Arranca el verdeo con las dudas por cómo fijar los costes del olivar y el Covid-19
Recolección de la aceituna de mesa

Arranca el verdeo con las dudas por cómo fijar los costes del olivar y el Covid-19

Los olivareros no saben cómo aplicar la prohibición de vender aceitunas por debajo de los costes y tendrán que dotarse de un obligado plan para la prevención del virus

08/09/2020 Actualizado a las 09:37

Arranca tímidamente esta semana el verdeo en la provincia de Sevilla, con la recolección de la aceituna gordal. La campaña llega cargada de incertidumbre entre los olivareros, con muchas incógnitas por desvelar en el ámbito laboral, comercial o incluso agronómico y climático.

El verdeo 2020 estará marcado por el Covid-19 y por toda la batería de medidas para hacerle frente con carácter preventivo, «lo que puede ralentizar la recolección y sin duda incrementará los costes de las explotaciones», señala Asaja Sevilla, costes que pueden oscilar «desde los 150 euros hasta los 2.500, dependiendo del tamaño de la explotación», apunta Felipe Gayoso, responsable del Departamento Jurídico Laboral de la patronal agraria.

No obstante, Asaja valora positivamente la orden por la que se adoptan medidas preventivas de salud pública en las explotaciones agrarias andaluzas con trabajadores temporales, en vigor desde el pasado 2 de septiembre, ya que «permite afrontar el verdeo con garantías de prevención, sin necesidad de paralizar la actividad en caso de un supuesto y puntual brote, ya que está encaminada a la detección temprana de casos, el aislamiento y el control de la transmisión mediante rastreo de contactos estrechos».

Para ello, las fincas olivareras deberán dotarse de un plan de contingencia específico frente a Covid-19, adicional al plan de prevención de riesgos laborales que debe tener vigente la explotación agrícola. Este plan preventivo tendrá que estar listo antes de la contratación de los trabajadores, y para aquellas explotaciones que ya tenían contratado personal antes de la entrada en vigor de la orden, el plazo finalizará el 15 de septiembre.

La orden supone asumir una mayor carga burocrática de la que ya soporta el sector al inicio de una campaña agrícola, «pero es necesaria», insiste Gayoso. No obstante, adelanta que «muchas de las medidas son de difícil cumplimiento por la propia idiosincrasia del sector agrario, como todo lo relacionado con la señalética». Igualmente pide «flexibilidad» respecto a los plazos.

En el campo, las cuadrillas que recojan las aceitunas tendrán que ser estables, estando cada persona perfectamente identificada. Dentro de una explotación, los integrantes de una cuadrilla estarán físicamente separados tanto como sea posible y las cuadrillas no deben mezclarse entre sí.

Los geles hidroalcohólicos deberán estar disponibles y habrá que desinfectar las herramientas de trabajo. En cuanto al uso obligado de las mascarillas durante el desarrollo del trabajo en la explotación, el asesor laboral de Asaja Sevilla explica que la orden recoge una excepción cuando su uso sea incompatible, por ejemplo, por las condiciones climatológicas, pero siempre que se garantice la distancia de seguridad. Respecto a la hora del bocadillo, las indicaciones son escalonar los descansos mediante turnos correspondientes a las diferentes cuadrillas.

Novedades en los contratos

A la hora de formalizar los contratos de compraventa de aceitunas también hay importantes novedades. Cabe recordar que desde el año 2013, la Ley de la Cadena Alimentaria obliga a formalizar contratos de compraventa, estableciendo un precio referenciado entre agricultores, industriales y puestos de compra previos a la entrega de la aceituna cuando las ventas sean superiores a 2.500 euros.

«Esto no se ha venido cumpliendo», lamenta el técnico de olivar de Asaja Sevilla, José Pedro Guzmán, por lo que ante el inicio de la campaña, la patronal agraria solicita a la Agencia de Informción y Control Alimentarios (AICA) «un refuerzo especial para controlar y garantizar el cumplimiento de la Ley 12/2013».

Además, como novedad este año, en plena oleada de protestas de los agricultores españoles, se aprobó el Real Decreto 5/2020, de 25 de febrero, por el que se modifica la Ley de la Cadena Alimentaria. Así, se incorpora como cláusula obligatoria la inclusión en los contratos de la indicación expresa de que el precio pactado (entre el productor primario agrario o una agrupación de los mismos y su primer comprador) cubra los costes de producción. El problema es que el Ministerio no se ha pronunciado todavía respecto a cómo se calculan esos costes.

«El sector del olivar tiene muchas dudas respecto a cómo aplicar el Real Decreto 5/2020. El punto de partida es bueno, pues se ha planteado para solucionar la insuficiente remuneración del producto al agricultor. El papel lo sostiene todo, pero en la práctica parece de difícil aplicación, al menos, sin generar otros problemas a quienes se pretendía defender».

Muchas variables

El tipo de olivar, la modalidad de cultivo, la variedad, el tamaño de la explotación o si es de secano o regadío son algunas de las muchas variables que hacen difícil establecer con claridad un coste de producción único.

Asaja explica que existen estudios que recogen costes referenciados. Así, para la aceituna de mesa, en un diagnóstico del sector realizado por el Ministerio de Agricultura en 2016 se fijaba un coste de 0,75 euros/kilo, para un olivar de secano y de baja densidad. Por su parte, la Junta de Andalucía fijó los costes para el mismo tipo de olivar en 0,84 euros/kilo en la campaña 2009-2010. Y un estudio realizado por la patronal agraria establece los costes medios del verdeo en las campañas 2014-2018 en 0,81 euros/kilo.

Los precios de la aceituna para esta campaña parece que se moverán en la misma línea que la campaña anterior o ligeramente superior, cuando se liquidó la aceituna manzanilla en la horquilla de 0,85-0,90 euros/kilo. Por tanto, «los precios estarían por encima de cualquiera de esos costes referenciados», apunta José Pedro Guzmán, que vaticina que «los grandes problemas vendrán en campañas con hundimiento de precios».

Por otro lado, voces representativas del sector del olivar alertan «del peligro» de fijar costes mínimos, lo que «podría desembocar en una competición de precios a la baja», señala el presidente de Dcoop, Antonio Luque. A este respecto señala que «el comprador lo tendría muy fácil, pues sabiendo los costes de cada cual, se iría lógicamente a los más baratos, lo que en caso de excedentes sacaría definitivamente del mercado a aquellas explotaciones con mayores costes productivos».

Además, «hay que tener en cuenta que tanto la aceituna de mesa como el aceite de oliva se mueven en un mercado global, en el que tienen que competir con otros países productores donde los costes laborales son mucho más bajos».

Comercialización

A nivel comercial, el mantenimiento de los aranceles a la aceituna en un mercado estratégico para el sector como es Estados Unidos suponen «importantes inquietudes al sector productor e industrial».
Así, la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa) recuerda que este verdeo es «el primero en el que tanto la aceituna negra (con un impuesto del 35% desde mediados de 2018 por antidumping y antisubvención) como la verde (gravada con un 25% por el caso Airbus desde octubre de 2019) estarán perjudicadas por un duro arancel a su entrada en Estados Unidos», un mercado «escaparate» que supone «más del 20% de las exportaciones de aceituna de España».

Para la aceituna verde, además, este año será crucial, pues «en la campaña anterior otros países productores como Grecia tuvieron muy poca cosecha. Eso hizo que en las exportaciones a Estados Unidos de aceituna verde no hayamos visto todavía los efectos del gravamen del 25%, porque la aceituna española sustituyó a la griega y a la de otros países por la escasez de oferta. Pero esta circunstancia no se va a repetir este año».

El secretario general de Asemesa, Antonio de Mora, insiste además en que la prolongación por más tiempo de este arancel «impulsará el proceso de deslocalización de la industria ya iniciado, con el traslado de gran parte de la producción y de la elaboración a Estados Unidos, Marruecos, Portugal, Grecia y Argentina, e igualmente, la sustitución de las variedades españolas por las de países no afectados por los aranceles como Egipto, Marruecos, Grecia o Portugal, entre otros».

Fuera de norteamérica hay también otros mercados en los que la comercialización de las aceitunas españolas se puede complicar con nuevos aranceles, como son el Reino Unido tras el Brexit y los países del Mercosur, según avancen a lo largo de esta campaña 2020-2021 las negociaciones con la Unión Europea.

Aforo de cosecha

El segundo aforo de la Interprofesional de la Aceituna de Mesa (Interaceituna) certifica que la cosecha verdeable de la presente campaña, si bien será superior a la pasada, que fue la más baja de los últimos diez años, no solamente estará ligeramente por debajo de la media, sino que será la segunda más baja de las últimas ocho.

Así, el aforo estima que la producción nacional de aceituna de mesa de la campaña 2020-2021 será de 546.000 toneladas. No obstante, la cosecha final verdeable a fecha de hoy está enormemente condicionada a la evolución climática que tengamos durante el periodo de recolección y en función de ello quedará la cosecha que finalmente se entame.

El informe refleja que ya se empiezan a observar síntomas de agostamiento en parcelas de secano y problemas por falta de agua en los riegos deficitarios, por lo que «si no llueve ni hay blandura en el campo como consecuencia de temperaturas más frescas en las próximas semanas bajará aún más la estimación de cosecha en el próximo aforo, previsto para finales de septiembre», señala el técnico de olivar de Asaja Sevilla, José Pedro Guzmán.

Los datos vaticinan una cosecha superior a la media para la aceituna manzanilla, pero en el resto de variedades (gordal, hojiblanca, cacereña, carrasqueña y otras) la producción será inferior o muy inferior a la media de las campañas 2016-2019.

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