La llegada de aceite de oliva de Marruecos y Túnez gana peso y enciende las alarmas en el sector andaluz
Los productores alertan de que se utilizan para presionar a la baja los precios del aceite local
Que Marruecos es una potencia agroalimentaria a tener en cuenta no es ningún secreto. El sector agrario andaluz lleva años alertando de que la llegada de tomate, pimiento o fruta del país africano desplaza al producto local, forzando una bajada de los precios y obligando a competir a los productores contra circunstancias muy distintas.
Ahora, es el sector oleícola el que mira de reojo al campo marroquí. Las llegadas de aceite de oliva procedente de Marruecos a los puertos españoles han registrado un repunte notable en los últimos meses.
A simple vista, las estadísticas aduaneras sugieren un cambio de tendencia, con las llegadas de aceite de oliva procedente de Marruecos a los puertos españoles creciendo en los últimos meses.
Los datos
Entre octubre, noviembre y diciembre de 2025, el trimestre de inicio de la actual campaña de comercialización, España importó más de 1.429 toneladas de aceite de oliva marroquí, prácticamente el doble que en los mismos meses del año anterior.
En los dos primeros meses de 2026, llegaron a territorio nacional un total de 29.624,61 toneladas de aceite de oliva, con cerca de unas 3.000 (el 7,48%) procedentes de Marruecos. Hace un par de campañas, la cifra no llegaba ni a 50 toneladas, según los datos del servicio DataComex, del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. En apenas un año, el país africano ha pasado de ocupar la décima posición entre los proveedores de aceite de oliva a situarse en el cuarto lugar. Aunque el volumen sigue «testimonial» en el balance global, el movimiento ha sido suficiente para levantar suspicacias en el sector andaluz. ¿Es Marruecos un nuevo competidor estratégico en el tablero oleícola?

Y todo parece indicar que esta cifra va a crecer. Según el Consejo Oleícola Internacional (COI), la campaña 2025/2026 de Marruecos se ha dado por acabada con unas 160.000 toneladas de aceite de oliva, frente a las 90.000 toneladas de la campaña anterior. Un aumento de la producción que, además, está respaldado por la intención del país de dar un impulso a su sector oleícola, cuyas exportaciones de aceite no solo vienen a parar a España, también a Portugal o a Italia.
De hecho, el Ministerio de Agricultura marroquí ha puesto en marcha una campaña para ampliar las figuras de calidad relacionadas con el aceite de oliva. A esto se le suma una política de inversión en infraestructuras agrícolas, también almazaras, ventajas fiscales y costes de producción (sobre todo en personal) mucho más bajos. Todo esto permite a los productores ofrecer precios muy por debajo de los que se mueven en España, y que terminan impactando de lleno en la rentabilidad de los agricultores andaluces.
La clave de que importaciones tan pequeñas, a nivel global, afecten al mercado local radica en la estructura interna de la comercialización en España, dirigida en un enorme porcentaje por grandes envasadores.
Interferencia en los precios
En este escenario de alta concentración, la entrada de producto del exterior se utiliza, en ocasiones, para «modular los precios», tal y como denuncia Francisco Elvira, olivarero y presidente de la sectorial de aceite de oliva de COAG. Sin embargo, destaca que el nombre que, de verdad, hay que tener en cuenta es el de Túnez, segundo productor oleícola a nivel mundial.
«Túnez es prácticamente la ‘novena provincia andaluza’. Exporta casi1 00.000 toneladas anuales anualmente, que entran además sin aranceles», lamenta Elvira. Según datos del Ministerio, en el primer cuatrimestre de esta campaña (de octubre de 2025 a enero de 2026), España ha importado más de 90.000 toneladas de aceite de oliva.
De ellas, Portugal sigue siendo el principal origen, con el 39% del total, pero el país africano le sigue con un 33% y un incremento muy importante respecto a la campaña pasada. «Entre los orígenes más minoritarios, destaca la menor importación procedente de Turquía y el incremento de Marruecos», desvela el informe ministerial.
Aceite ‘fantasma’
No es la primera vez que el sector oleícola alerta de la entrada ‘fantasma’ de aceite tunecino. Cada año, el contingente autorizado por las autoridades comunitarias permite la entrada en la UE de hasta 56.700 toneladas de aceite de oliva virgen tunecino a granel libre de impuestos. Esta cifra, que se agota sistemáticamente al inicio del periodo gracias a un procedimiento con escasas restricciones, se suma a las exportaciones ordinarias, en un contexto en el que Túnez destina el 80% de su producción al mercado comunitario.
«¿Dónde va después ese aceite?», se pregunta Elvira, que insiste en que se usa para «presionar las cotizaciones». y que falla la trazabilidad, pues luego Túnez nunca aparece en las etiquetas del producto que se vende en la Unión Europea. «La trazabilidad no puede tener doble rasero. O es para todos, o deja de ser un sistema creíble», subrayan desde COAG.