Fuera mitos: el olivar de regadío, refugio de biodiversidad
Agricultura

Fuera mitos: el olivar de regadío, refugio de biodiversidad

El proyecto Biolivar demuestra que el cultivo es herramienta fundamental para el secuestro de carbono y que las explotaciones en regadío atraen más especies que las de secano y superintensivas

04/11/2024 Actualizado a las 09:32

El papel del olivar como herramienta contra el cambio climático será clave en las próximas décadas. Esa fue la conclusión fundamental de la presentación del proyecto Biolivar, que desde septiembre de 2022 se ha estado desarrollando para impulsar la sostenibilidad en el sector olivarero, mejorando la biodiversidad y reduciendo la erosión de los suelos.

De esta forma, la iniciativa ha contribuido a la mejora del balance de carbono, estableciendo estrategias para capturar más CO2 en el suelo gracias al cultivo del olivar. Y no es baladí: «Si la UE pretende ser climáticamente neutra en 2050, y ciertas emisiones son inevitables, la única forma de compensar esas emisiones será cogiendo CO2 de la atmósfera y secuestrándolo en los suelos o en la biomasa», afirmó el profesor de la Universidad de Jaén, Roberto García.

Secuestro de carbono

«Llegar a la neutralidad del carbono en el sector del olivar se puede conseguir haciendo que el olivar tome la mayor cantidad posible de CO2 de la atmósfera y, al mismo tiempo, que emita la menor cantidad de CO2», añadía. Para ello, hay que utilizar prácticas de manejo que potencien el traslado de CO2 desde la atmósfera hacia el suelo y la biomasa y aprender a manejar las entradas y salidas de CO2 en el cultivo.

Como ejemplo del potencial del olivar en el secuestro de carbono, el profesor de la Universidad de Jaén ofreció algunos datos obtenidos en el proyecto Biolivar: «Hemos visto que hay 160 toneladas de CO2 por hectárea almacenadas en las estructuras permanentes del árbol en las fincas seleccionadas del proyecto; en una cooperativa de 10.000 hectáreas, esto son 300 veces el CO2 que emiten durante un año todos los coches del municipio de Estepa».
Otra de las patas del proyecto se ha basado en comparar la biodiversidad de los diferentes tipos de cultivo de las fincas olivareras participantes (riego, secano y superintensivo), muestreando las hormigas mediante trampas de caída. El resultado es que en las fincas de olivar de regadío se encontraron hasta 16 especies diferentes, encontrando menos diversidad en la de secano y en la de superintensivo.

Olivar amparado por la DOP Estepa / D. E.

Presencia de aves

En cuanto a las aves, los investigadores de la Estación Biológica de Doñana observaron durante el proyecto que es el olivar de riego intensivo, con una diversidad intermedia, el que más cantidad de aves tiene. Como concluyó Ramón Soriguer, investigador de la Estación Biológica de Doñana, «al igual que ocurre con las personas en las ciudades, donde el factor clave es la diversidad de medios y recursos urbanos, en las aves, a la hora de conservar su diversidad y abundancia lo importante no es tanto el olivo ni el tipo de olivar, sino el conjunto de parcelas y tipología de olivar y cultivos en su conjunto, generando un mosaico de hábitat adecuado para darle acogida un mayor número de especies».

Una guía de cubiertas vegetales

Por otro lado, entre los logros más destacados del proyecto se encuentran la implementación de cubiertas vegetales, que no sólo mejoran la salud del suelo, reteniendo el agua, sino que también incrementan la biodiversidad del ecosistema del olivar. ,Una de las aportaciones al proyecto Biolivar ha sido la elaboración de una guía de cubiertas que ayude a los agricultores a la toma de decisiones para su implantación, según los condicionantes y particularidades de cada explotación.

En el grupo operativo que ha desarrollado este proyecto, coordinado por Asaja Sevilla, han participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) y la Estación Biológica de Doñana (EBD); la Denominación de Origen Protegida Estepa (DOP Estepa); la empresa especializada en sostenibilidad y medio ambiente Evenor-Tech, Asaja Andalucía, Syngenta, la Universidad de Córdoba y la Universidad de Jaén. La colaboración entre estos actores ha sido clave para alcanzar los objetivos planteados y fomentar prácticas agrícolas que protejan el entorno natural y mejoren la calidad de vida en las zonas rurales.

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