Aceitunas Guadalquivir (AG Olives) apuesta por la innovación para seguir liderando el sector
La compañía, que produce más de 80 millones de kilos de aceituna de mesa, ha invertido 6 millones de euros en una nueva línea de envasado para tarrinas y nuevos formatos
Fundada en 1962, Aceitunas Guadalquivir (AG Olives) está ahora en manos de Francisco Escalante, hijo de Francisco Escalante Rivera, su fundador, que comenzó a vender aceitunas en Madrid, en el sector de la restauración, y decidió apostar alto y volver a Morón de la Frontera, su pueblo, para construir la fábrica de aceitunas que dio el pistoletazo de salida al crecimiento de la compañía.
Actualmente es la empresa líder en aceituna de mesa, con 80 millones de kilos anuales comercializados. Aunque su base sigue en Morón, donde tienen su sede central y en cuyo término municipal se ubica, también, su Fábrica la Harina, la mayor factoría dedicada a la aceituna de mesa del mundo. Son, además, los únicos entamadores y envasadores, alejados del funcionamiento ‘tipo’ de otras empresas, que adquiere la aceituna a pequeños entamadores.
Sin embargo, su proyección internacional (exporta a 80 países), ha hecho que también potenciase su presencia fuera de España. En 2022, adquirió el 80% de Bell-Carter Foods, elaboradora de aceituna de mesa y con una planta en California (Estados Unidos) con más de 300 empleados.
A finales de 2024, inició su alianza comercial con Georgoudis S.A. Parthenon, la empresa más antigua del sector en Grecia, lo que le ha permitido integrar las variedades de aceituna Kalamata, Halkidiki y Conservolea en su portafolio. «Esta diversificación nos ha hecho superar una plantilla de 700 personas y, en 2025, hemos alcanzado una facturación de 350 millones de euros», explica el CEO de AG Olives, Francisco Escalante.
Integra a más de 3.000 agricultores, con una superficie superior a las 20.000 hectáreas que le hacen tener una vinculación muy fuerte con el territorio. «Hoy en día le compramos a los nietos de los agricultores a los que le compraba mi padre», asegura Francisco Escalante hijo.
Además, dispone de 1.400 hectáreas de fincas propias en Sevilla, con Finca de Barros como eje central y ejemplo de sostenibilidad e innovación. «Como empeño personal, arrancamos en esta explotación un modelo de agricultura sostenible que muchos de nuestros agricultores han replicado después», asegura.

Fincas sostenibles
En concreto, han contado con la colaboración de SEO BirdLife, y otras organizaciones de conservación ambiental, para lograr una finca 100% respetuosa con el medio ambiente. A grandes rasgos, han potenciando un uso eficiente del agua mediante riego deficitario controlado y medición de la huella hídrica, y han desarrollado ‘islas de biodiversidad’ para la protección y reproducción de la avifauna. «Tenemos otros cultivos en estas ‘islas’, como encinas, que han propiciado la presencia de aves rapaces», explica Sergio Antón, director general de la compañía.
Las cubiertas vegetales, que han servido para prevenir la erosión, más si cabe tras estas semanas de fuertes lluvias, y la valorización de los subproductos (utilizan la madera de los huesos de la aceituna para proporcionar energía térmica y el aceite que queda en dichos huesos para engrasar las máquinas de la factoría) son otros de los pilares de la sostenibilidad como objetivo principal de AG Olives.
También realizan una medición continua y seguimiento del carbono orgánico del suelo, que sirve como indicador del buen estado del suelo agrícola.
Relación con Mercadona
AG Olives tiene, además, una relación comercial con Mercadona que arrancó en 2009 y que ha permitido ampliar la capacidad innovadora de la compañía, que ha introducido en los lineales de la cadena de supermercados desarrollos como la receta de aceituna chupadedos, que se ha convertido en todo un éxito a nivel comercial, la aliñada picadedos o, la más reciente: las tarrinas sin salmuera de aceituna negra en rodajas, listas para usar en recetas como ensaladas y pizzas.
«Decidimos innovar a través de propuestas más cómodas para el consumidor, es lo que requiere el mercado y, gracias a este producto que ya lleva unos meses en los lineales de Mercadona, nos hemos dado cuenta de que tienen éxito», afirma Antón.
Esta apuesta se ha impulsado definitivamente gracias a una nueva línea de envasado (con una inversión de 6 millones de euros) puesta en marca en su fábrica, destinada a formatos de conveniencia y tarrinas sin líquido producidas en atmósfera controlada, lo que permite tener productos listos para consumir.
Y las novedades de AG Olives no quedarán aquí pues, como adelanta su director de I+D+i, Honorio Vergara, ya están trabajando en nuevos productos no solo enfocados al consumidor español, sino también a los de otros países. La marca Lindsay, por ejemplo, es líder en aceituna de mesa en Estados Unidos. En total, tienen más de 3.000 referencias distintas, unas 200 recetas de salmuera y unos sofisticados sistemas de seguridad alimentaria en una fábrica que se ha convertido en un referente en el sector por sus estándares de calidad y su moderna maquinaria.