Las cotizaciones del aceite siguen desplomándose y el sector avisa: «Es una estrategia de cara a la próxima campaña»
La organización COAG denuncia que, a pesar de haber menos aceite que en la campaña anterior, precios están por debajo de la rentabilidad
El sector del aceite de oliva ha vuelto a poner sobre la mesa lo que está sucediendo con el precio. Y es que, en apenas cuatro semanas, la cotización del aceite de oliva virgen extra se ha desplomado un 6,9%, situándose en 4,04 euros por kilo en la semana del 18 al 24 de mayo de 2026, según los últimos datos arrojados por el sistema Poolred. El aceite virgen ha corrido peor suerte, perdiendo casi 35 céntimos en el mismo periodo.
Desde COAG llaman la atención sobre esta «paradoja»: el producto es más escaso, producirlo es más caro que nunca debido a las tensiones geopolíticas y la posterior subida de costes y, sin embargo, el agricultor cobra menos. «Esto no responde a los fundamentos reales del mercado, sino a una estrategia especulativa de la gran industria envasadora para hundir los precios antes de la próxima campaña», que se prevé buena, avisan desde la organización.
Encarecimiento histórico de los insumos
Las cifras de la campaña 2025/26 apuntaban a un escenario de precios estables o al alza, y se ha dado todo lo contrario. El aforo oficial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) sitúa la producción española en 1.371.938 toneladas, lo que representa un descenso del 3% respecto a la cosecha anterior. COAG, con datos directos de campo, eleva esa caída hasta el 6%. A nivel global, el Consejo Oleícola Internacional (COI) ratifica la tendencia: la producción mundial ha retrocedido un 4%, quedándose en 3.440.000 toneladas.

A la menor disponibilidad de producto se suma un encarecimiento histórico de los insumos. La guerra en Irán ha vuelto a desestabilizar los mercados energéticos, disparando el precio del gasóleo agrícola, la electricidad y los fertilizantes nitrogenados.
En este contexto complicado, la organización sitúa el umbral de rentabilidad en torno a los 4,50 €/kg o más para el olivar tradicional. Con los precios actuales, muchos olivares trabajan en pérdidas.
Se calcula que entre octubre de 2025 y abril de 2026, con ventas de 880.000 toneladas a una media de 4 €/kg, el sector olivarero tradicional ha dejado de ingresar más de 1.000 millones de euros respecto a los precios de rentabilidad.
Un escenario desigual
¿Cómo se explica entonces el desplome? El sector apunta a la estructura asimétrica del mercado español: un oligopsonio, es decir, un escenario con cientos de miles de agricultores vendiendo frente a un puñado muy reducido de grandes grupos envasadores con capacidad para dictar las reglas del juego. «El gran problema de los olivareros es que somos muchos agentes para vender y pocos para comprar. Los envasadores manejan el mercado a su antojo», denuncia Francisco Elvira, portavoz del sector del Olivar en COAG.
Según ha documentado la organización agraria, la industria ha ejecutado esta campaña una estrategia de presión en cuatro tiempos, basada en el acopio anticipado, lo que generó un colchón de reservas, una pausa estratégica en abril,’asfixia psicológica’ provocada por la parálisis del mercado, y la importación. Como ya denunciaba COAG hace unos días, para mantener sus plantas operativas sin recurrir al aceite nacional, las grandes marcas han recurrido de forma masiva a la importación de terceros países, especialmente de Túnez, que este año ha registrado una cosecha récord superior a las 450.000 toneladas.