Al olivar no le salen las cuentas: producir aceite cuesta un 25% más de lo que se paga en origen
El sector del olivar exige una bajada de impuestos urgente ante unos costes de producción disparados
Las cuentas no salen en el olivar tradicional. El aumento de los costes de producción trae a los olivareros de cabeza. Si la rentabilidad de las explotaciones agrarias tradicionales ya estaba en entredicho, el importante incremento registrado en los gastos que conlleva una plantación la hace peligrar aún más. La estimación a la que han llegado las organizaciones agrarias y Cooperativas Agroalimentarias es que en la última campaña producir aceite ha costado un 25% más de lo que se paga en origen.
Mientras los jornales han de subir conforme al IPC, los abonos han incrementado sus precios en un 35% y el gasoil lo ha hecho en un 30%. Unos costes de producción que no paran de crecer mientras los precios del aceite de oliva no registran la misma subida. La situación actual, de mantenerse así, es la ruina total para los productores denuncia Luis Carlos Valero. El gerente de Asaja en Jaén, asegura que «el sector primario está machacado. El Gobierno está atracando fiscalmente a los españoles y, por ende, a los olivareros a través del Boletín Oficial del Estado, porque el nivel de fiscalidad en España es el más alto de toda Europa».
Bajada de impuestos
De ahí que pidan al Gobierno la reducción de la fiscalidad a los productores ya que «al no poderse compensar la subida de los imputs, habría que hacerlo a través de la disminución de los impuestos». Valero se muestra tajante; «el olivar tradicional es inviable» y podría suavizarse la situación mediante la reducción de los módulos. Además, recuerda, que no es la primera vez que se adopta una medida así, como ya haya ocurrido para echar una mano a los productores para reducir los estragos de la sequía.
No hay que perder de vista que este año la recolección de aceituna se vio fuertemente perjudicada por las borrascas que provocaron un abrupto final de campaña, impidiendo recoger gran parte de las estimaciones realizadas en los aforos.
Por su parte, el secretario general de UPA, Jesús Cózar, coincide en que la rentabilidad de las explotaciones de olivar tradicional, que además son la mayoría en la provincia de Jaén y en el resto de Andalucía está en el aire. Lo achaca fundamentalmente a la última subida de precios ligada al encarecimiento del petróleo. «Con un precio medio de 4 euros por kilo y costes disparados, el agricultor asume una pérdida neta de un euro por kilo producido», con lo que las explotaciones dejan de ser rentables.

Cózar asegura no entender por qué no se cumple la ley de la oferta y la demanda. La producción, explica, es menor de lo que ya se esperaba, con respecto a los datos que se dieron en el primer aforo que confiaba en alcanzar 1.400.000 toneladas, cuando no se ha llegado ni a 1.300.000. Sin embargo, el aceite se sigue comprando por lo que lo lógico sería que los precios subieran para poder satisfacer la alta demanda del apreciado oro líquido.
El secretario de COAG también hace un llamamiento al cumplimiento de la Ley de la cadena alimentaria, aprobada en 2021 precisamente para garantizar que el precio pagado al agricultor cubra sus costes de producción, prohibiendo la venta a pérdidas y luchando contra prácticas comerciales desleales. Sin embargo, la ley no se está cumpliendo, pese a las demandas de un sector que unificado ha alzado la voz para exigir al Ministerio de Hacienda la reducción al 0 de los módulos fiscales para el ejercicio de 2025.
Cózar también reclama una mayor implicación de la administración autonómica, a la que pide la elaboración de estudios de los costes de producción en los distintos tipos de plantaciones de olivar, así como mayor control.
Subirá el coste de cara a los consumidores
Desde COAG alertan de que lo que ahora están padeciendo los productores, con el importante incremento de costes, en breve impactará en el consumidor. El secretario de Organización en Jaén, Ignacio Rojas, indica que todos los eslabones de la cadena de valor se van a ver afectados. En primer lugar, los productores. Seguidos de la industria y, por último, el usuario final.
Es cierto que el Gobierno ha aprobado varias medidas para reducir el sobrecoste que tienen que aguantar los productores pero no son suficientes. «Hay que ampliar tanto la cuantía como el plazo en el que van a estar vigentes», destaca Rojas. Se refiere, concretamente, a la rebaja del impuesto de hidrocarburos, así como a las ayudas al gasoil operativas hasta el 30 de junio y fijadas en 20 céntimos por litro. Por último, está la ayuda de hasta 55 euros por kilo de fertilizante. «Aunque este sea el camino, es necesario aprobar un plan de ayudas estructurales que doten de capacidad económica al sector productivo, con plazos que garanticen la rentabilidad de las explotaciones y cuantías que subsanen el sobrecoste que pagamos hoy por la energía, con precios del producto fijados el año pasado», finaliza Ignacio Rojas».