
Los frutos secos siguen creciendo y se convertirán en el segundo gran negocio de Dcoop
La cooperativa invierte más de 20 millones de euros en los últimos años tanto en almendra como en pistacho
Varias campañas atrás, Antonio Luque auguró en una entrevista con ABC que los frutos secos se convertirían, tras el aceite de oliva, en el gran negocio de Dcoop.
El presidente de la cooperativa de segundo grado admite que dicha idea «aún no se ha cumplido», pero sí va encaminada a hacerse realidad en un plazo de, aproximadamente, cinco años.
«Los frutos secos están creciendo mucho en las últimas campañas, sobre todo el almendro», detalla Luque. La cooperativa ha invertido 22 millones de euros en el sector almendrero, enfocados sobre todo en la planta de procesado de Villarrubia, en Córdoba. En total, Dcoop opera más de 30.000 toneladas almendra cáscara al año.
También está creciendo el pistacho, aunque aún a gran distancia de la almendra, impulsado sobre todo por la planta que la cooperativa adquirió en el año 2022 en Villa del Río y por la incorporación de cooperativas y productores tanto de Andalucía como de Castilla-La Mancha.

Cifras de facturación
En total, la sección de frutos secos de Dcoop cerró 2024 con una cifra de negocio de 37,481 millones de euros, lo que supone un incremento del 59,75 % respecto al año anterior. La incorporación de más socios, una cosecha superior y la mejora de las cotizaciones marcaron dicha subida. No obstante, Luque puntualiza que el principal negocio de la cooperativa «es y seguirá siendo el olivar», que supera el 71%de la facturación total.
En concreto, en aceite de oliva, facturó en 2024 un total de 955,435 millones de euros, mientras que en 2023 la facturación ascendió a 846,664 millones de euros, siendo, por tanto, el aumento de 12,85%.
Respecto a la aceituna de mesa, cerró 2024 con una cifra de negocio de 133,740 millones de euros, es decir, un 14,26 % de subida con respecto a 2023, cuando esta cifra fue de 117,05 millones de euros. El aderezo ha cotizado más alto que otros años debido al impacto de la sequía y Dcoop impulsó, sobre todo, las tareas de envasado destinado a la exportación.
Otras áreas de la actividad del ‘gigante’ cooperativo son la ganadería, con especial mención al proyecto de industrialización de la leche de cabra en Málaga, los cereales y los vinos. Esta última división se centraliza en la sede de Ciudad Real, donde cuenta con un concentrador de mosto, plantas de embotellado de vino y destilería.