Dolores Méndez: «La aceituna sevillana no tiene competencia, es de una calidad extraordinaria»
Busca un precio alto para los socios de la Cooperativa Olivarera de Sanlúcar la Mayor, que va camino de producir 5 millones de kilos de aceitunas
Hija y esposa de agricultor, Dolores Méndez lleva ocho años presidiendo una de las cooperativas de aceitunas más potentes del Aljarafe, la Cooperativa Olivarera de Sanlúcar la Mayor. Además, gestiona su propia empresa agrícola y tiene un objetivo claro: defender a los agricultores de la cooperativa y, en general, a los del Aljarafe, y conseguir un precio justo para lo que, considera, es un «producto de calidad inigualable».
-¿Cómo ha ido la campaña y cómo se están comportando los precios?
-La campaña ha sido buena y ha estado marcada, sobre todo, por que a la cooperativa ha llegado una aceituna con una calidad excelente y un calibre muy adecuado. Y, en cuanto a los precios, están mejor que los años anteriores. La media de la zona ha estado en 78 céntimos el kilo y la aceituna que ha salido de la cooperativa se ha vendido a 85-86 céntimos el kilogramo, una diferencia considerable que ha hecho que nuestros agricultores tengan una considerable ventaja. No obstante, lo importante es que estos precios se mantengan e, incluso, se mejoren, para cubrir los déficits que hemos arrastrado los últimos años.
-¿Por qué la aceituna de la cooperativa se ha vendido a mejor precio?
-Es nuestro principal objetivo, conseguir el precio más alto posible para la aceituna de nuestros agricultores, y luchamos para ello todo lo necesario, ya que es la respuesta al esfuerzo que ellos realizan para producir el producto. Considero que nuestra aceituna tiene muy buena calidad y los precios tienen que acompañar. Y no es que seamos los mejores, sino que intentamos ser pioneros en la zona e innovar, tanto en calidad del producto como en el precio final, de tal forma que los agricultores lo noten en sus resultados económicos: a lo mejor 1 ó 2 céntimos de diferencia por kilo no le supondría una gran ventaja, pero aquí llegamos a alcanzar hasta los 12 céntimos de diferencia respecto a la aceituna que se vende fuera, así que eso sí se nota bastante en el montante final.
-¿Qué otras cosas aporta a los agricultores pertenecer a la cooperativa?
-Aparte de garantizarse la venta de la aceituna al mejor precio, que es la principal, si en cualquier momento del año le hace falta un dinero por adelantado, la cooperativa tiene liquidez suficiente para desembolsar lo que el agricultor necesite y éste lo puede devolver a cuenta de la parte de la campaña que corresponda. Digamos que la cooperativa está para defender al 100% al agricultor que, además, no se encuentra solo y está respaldado.
Trabajo de la cooperativa
-¿Qué volumen se procesa en vuestras instalaciones?
-Tienen una capacidad total de 2,5 millones de kilos de aceitunas de mesa pero, en los años en los que la cosecha ha sido peor, hemos sacado de 1 a 1,5 kilos. Sin embargo, en los últimos años han entrado más socios y la producción ha aumentado bastante, casi tres cuartas partes. Nuestro objetivo principal es llegar a los 5 millones de kilos, algo que creo que podemos conseguir en un plazo medio. Sin embargo, nuestras infraestructuras no son adecuadas para esa cantidad, algo en lo que estamos trabajando: queremos reformarlas y modernizarlas, un proceso lento en el que ya estamos dando los primeros pasos pero para el que se necesita tiempo, dinero y permisos administrativos. No obstante, como tenemos un vínculo muy estrecho con la firma que nos compra las aceitunas, tenemos medios para mover los kilos que no pudiésemos procesar aquí a sus instalaciones, por lo que ni siquiera la falta de capacidad sería un problema. Eso sí, esos kilos que se desplazan directamente al comprador se defienden igual que si se quedasen en la cooperativa, a un precio justo y todo lo alto que podamos. Por otra parte, ha habido años muy malos en los que no se ha llegado a completar la capacidad, ya que ha habido poca producción, y se han traído aceitunas de otras empresas. Sacarle rendimiento a las instalaciones es otro de nuestros objetivos.
-¿Con qué aceituna trabajáis?
-Procesamos y entamamos aceitunas manzanilla y gordal, las dos variedades más comunes en esta zona. La aceituna de la provincia, en especial la del Aljarafe, se distingue del resto de un vistazo, no tiene competencia, es de una calidad extraordinaria y eso se nota hasta viéndola en el árbol. Tiene un sabor muy bueno y, además, es muy apreciada en el extranjero. Yo creo que se debe al clima, a los cuidados de nuestros agricultores y al terreno. Es una combinación que la hace única y de primera calidad.
-¿Es difícil soportar los altos costes de producción de la aceituna de mesa?
-Sí, los costes de producción son altos, más o menos criar un kilo de aceitunas puede estar en torno a los 42 céntimos, a raíz de ahí las administraciones deberían marcar unos precios mínimos a partir de los gastos de producción y un «plus» que ayudase a al agricultor a sacar rendimiento de su explotación si no le alcanza para compensar los costes. Cuando no se cubren los gastos, hay gente no tiene más remedio que dedicarse a otra cosa. En esta zona se han abandonado muchas fincas de olivar porque han dejado de sacarle rendimiento y es imposible que las saquen adelante.
Necesidades del sector
-¿Qué necesidades tiene el sector olivarero?
—Eso daría para una charla muy extensa, ya que las carencias que tenemos son muchas y difíciles de afrontar, pero puede resumirse en que nos falta apoyo. Y no solo a nosotros, sino a todo el sector de la agricultura en general. Las administraciones públicas no apoyan al agricultor como deberían. El campo es el pilar fundamental para que funcione la sociedad y, sin embargo, no se le pone en valor, cualquier otro gremio está mucho más respaldado mienras nosotros estamos prácticamente solos. El agricultor que lleva una finca tiene que mantener su casa y su explotación los 365 días del año, con todo el esfuerzo y los costes que ello conlleva y enfrentándose, además, a precios totalmente injustos en algunos casos. Y, por si fuera poco, si viene un desastre meteorológico pierden todo por lo que han trabajado. En nuestra cooperativa, por ejemplo, ha habido años en los que, por excedente de aceitunas, se ha quedado la cosecha aquí. ¿Quién nos defiende de eso, cómo no se ayuda más al agricultor? En el momento en el que no se pueda vivir de esto, el sector se abandonará y eso será un problema muy grave para todos.
-¿Hay jóvenes que se dediquen a la aceituna de mesa en la cooperativa?
-No, y eso es otro de los problemas a los que nos enfrentamos. La media de edad en nuestra cooperativa está en los 60-65 años, el más joven de nuestros socios puede tener unos 45 años. Aún no se ha notado el cambio generacional y temo que no se va a producir. Si, cuando el agricultor llega a su casa, únicamente cuenta malas noticias de la finca y rara vez tiene un alivio económico, es lógico que los hijos no quieran saber nada de dedicarse al campo. Hace varias décadas la familias se dedicaban a la agricultura y vivían más o menos bien, pero ahora cuesta cada vez más trabajo. Ojalá hubiese medidas de apoyo y subvenciones para introducir a los jóvenes en el sector.