabaja desde hace 33 años en la cooperativa como maestro de molino, «un trabajo continuo que requiere una clasificación del fruto en la entrada, un seguimiento exhaustivo en fábrica y una buena selección de los aceites obtenidos». Como si fuese un director de orquesta que debe dirigir a todo el mundo con maestría.
De hecho, trayectoria profesional siempre ha estado vinculada a la industria del aceite de oliva. «Después de tantos años, he tenido la ocasión de aprender mucho de los mayores, y de formarme, uno de los pilares básicos de mi vida profesional y que me ha hecho conseguir metas como esta».

Así son sus olivos
Dadas las variedades de olivos que conforman las 28.000 hectáreas de olivar de los socios de esta sociedad cooperativista y, por consecuencia, la cantidad y variabilidad de la aceituna entrante, es preciso destacar la dificultad a la que se enfrenta el maestro Francisco García cada campaña. «Se requiere un control óptimo de todo el proceso, desde que entran las aceitunas más tempranas hasta que en febrero se rematan las últimas hojiblancas».
Formada por más de 7.000 socios y familias que viven por y para el olivar, Francisco se une al proyecto que venía creando las bases de Almazaras de la Subbética en 1990, con el fin de contribuir a dar un valor añadido al producto con su esfuerzo.
Destaca algunos de los valores que representan a esta cooperativa de primer grado, «compromiso social, igualdad, desarrollo sostenible y medioambiental, transmisión de la cultura oleícola, transmisión de nuestra forma de vida y una mentalidad empresarial con proyección internacional».

Aceites de calidad
Según el recién premiado Mejor Maestro de Molino por AEMO, «Almazaras de la Subbética se caracteriza por tener un olivar de montaña, asentado en pendientes (de hasta el 70%), en pleno Parque Natural de las Sierras Subbéticas, donde la mayoría son olivos centenarios que atesoran los prestigiosos aceites que obtenemos».
Unas condiciones que requieren mayores costes de recolección y dificultad para su laboreo, dada la imposibilidad de mecanizar el trabajo. «Además de ser olivar de secano, con más de 2.800 horas de sol al año, y que actualmente sufre las consecuencias de una terrible sequía que dificulta más aún la labor para el agricultor».
La variedad principal de la zona es la aceituna picuda, típica de Carcabuey (municipio asociado a AEMO) y de Priego de Córdoba. También abunda la variedad hojiblanca y en menor medida, picual. Para Francisco García, que Almazaras de la Subbética cuente con la Denominación de Origen Protegida de Priego de Córdoba, supone un valor añadido que avala el esfuerzo y que reconoce un compromiso diario. «Nos hace seguir trabajando para llevar la máxima calidad a cada uno de nuestros aceites».