Joaquín Domínguez «La producción de los nuevos olivares marroquíes será absorbida sin problemas»
Entrevista

Joaquín Domínguez «La producción de los nuevos olivares marroquíes será absorbida sin problemas»

El ingeniero agrónomo y empresario augura que el aumento de la demanda mundial de aceite de oliva digerirá la entrada en producción de estas plantaciones

18/06/2019 Actualizado a las 10:33

Apunto de cumplir 84 años y ya jubilado, Joaquín Domínguez Pereira continúa al día de los últimos avatares que giran entorno al sector agrario, al que ha dedicado toda su trayectoria profesional. Sigue muy vinculado a la tierra, pues «siempre he dicho que el libro del campo se lee con los pies. Hay que pisarlo para poder comprenderlo», declara. Por eso, pese a que ha pasado las riendas de la explotación familiar a sus hijos, «sigo yendo al campo siempre que puedo», subraya.

Doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid, este gallego afincado en Sevilla cuenta con más de ocho diplomaturas y ha ocupado distintos puestos de responsabilidad para la Administración como representante del Ministerio de Agricultura en tiempo de los ministros Loyola de Palacio y Arias Cañete. Ha sido, además, uno de los fundadores de la patronal agraria Asaja; director territorial de Andalucía del Banco Agrícola de Crédito y profesor en la E.T.S. de Ingenieros Agrónomos de Córdoba. Es un profundo conocedor de las políticas agrarias del Norte de África, tras su participación en la redacción del Plan de Desarrollo del Sahara Argelino.

-Tras propiciar el relevo generacional en el campo, ¿Cree que la agricultura es hoy día un sector atractivo para los jóvenes?
-La respuesta es compleja. Si los agricultores se sintieran ciudadanos de primera, si el conjunto social reconociera que ejercen una profesión digna y necesaria y no se considerara que las ayudas que se les prestan constituyen limosnas inmerecidas, es muy probable que cambiara la percepción de los jóvenes sobre su incorporación al campo. La agricultura no sólo es un medio de vida sino también una forma de vida, y ya es hora de que las zonas rurales disfruten de infraestructuras que hagan atractiva la vida para los jóvenes.

-La crisis de precios es uno de los mayores lastres del sector agrario. ¿Es factible encontrar nichos de mercados y de especialización que hagan posible una agricultura más rentable?

-Claro, aunque sería necesario incrementar los recursos dedicados a la investigación agraria, con programas bien definidos y coordinados. La transferencia a los agricultores de los resultados de la investigación es un tema pendiente desde que se suprimió el Servicio de Extensión Agraria.

Inversiones en el extranjero

-¿Qué opina de que cada vez más empresarios agrarios estén dispuestos a buscarlos en terceros países?
-Me parece muy positivo, lo mismo que las inversiones realizadas en España por empresarios extranjeros. En general, estos inversores aportan tecnologías de vanguardia que crean a su alrededor verdaderos focos de desarrollo.

—En Marruecos, muchas inversiones ponen su foco en el olivar, donde el Plan Verde prevé superar el millón de hectáreas de olivos en 2020, financiadas en parte por la Unión Europea. ¿Cómo afectará al olivar español?

-Soy optimista en relación con el incremento del consumo mundial del aceite de oliva, icono de la dieta mediterránea y cada vez más demandado por sus propiedades gastronómicas y por razones saludables. Pienso que la paulatina entrada en producción de las nuevas plantaciones marroquíes podrá ser absorbida sin mayores problemas por el correspondiente incremento de la demanda. Otra cosa es que, como olivareros, no nos duela el agravio comparativo que suponen las ayudas de la Unión Europea al Plan Verde marroquí.

-¿El despegue del olivar andaluz se debe, en parte, a las negociaciones de la ministra Loyola de Palacios con el entonces comisario europeo Fischler?
-No sabría cuantificar qué porcentaje del crecimiento del sector se debe a la reforma de la OCM del aceite de oliva pero estoy seguro de que fue altísimo. Lo mismo cabe decir de las favorables repercusiones económicas y sociales de las inversiones que en las zonas olivareras propició la nueva normativa. La ministra Loyola de Palacios logró que dicha reforma se considerase una «Razón de Estado» y consiguió que todo el sector, desde los olivareros a los envasadores, apoyase unánimemente que las ayudas se concedieran a la producción de aceite y no al número de árboles. La nueva normativa, juntamente con el incremento de los precios iniciada en 1986 con nuestro ingreso en el Mercado Común, favoreció la mejora de la producción de los olivares y la modernización de las almazaras, con la consiguiente repercusión en la calidad y seguridad alimenticia de sus productos.

Experiencias propias

-Los que mejor lo conocen lo definen como un «olivarero valiente», que no ha dudado en apostar por nuevas variedades como la koroneiki, icono de la aceituna griega. ¿El futuro del olivar está en la búsqueda de nuevas variedades?
-Bueno, ni soy tan valiente ni tengo una plantación entera de koroneiki, sino unos cuantos olivos que este año están espectaculares. Creo que hay un abanico de variedades más que suficiente para satisfacer las necesidades de las nuevas plantaciones según su marco, su suelo y su clima. Si acaso, aconsejaría perseverar en los trabajos que se están llevando a cabo para obtener material genético que facilite el manejo de los olivares superintensivos.

—¿Apuesta por el sistema superintensivo a largo plazo en su finca?
—Aunque mis hijos ven en los superintensivos la solución del olivar yo no tengo una opinión definitiva. Aunque la verdad es que a corto y medio plazo se están comportando muy bien.

—Además del olivar, otro cultivo en campaña son los cítricos. Como productor en la Vega del Guadalquivir, ¿Cómo valora el acuerdo UE-Sudáfrica para la importación?
—El Acuerdo de Asociación Económica entre la UE y seis países de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional establece una reducción progresiva de los derechos de aduana que en el caso de las naranjas sudafricanas se eliminarán totalmente en nueve años. Es un tema preocupante que sin duda causará un impacto negativo en un mercado muy saturado. Si esto es grave para nuestras exportaciones de cítricos, mucho más grave es el riesgo de introducción en España de nuevas plagas y enfermedades, máxime si, como se prevé, las futuras exportaciones sudafricanas hacia Europa se van a dirigir a países menos exigentes en cuanto a exigencias fitosanitarias se refiere al no ser productores de cítricos. Da miedo pensar que la mancha negra de los cítricos llegue a España desde Sudáfrica a través del Reino Unido o de Holanda.

Biotecnología

—El sector agrario ha evolucionado mucho en las últimas décadas. ¿Cuál es el cambio más destacable en la producción de alimentos?
-La agricultura ha sufrido cambios revolucionarios en los últimos 60 años. La primera revolución corresponde a la mecanización del campo, la segunda es la revolución química, que llegó con el consumo de fertilizantes y pesticidas. Hoy en día nos encontramos inmersos en una tercera revolución, la biotecnológica, que está teniendo lugar en un momento especialmente delicado en el que la comercialización de las producciones en un mundo globalizado y la aparición de fuertes movimientos sociales están poniendo en cuestión la viabilidad de la agricultura europea.

-¿Se refiere a la prohibición expresa de los transgénicos?
-No veo razón alguna para que no se permita que nuestros agricultores empleen variedades transgénicas más productivas, más resistentes a plagas y enfermedades o más tolerantes a las adversidades climatológicas, máxime cuando estas nuevas obtenciones tienen que superar una serie de requisitos que aseguran su inocuidad para los seres vivos y para el medio ambiente. Existe un riesgo real de que los agricultores europeos no puedan subirse al carro de esta revolución biotecnológica que en cambio está siendo utilizada a fondo por nuestros competidores.