Los olivareros de la ‘zona cero’ buscan soluciones innovadoras contra el algodoncillo
El sector impulsa un grupo operativo para combatir la plaga, que merma hasta en un 60% la producción de muchas explotaciones
La proliferación descontrolada del algodoncillo del olivo (Euphyllura olivina) en los últimos 3 ó 4 años en la comarca de La Loma en Jaén ha puesto al sector oleícola en pie de guerra contra este insecto fitófago.
De hecho, se ha constituido un Grupo Operativo que, a la espera de la resolución favorable de la Junta de Andalucía, va a poner en marcha un proyecto innovador para atacar a esta plaga. Liderado por Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía y su oficina en Jaén, y con la participación del grupo Jaencoop, la Universidad de Granada y el Ifapa, el plan va a combinar ensayos de técnicas agronómicas para el control integrado del algodoncillo y acciones de transferencia directa al sector productivo para reducir la dependencia de los tratamientos fitosanitarios convencionales y mejorar la capacidad de adaptación del olivar. Un proyecto en el marco de la Asociación Europea para la productividad y sostenibilidad agrícolas, orientado a garantizar la seguridad del olivar.
Montserrat Carmona es la propietaria de dos explotaciones oleícolas en Villanueva del Arzobispo, ubicadas en los parajes de Las Minillas y La Castillareja. Contaba que, gracias a la cercanía de un río y a lo escarpado de su terreno, pese a que hay presencia de algodoncillo, sus olivares no están gravemente afectados.
Sin embargo, comenta que el terreno de su padre, con 270 olivos, y en una zona mucho más llana, el algodoncillo ha atacado a todos los árboles. Villanueva del Arzobispo, junto a Villacarrillo y Mogón, son los territorios más afectados por este insecto.
De hecho, Crmona asegura que los agricultores se han reunido en multitud de ocasiones para buscar soluciones ante la plaga, que afecta gravemente a la producción oleícola y que condiciona la rentabilidad de muchas de las explotaciones de la zona.

Cuaje de la aceituna
«El algodoncillo del olivo pone infinidad de huevos que van eclosionando en diferentes momentos y es muy difícil acabar con todos a la vez. El periodo en el que más huevos pone y más prolifera es cuando está cuajando la aceituna», declara Montserrat Carmona. Reconoce que algodoncillo ha habido siempre, pero el cambio climático, con inviernos suaves y primaveras húmedas, está ayudando a su extensión de modo desbocado y cada vez hay más propietarios afectados por la plaga.
Cabe recordar que el nombre de algodoncillo le viene por su aspecto: es una secreción algodonosa blanca que cubre los brotes y las yemas, evitando que la aceituna pueda alimentarse, recibir la luz del sol o el agua necesaria para su crecimiento. La melaza que excreta favorece la aparición de negrilla (Capnodium spp.), impidiendo la fotosíntesis de la planta y ampliando el daño producido al olivar. De hecho, en los ataques severos al olivar, se estima que las pérdidas de producción pueden oscilar entre el 30% y el 60%.
Las esperanzas de los productores están puestas en este sistema que, según confirmaba el gerente de Cooperativas Agroalimentarias en Jaén, Antonio Guzmán, podría ponerse en marcha después del verano. De hecho, está convencido de que la administración autonómica dará luz verde al proyecto tanto por su singularidad como por los beneficios que supondría para el sector oleícola: tratando el olivar y evitando la extensión del algodoncillo que ya ha afectado a más de 10.500 hectáreas de la zona de La Loma, una de las comarcas más productivas del sector oleícola de la provincia de Jaén y , por tanto, una de las que más peligro corren.