Un compuesto del aceite de oliva logra frenar la inflamación provocada por la artritis
Investigadoras de la Universidad de Sevilla comprueban los resultados del aceite de oliva 'in vitro' y lo harán próximamente en pacientes reales
Que el aceite de oliva virgen extra es todo un «tesoro» para la salud no es ningún secreto. Sin embargo, no dejan de aparecer nuevos beneficios. Investigadoras de la Universidad de Sevilla han comprobado que un compuesto natural del aceite de oliva virgen extra disminuye la inflamación de células humanas de las articulaciones.
En concreto, han determinado que la oleaceína reduce esa reacción e influye en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. Este hallazgo refuerza su potencial como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas.
Señales inflamatorias
La novedad de la investigación reside en identificar que la oleaceína reduce la inflamación en células in vitro, además de demostrar que actúa sobre los mecanismos que regulan la actividad de los genes implicados en esa respuesta biológica. Es decir, la oleaceína no solo disminuye las señales inflamatorias, sino que interviene en el sistema interno que ‘decide’ cómo se activan esos procesos en la célula.
La inflamación es característica en enfermedades como la artritis psoriásica o artritis reumatoide. El problema del paciente no es solo el dolor que le producen los procesos inflamatorios, sino que pueden acabar dañando el tejido de la articulación de forma permanente, con el paso del tiempo.
En este trabajo se ha demostrado, en un ensayo in vitro, que este compuesto reduce la liberación de sustancias que activan y perpetúan esa inflamación en células del tejido articular, lo que refuerza su posible papel como apoyo complementario al tratamiento de las enfermedades inflamatorias articulares.

Reducción de las señales biológicas
Para entender mejor cómo ocurre ese proceso, el equipo utilizó células sinoviales humanas, que son las que recubren el interior de las articulaciones y participan directamente en el proceso inflamatorio. Al analizar los resultados de sus investigaciones, observaron que las células ‘activadas’, es decir, aquellas a las que se les ha provocado una reacción inflamatoria en el laboratorio, producían más marcadores asociados a la inflamación y al posible deterioro del tejido articular. Sin embargo, cuando las trataron con oleaceína, esa respuesta era mucho menor.
«Es decir, el compuesto consiguió reducir de forma significativa varias de las señales biológicas que indican que la inflamación está en marcha. Eso se traduce en que la reacción de las células tratadas fue menor», explica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio Rocío Muñoz García.
Las autoras subrayan que se trata de un estudio preclínico e ‘in vitro’. Aun así, destacan que estos hallazgos ayudan a comprender mejor por qué compuestos del aceite de oliva podrían tener interés como apoyo en enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis y la psoriasis. El siguiente paso será probar estos efectos en modelos más cercanos a la clínica, más concretamente, en células procedentes de pacientes reales.