Agricultura bioinclusiva: el cambio de modelo que necesita el olivar y que triunfa en los cítricos
La empresa sevillana Iberhanse sigue sumando hectáreas bajo la producción de la agricultura bioinclusiva
Iniciar una revolución agraria, teniendo como bandera la recuperación de la biodiversidad perdida en el campo, y haciendo compatible el beneficio empresarial con el respeto al medio natural, es la gran gesta del empresario agrícola Luis Bolaños, consejero delegado de Iberhanse-Naturgreen, empresa dedicada a la producción y exportación de cítricos con más de 25 años de experiencia.
Esta firma sevillana lidera la agricultura bioinclusiva, un método de producción que se puso en marcha en 2010, cuando la sostenibilidad agraria no consistía una prioridad ni una preocupación para la sociedad en general.
Este sistema de producción, a diferencia de la agricultura ecológica (también llamada bio u orgánica), que hace hincapié en la reducción del uso de los fitosanitarios logrando un producto más sano, mira no sólo al producto, sino al entorno que lo rodea.
Por ello, la agricultura bioinclusiva contempla la restauración y conservación de la biodiversidad de fauna y flora en los hábitats, mediante una serie de prácticas beneficiosas para el medio natural. Prácticas como respetar los linderos y apostar por los corredores verdes y la hierba funcional como sinónimo de vida. Además, se construyen hoteles para insectos, se instalan cajas nidos para aves insectívoras y posaderos para rapaces, y las balsas de riego se convierten en lagunas naturales llenas de biodiversidad.
Crecimiento
Este modelo agrario, reforzado hoy por las políticas del Pacto Verde europeo y avalado por las nuevas tendencias de consumo, en el que la sociedad se muestra cada vez más sensible a cómo se producen los alimentos, no para de crecer. De hecho, sigue ganando hectáreas entre los cítricos y, por primera vez, se va a extender también al olivar.

Así, en el último año (2020-2021) se han sumado ocho nuevas fincas a este proyecto y ya son un total de 2.200 hectáreas de cítricos las que se producen bajo el modelo de la agricultura bioinclusiva. Una producción que garantiza la recuperación de la flora y fauna en áreas de cultivo, conjugando la producción de alimentos de enorme calidad con la protección de la biodiversidad.
Gracias a las técnicas aplicadas por Iberhanse-Naturgreen, las 25 fincas que participan ya en este proyecto han reducido un 25% el consumo de agua, un 20% el consumo energético y un 70% el número de tratamientos fitosanitarios aplicados, minimizando su carga tóxica. Además, se han recuperado 75 especies animales, 19 de ellas en situación de peligro. Así, la nutria, el tejón, el águila pescadora, el alcaudón real y el alcaudón común, el búho chico o el chotacabras ya se pasean por las plantaciones de naranjos.
Comercialización
Iberhanse-Naturgreen exporta unos 20 millones de kilos de naranjas producidas mediante la agricultura bioinclusiva a mercados como Alemania y Suiza, principalmente. Para garantizar este origen, la empresa creó su propia certificación y hace tres años nació P.R.O.O.F. (Protection and Recovery Of Original Fauna), un sello que garantiza la protección y recuperación de la flora y fauna en las fincas asociadas.
Actualmente, «las 2.200 hectáreas del proyecto cuentan con esta certificación, lo que permite distinguir a estos cítricos en los mercados de destino». Un sello que «está generando mucha expectación y demanda», por lo que en la próxima campaña citrícola «vamos a exportar también a Reino Unido y a Noruega», declara Luis Bolaños.
Además, el consejero delegado avanza que Iberhanse va a extender su modelo de agricultura bioinclusiva a otros cultivos, empezando por el olivar, gracias al acuerdo con importantes productores olivareros.

«Tenemos que ayudar al olivar tradicional a competir frente al superintensivo, y el sello P.R.O.O.F. puede ser un revulsivo. Los olivos tradicionales, además, tienen un importante problema de erosión del suelo, por lo que es prioritario que se sumen al cambio de modelo productivo que Iberhanse está liderando», apunta Bolaños.
El crecimiento de este modelo productivo «es imparable», según señala el directivo. De hecho, «en los próximos cinco años las previsiones son triplicar la superficie que tenemos en cítricos, alcanzando las 6.000 hectáreas», y «una vez que entremos en el olivar, la progresión será muy dinámica», afirma el empresario.
La formación a otros agricultores es una herramienta clave de este proyecto. Para ello, en 2017, «creamos el Aula Somormujo, ubicada dentro de la finca El Cerro, en Carmona. Allí se imparten formaciones sobre prácticas agrícolas sostenibles, técnicas respetuosas con el medio ambiente y la biodiversidad, así como nuevas formas de cultivar. Ya son más de 150 formaciones impartidas», informa Luis Bolaños.