La contratación del algodón se pospone al inicio de la cosecha
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La contratación del algodón se pospone al inicio de la cosecha

Los bajos precios de la fibra textil han desincentivado a cerrar contratos a futuros

27/07/2020 Actualizado a las 12:34

Los botones florales del algodón empiezan a brotar en el campo andaluz a un mes y medio de que empiece la recolección, prevista, si el tiempo lo permite, para la segunda semana de septiembre.
La Vega de Sevilla, y concretamente los términos municipales de Alcalá del Río, Cantillana, La Rinconada y Lora del Río, es de las más tempranas en iniciar la cogida del algodón.

Los agricultores se enfrentan, por tanto, a la fase final de un cultivo que, si bien ha contado con una buena nascencia, «se ha tenido que resembrar, en mayor o menor medida, en casi todas las provincias algodoneras (excepto en Córdoba), debido a las lluvias de abril y mediados de mayo, viéndose afectadas en mayor proporción las parcelas más tardías», según informa la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía, RAIF.

Luego, la aparición de plagas, como heliotis y earias, hacen prever una merma entorno al 10-12% de la producción final, prevista inicialmente entorno a las 200.000 toneladas, pero la alta afección en determinadas zonas obligan a tirar a la baja dicha estimación.

El algodón es el cultivo herbáceo más importante de los regadíos andaluces. Por provincias, Sevilla lidera la producción de algodón, acaparando el 67% de la cosecha regional, seguida de la provincia de Cádiz. Cabe recordar que casi todo el algodón español se concentra en Andalucía, en la que se siembran casi setenta mil hectáreas anuales y concentra, además, la totalidad de la industria transformadora de desmotación.

La mayor parte de esta superficie, casi el 98% se cultiva en regadío. Son pocas las explotaciones, sobre todo en la zona de Rota (Cádiz), donde el cultivo se realiza sin irrigación, únicamente con el agua de lluvia caída en primavera, modalidad que abarca unas 1.500 hectáreas aproximadamente.

Precios poco atractivos

El algodón es de los pocos cultivos en el que el agricultor puede, desde la siembra hasta la recolección, fijar unos precios de acuerdo con la industria para toda su cosecha o para una parte. Así, si en campañas anteriores (como en la de 2016 y 2017) más de la mitad del algodón estaba vendido antes de su cosecha, este año, a estas alturas, «no se han registrado operaciones a futuros», debido principalmente a los precios bajos a los que ha venido cotizando la fibra.

Por tanto, «los contratos se cerrarán a partir de que se empiece a cosechar», señala el presidente de la Agrupación Española de Desmotadores de Algodón (AEDA) y de la Interprofesional del Algodón, Dimas Rizzo.

La razón es que en el mercado internacional hay mucha incertidumbre, tanto por la pandemia global a consecuencia del Covid-19, que tiene su impacto en la comercialización de las materias primas, provocando un desequilibrio entre la oferta y la demanda de fibra, como por un nuevo enquistamiento en las relaciones entre Estados Unidos y China, dos grandes productores mundiales.

No obstante, el presidente de la Interprofesión se muestra «optimista» respecto a la evolución de los precios, ya que «los mercados son muy sensibles y ya empieza a restablecerse cierto equilibrio». En este sentido, explica que «el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha bajado un 2% la estimación inicial de siembras de algodón y esa pequeña corrección en la superficie del cultivo, que equivale sólo a 2,5 millones de balas de algodón, ha provocado un aumento de precio de entre el 6-7%».

A esto se añade, según Dimas Rizzo, que «grandes regiones productoras como Texas, en Estados Unidos, están sufriendo una severa sequía que está afectando al cultivo, al igual que ocurre con las inundaciones en China, y estos accidentes meteorológicos pueden actuar en favor de la recuperación de los precios de la fibra textil».

Ventajas productivas

Además, el presidente de los industriales desmotadores pone en valor las «ventajas» del algodón andaluz y español, ya que gracias a la mejora de la calidad de la fibra, sobre todo en lo que a longitud se refiere, y a que no lleva impurezas y que está libre transgénicos «hace que siga siendo muy demandado por los grandes compradores a nivel mundial». Por otra parte, destaca que «el algodón español es la primera cosecha que llega a los mercados de todo el Hemisferio Norte, lo que hace que haya apetencia por esta fibra, que además es sostenible».

Dimas Rizzo señala también que la nueva cosecha llegará «prácticamente sin stocks en las industrias», pues «todo el algodón de la campaña anterior está ya vendido y prácticamente retirado, con la excepción de un 15-20% que permanece aún almacenado por una ralentización en la retirada habitual de los compradores por motivo de la pandemia», aunque esta situación «no es excepcional, pues también ha ocurrido otros años», aclara.

Autorización para usar el tidiazurón

El sector productor e industrial del algodón en su conjunto ha pedido por carta al Ministerio de Agricultura que vuelva a autorizar el uso del defoliante tidiazurón entre el 25 de agosto y el 25 de septiembre.

A causa de la pandemia provocada por la irrupción del Covid-19 a partir del mes de marzo ha sido imposible avanzar en los trabajos de renovación de la autorización que está llevando adelante la asociación Interprofesional.

Atendiendo al estado fenológico, el sector entiende que en la última semana de agosto, cerca del 80% de la superficie tendrá entre el 10% y el 30% de cápsulas abiertas, por lo que sería el momento ideal de realizar sobre estos algodones tempranos un tratamiento defoliante con tidiazurón.

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