El sector castañero de Huelva cierra una «mala» campaña con una producción de 900.000 kilos
Enfermedades y lluvias

El sector castañero de Huelva cierra una «mala» campaña con una producción de 900.000 kilos

El castañar atraviesa una situación crítica, por el estado de abandono de las fincas, por falta de rentabilidad, la ausencia de reposición de árboles, y de investigación sobre plagas, entre otros factores, que de no remediarse terminará con la desaparición del ecosistema

14/12/2021 Actualizado a las 11:39

La campaña de recolección de la castaña, que comenzó a finales de octubre en la Sierra de Aracena, se ha dado por finalizada a finales de noviembre. Según los datos aportados por el presidente de la Cooperativa Castañera Serrana de Galaroza, Arturo Martínez, la campaña ha sido «mala» con una producción de 900.000 kilos de castañas, una cantidad que «se ha reducido bastante con respecto a la previsión inicial de recoger 1,5 millones de kilos».

El responsable de la cooperativa cachonera ha explicado a Agrónoma que buena parte de la producción de este año no ha estado en condiciones de ser comercializada, debido a la falta de humedad, lo que ha originado mucha castaña «flotante», que no pesa. Además, insectos endémicos como «Balaninus» y «Carporasa» han afectado también al fruto ocasionando lo que se denomina «picada oculta», con un daño que no se detecta en el exterior.

El 30-40% no se pudo comercializar

Junto a estos factores, Arturo Martínez ha destacado que con las lluvias que cayeron al final de la campaña, también se han desarrollado hongos, en algunas zonas del castañar. «Ha sido como ‘la tormenta perfecta’, que ha dejado mucha parte del producto en el suelo sin recoger, y al encontrarse en malas condiciones ha quedado sin salida comercial, porque los precios ofrecidos no llegaban a sufragar los costes de recolección», ha apuntado.

En este sentido, el representante de los cosecheros onubenses, ha indicado que al principio de la temporada los precios fueron «buenos», ya que se pagaba la castaña a 2,10 euros el kilo, pero después fueron bajando hasta cotizarse a 60 céntimos el kilo, para llegar el a no poder comercializarse el fruto al final de la campaña. «Ante esta situación tuvimos que
cerrar la Cooperativa Castañera Serrana», ha aseverado.

De cada cien kilos de castaña cosechados que entraban en la cooperativa de Galaroza, entre el 30 y el 40 por ciento no se pudo comercializar, quedando destinadas estas partidas al «estrío», (donde se incluyen castañas con picada oculta, las afectadas por los hongos y las flotantes, entre otras afectaciones desde el punto de vista de la calidad), para uso  industrial, al no poder utilizarse directamente en la alimentación.

Defensa del ecosistema del castaño

En cuanto a la Plataforma Onubense para la Defensa del Castañar, que ha dado a conocer sus objetivos en la reciente Feria de la Castaña de Fuenteheridos 2021, la nueva entidad,
según Martínez, «va a mediar ante las administraciones para que solucionen problemas que trascienden al sector como es la investigación sobre plagas y enfermedades como la ‘tinta’, que requieren inversión pública vinculada a los objetivos de conservación del ecosistema».

Según explica Martínez, en la actualidad existe un problema de abandono sistemático de los cultivos por parte de sus propietarios, lo que hace que las propias plagas se extiendan.
«Estos castañares abandonados, donde no se realizan labores de mantenimiento por parte de los cosecheros, constituyen un reservorio de plagas y enfermedades para el resto», además de señalar que «es un ecosistema que se acaba perdiendo porque necesita del cuidado».

castaña
Recogida de la castaña / J.M Brazo Mena

El presidente de la cooperativa serrana ha señalado que entre las causas del abandono del castañar figuran la falta de productividad, debido a los bajos precios del fruto; el hecho de que no se reponen los árboles, en su mayoría centenarios, además de los elevados costes de mantenimiento que tienen que soportar los agricultores, con las labores de recolección, desbroce de las fincas y poda de ejemplares.

Así, la nueva plataforma, según Martínez, «pretende asumir una posición más reivindicativa, ante las direcciones generales de Agricultura y Medio Ambiente, para plantear de  primera mano una actuación urgente de la administración, si es que quiere conservar el castañar como símbolo del parque natural de la Sierra de Aracena, que está en situación crítica, y si no se hace nada, dentro de 20 años habrá desaparecido este ecosistema».

Otra de las causas que influyen en el deterioro del ecosistema del castañar, según apuntó Martínez es el cambio climático, con la carencia de precipitaciones y falta de humedad. «Es posible, señaló el responsable de Castañera Serrana, que la situación sea ya irreversible, aunque a ver si se puede hacer alguna actuación y mantener unos años más este cultivo con una tradición centenaria en la Sierra de Huelva».

Avance rápido de la «tinta»

Además, el portavoz de los castañicultores ha señalado a la «tinta» o «seca» como causa de la situación crítica del castaño. La enfermedad, causada por el hongo Phytophthora cinnamomi, se reconoce por el tono negruzco que deja en las raíces atacadas, y acaba pudriendo el árbol. «Este patógeno, está haciendo estragos en el castañar, donde se está observando un avance muy rápido de este hongo, en las diferentes fincas de comarca».

La sierra onubense cuenta con 5.000 hectáreas de castañar, aunque son 3.500 las que se encuentran en producción, ya que «hay una parte importante (más del 50 % de la superficie) que está abandonada por falta de rentabilidad». Los municipios con más superficie de castaños son Galaroza (733 has), Castaño del Robledo (700), Fuenteheridos (600 has) y Los Marines (400 has), donde más del 80% de los árboles son centenarios.

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