Así ha transcurrido la campaña de arroz en las más de 1.000 hectáreas sembrada en Andalucía
La RAIF recuerda que la inundación en estas fechas disminuye la cantidad de hierba que saldrá el año próximo
La campaña de arroz comenzó este año con restricciones en la dotación del agua de riego, al igual que el año anterior, suponiendo alrededor de un 30% menos de superficie sembrada con respecto a lo habitual.
A mediados de septiembre se empezaron a segar las variedades tipo japónica, de ciclo más corto (grano redondo), en la provincia de Sevilla finalizando la primera semana de noviembre con las últimas variedades tipo índica (arroz largo), explica la RAIF en un comunicado.
La superficie recolectada en la provincia ha sido algo más de 11.520 ha. En Cádiz, la cosecha comenzó el pasado 3 de octubre con las parcelas de arroz redondo y finalizando, a primeros de noviembre, con las variedades de grano largo que corresponden a más del 95% de las tablas. La ausencia de lluvias ha facilitado la recolección del arroz en la provincia, que este año ha alcanzado las 1.163 ha.
Estado fitosanitario del cultivo
Con respecto al estado fitosanitario del cultivo en ambas provincias, la RAIF asegura que ha sido una campaña sin problemas a pesar de que, en parcelas puntuales, haya existido una incidencia mayor de algún patógeno.
Después de la siega se procede a las labores destinadas al manejo de los restos de cosecha, estas influirán en varios factores a considerar cara a la próxima campaña como las labores preparatorias del suelo, su estructura y riqueza en algunos nutrientes, sobre la proliferación de algas, la formación de gases y ácidos tóxicos, sobre las formas invernantes o fuentes de inóculo de algunas plagas y enfermedades, etc.
Quema de residuos vegetales
La reciente publicación de la ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, establece en su artículo 27 que, con carácter general, no está permitida la quema de residuos vegetales generados en el entorno agrario o silvícola. Por ello, se aconseja picar y esparcir la paja residual para distribuirla homogéneamente sobre el terreno e incorporarla posteriormente al suelo con la labor de fangueo.
El picado de la paja acelera su descomposición reduciendo, en parte, los riesgos de gases tóxicos, de infestación de algas y la dificultad de movimientos de la maquinaria en las próximas labores preparatorias. Para favorecer la descomposición se requiere un buen contacto con el suelo, temperaturas moderadas y suficiente humedad para que los microorganismos del suelo lleven a cabo los procesos de fermentación.
En aquellas parcelas que sufran fuertes ataques de «Sclerotium oryzae» (podredumbre basal del tallo) el picado facilita un mejor enterramiento del inóculo para disminuir su incidencia en la futura campaña, recomiendan desde la Junta de Andalucía.
Terminado el ciclo productivo del cultivo y tras el fangueo, la última modificación de la ayuda agroambiental al cultivo del arroz obliga a inundar en mosaico hasta el 15 de diciembre al menos 1/3 de la superficie comprometida. Esta práctica se establece en base a los sistemas agrarios de especial interés para las poblaciones de aves de los arrozales andaluces.
Además, la inundación colabora como medida de control contra malas hierbas en el cultivo, disminuyendo su cantidad y reduciendo el laboreo con este fin para la próxima siembra, concluye la RAIF.