Aumenta la cosecha de arroz redondo ante los problemas para exportar el grano largo
La recolección prácticamente ha finalizado en esta campaña en la que los rendimientos del cultivo han sido inferiores a los del año pasado
Las Marismas del Guadalquivir caminan hacia una retrospectiva de los años 80, cuando en la zona arrocera sevillana la producción mayoritaria era la del grano redondo o japónica, un arroz que se comercializa en el mercado interior y que tiene su público en la provincia. A partir de entonces, gran parte de esta superficie se pasó al cultivo de grano largo o índica, un grano más demandado por los consumidores europeos, por lo que en la provincia de Sevilla el 80% del cultivo del arroz venía siendo de la variedad índica.
Sin embargo, «los problemas derivados de la comercialización del grano largo debido a la entrada en la Unión Europea de una producción cada vez mayor de este tipo de arroz procedente de Camboya, India o Pakistán está haciendo que los productores vuelvan a decantarse por el arroz de grano redondo, cuyas siembras están creciendo en la Marisma», declara el director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla, Manuel Cano.
De hecho, las siembras de grano redondo han crecido un 10%, ya que «si la relación el año pasado era de un 80% del cultivo de grano largo y un 20% de redondo, en esta campaña nos movemos ya en un 70% de largo y un 30% de redondo», apunta Cano, quien prevé que «de continuar así esta tendencia podría provocar de nuevo excedentes de la variedad japónica».
Aumento imparable de las importaciones
Desde que la Unión Europea adoptó la iniciativa Todo Menos Armas (EBA según sus siglas en inglés) no han dejado de crecer las importaciones de arroz de países como Camboya sin pagar tarifas aduaneras. De hecho, «si en 2010 entraban en Europa 10.000 toneladas de arroz a coste cero, en 2015 se alcanzaron las 600.000 toneladas», critica el director gerente de los arroceros sevillanos, quien añade que «de esas importaciones no sabemos qué cantidad de arroz entra ya empaquetado y va directamente a los lineales de venta, por lo que el valor añadido tampoco se queda en nuestra industria que es quien lo compra», recalca Cano. Se trata de «arroz a muy bajo precio con el que los productores sevillanos no podemos competir, por lo que si el mercado europeo se abastece del arroz que entra de Camboya mucho más barato, cada vez tenemos más difícil el comercializar nuestras producciones».
Por ello, Manuel Cano, quien también es representante sectorial de Asaja en Bruselas, pide a la Comisión Europea que «elabore un informe en el que se analice la situación y se informe de las consecuencias de la concesión Todo Menos Armas para los arroceros», y exige «limitar las importaciones de terceros países para que se pueda mantener la producción europea de arroz de grano largo».
La campaña
Además del aumento significativo de la siembra de grano redondo, la campaña actual del arroz está marcada por el retraso en la fecha de la siembra, que debido a las lluvias del mes de mayo se prolongó hasta el pasado 18 de junio.
Con la práctica totalidad del arroz ya recolectado se puede realizar un primer balance de una campaña que, según la Federación de arroceros de Sevilla, ha sido «buena», aunque «ligeramente inferior a la pasada donde se consiguieron producciones récords».
Los rendimientos en el campo han sido más bajos, del orden de entre 500 y 1.000 kilos por hectárea menos que en 2015, variando la productividad media entre 8.500 y 10.500 kilos por hectárea, dependiendo de la calidad del agua principalmente. Por todo ello, y a la espera de que se conozcan los datos oficiales, la Federación augura que la cosecha será superior a las «300.000 toneladas de arroz», destacando «la buena calidad de las producciones».Pese a esta excelente calidad, «la industria arranca con unos precios inadmisibles», del orden de «265 euros la tonelada para el grano largo y de entre 280 y 290 euros la tonelada para el grano redondo».
Por esta razón, el director gerente de la Federación de los arroceros recomienda a los productores de arroz que «todo el que tenga capacidad de almacenar el grano lo haga y que espere hasta el mes de diciembre para negociar precios», ya que considera que las cotizaciones «deben ser mejores a las del año pasado», que estuvieron marcadas en unos valores entorno a 310 euros la tonelada de arroz de grano largo y en 335 euros la tonelada de la variedad japónica.
Sin fungicidas
Pese a que en esta campaña el cultivo no ha tenido problemas graves por plagas, el sector ve con preocupación el futuro del arroz si la Unión Europea «nos deja sin materias activas para luchar contra la devastadora plaga del hongo de la pyricularia, tras la decisión de no renovar los permisos del registro al Triciclazol», declara el director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla.
Las intenciones de la Unión Europea se inscriben en el marco de la actual tendencia comunitaria en materia de productos fitosanitarios, caracterizada por una política cada vez más restrictiva que se ha traducido en la eliminación de un gran número de plaguicidas que resultaban básicos para luchar contra determinadas plagas y enfermedades.
Hasta ahora, los agricultores han ido sacando adelante sus cosechas ayudados por las autorizaciones excepcionales otorgadas por el Ministerio de Agricultura que afectan tanto al Triziclazol como a productos fitosanitarios formulados a base de Picoxistrobin, pero los arroceros se preguntan ya qué pasará en 2017, por lo que exigen «más seguridad» ante las graves consecuencias para la sanidad vegetal del cultivo que supone el hongo pyricularia, que provoca la enfermedad conocida como el tizón del arroz. Además del uso de materias activas es importante realizar determinadas prácticas agrícolas en la parcela para acabar con una infestación de pyricularia, como por ejemplo, la quema de los rastrojos, ya que los del cultivo del arroz son los únicos que a priori autoriza la normativa de Condicionalidad.
España cuenta con unas 120.000 hectáreas de arroz, de las que 40.000 se cultivan en Andalucía y casi 38.000 en la provincia de Sevilla, la principal zona productora del país. En Sevilla el arroz se cultiva bajo los estándares de la Producción Integrada, un sistema mucho más respetuoso con el medio ambiente que la agricultura convencional. No obstante, los arroceros sevillanos vuelven a plantearse en esta campaña la continuidad en dicho sistema, ya que «mantenernos en la Producción Integrada nos está costando el dinero a los productores, en concreto, 81 euros por hectárea, ya que los costes productivos del arroz alcanzan los 197 euros por hectárea y la ayuda agroambiental de la Junta de Andalucía se ha reducido hasta los 116 euros por hectárea», concluye el director gerente de la Federación, Manuel Cano.