La salinidad del agua inquieta a los arroceros
La merma productiva es ya constatable aunque aún es pronto para cuantificar las pérdidas, ya que las máquinas empiezan ahora a segar la zona más afectada
Con algo más de la mitad de la superficie arrocera de las marismas del Guadalquivir cosechada se puede afirmar que «la salinidad del agua ha mermado la producción de arroz en esta campaña».
La incógnita es saber qué porcentaje de la producción total se verá afectada, pues la Federación de Arroceros de Sevilla no quiere precipitarse con cifras al azar y asegura que «todavía estamos cuantificando datos, ya que las máquinas empiezan a segar ahora las parcelas más afectadas, que son aquellas situadas en la Margen Derecha y más alejadas del río», explica el gerente, Eduardo Vera. «En un mes aproximadamente estará finalizada la siega del arroz y podremos hablar con propiedad sobre los daños al cultivo», añade.
El gerente de la federación señala que este año las siembras fueron muy escalonadas y que el cultivo fue desarrollándose bien hasta que la situación empezó a torcerse «a principios de julio, como consecuencia del aumento de la salinidad del agua del río». Esto obligó a los agricultores a «hacer más cortes de riego y a estar más tiempo del habitual con las bombas de riego paradas, por lo que el cultivo se va a ver afectado». La situación es heterogénea pero, «hay muchos agricultores que ni siquiera podrán segar al haber perdido prácticamente su cosecha», subraya Vera.
Algo más afinado se muestra el gerente de la cooperativa de Isla Mayor, Arrozúa, que aporta el 40% del total del grano que se produce en Sevilla. Su director gerente, Antonio Llopis, asegura que «estimamos que al menos un 20% de cosecha se ha perdido ya, y estas cifras pueden aumentar una vez entren las máquinas en la zona más afectada».
De hecho, si la campaña pasada, con una importante afección de plagas de pyricularia y pudenta (especialmente en el grano redondo) la producción de la cooperativa bajó ya a 110 millones de kilos (frente a los 120 millones estimados en una campaña normal) en la actual «no vamos a llegar ni a los 90 millones de kilos, ya que la salinidad ha afectado tanto a las variedades de grano largo como de grano redondo», apunta Llopis.
No obstante, pese a la bajada productiva arrocera, tanto el gerente de Arrozúa como el gerente de la Federación de arroceros coinciden en señalar que «la calidad del grano que se está cosechando es excepcional».
En 2019 se ha sembrado un total de 26 variedades. Puntal representa el 73% del total y JSendra el 13%. Respecto al año pasado, ha habido un incremento significativo (+10%) del grano largo. Así, el 75% de la superficie se ha sembrado de grano largo o índica, mientras que el 25% ha sido de grano redondo o japónica.
Preocupación por el Brexit
Respecto a la comercialización de la cosecha actual, los arroceros se muestran especialmente preocupados por cómo se resuelva la salida del Reino Unido de la Unión Europea, prevista para finales de mes. Y es que «al menos el 10% de la cosecha de arroz sevillano se exporta a Reino Unido», señala Eduardo Vera.
En el caso de Arrozúa, las ventas a Gran Bretaña suman más de 30 millones de kilos de arroz que «por ahora están en el aire, pues no sabemos si vamos a perder o no ese mercado», lamenta Antonio Llopis.
Pero no es la única amenaza comercial a la que se enfrenta el arroz de las marismas del Guadalquivir, que sigue compitiendo con las producciones de terceros países que entran en la Unión Europea favorecido por acuerdos comerciales, como el tratado de libre comercio con Vietnam o la llegada de arroz redondo a coste cero de Myanmar.
Y es que la cláusula de Salvaguardia, en vigor desde enero de 2019, sólo ha impuesto aranceles al arroz índica procedente de Camboya y Myanmar, por lo que «se trata sólo de un pequeño parche en un inmenso océano».
Por ello, los aunque los precios de la campaña 2019 aún no se conocen, los del arroz que quedaba de 2018, tras la cláusula de Salvaguardia lejos de mejorar, «han bajado sensiblemente, ya que previamente a que la Comisión Europea aplicase la cláusula arancelaria hubo un enorme acopio en Europa de arroces, lo que ha arrastrado a los precios a la baja», apunta el gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla.
Por ello, la entidad se está replanteando cuáles son los mercados estratégicos para promocionar el arroz sevillano, con el objetivo de diferenciar la producción en base a su calidad. Para ello, ya está en marcha el proyecto de solicitud de la Indicación Geográfica Protegida «Arroz de las Marismas del Guadalquivir».