El girasol alto oleico se paga más caro en el lineal, pero no en el campo
Malestar entre los agricultores de girasol por unos precios «injustificados»
Tras la alta prima de la campaña pasada, el girasol alto oleico se erigía como la apuesta más segura para obtener esa ansiada rentabilidad en el campo y en el sector de las oleaginosas. Por esta razón, muchos agricultores se decantaron por el cultivo de esta variedad en detrimento del girasol convencional o linoleico.
Pero el cultivo de la pipa vuelve a pinchar en hueso y el alto oleico ha perdido prácticamente todo su valor este año. De hecho, la industria extractora ha rebajado los precios y el diferencial que paga este año con respecto al girasol linoleico es de apenas 5 euros/tonelada, cuando el año pasado llegó a ser de hasta 150 euros/tonelada, según Asaja Sevilla.
Así las cosas, el precio de las pipas se sitúa sobre los 330 euros/tonelada para el girasol convencional y sobre los 335 euros/tonelada para el alto oleico, unos precios que «no tienen justificación alguna», denuncia la patronal agraria.
A este respecto, el técnico de cultivos herbáceos de la entidad, Fernando Rodríguez, explica que «el valor del aceite de girasol crudo ha seguido una tendencia alcista». Así, si a mediados de agosto el linoleico en crudo cotizaba a 720 euros/tonelada y el alto oleico a 850 euros/tonelada, a principios de septiembre el valor del aceite sin refinar subía a 750 euros para el girasol convencional y a 900 euros para el alto oleico.
Considerando esos valores en crudo y cotizando la harina a 175 euros/tonelada, quitando los costes de molturación, transporte y demás, «el precio que se debería estar pagando al agricultor tendría que ser de 365 euros/tonelada en el caso de la pipa convencional y de 431 euros/tonelada para la pipa de alto oleico, lo que supone un diferencial de 66 euros/tonelada», cifra «bastante superior a los 5 euros de prima que paga la industria actualmente».
En el punto de venta
El destino mayoritario de la pipa una vez molturada es la elaboración de aceite. Pero pese a que las empresas extractoras pagan prácticamente igual las pipas de girasol convencional y alto oleico al agricultor, al llegar ese aceite al supermercado sí se impone una importante diferenciación de valor según la variedad.
Así, «el consumidor paga de media hasta un 30% más por el aceite de girasol alto oleico que por el linoleico en el punto de venta, una subida amparada en las mejores propiedades saludables y de aplicación industrial de este aceite». Sin embargo, «estas mismas propiedades del aceite con alto contenido en ácido oleico no se reflejan en los precios en origen», denuncia el técnico Fernando Rodríguez.
Por ello, la patronal agraria recomienda a los agricultores «que almacenen su cosecha y que esperen a que los precios, sobre todo los del girasol alto oleico, suban» ya que «la lógica del mercado es que las cotizaciones tiendan al alza, pues la demanda sigue existiendo».
En este sentido, el responsable de cultivos herbáceos lamenta que «la industria se esté excusando en el Covid-19 y en el funcionamiento a medio gas del canal Horeca (que es el gran consumidor del aceite alto oleico) para seguir comprando a la baja y asfixiando a los agricultores, quienes hace seis meses se vieron obligados a salir a la calle a reclamar precios justos».
El girasol lleva varias campañas encadenando malos precios y este año parece que apenas se cubrirán costes, pese a que la campaña ha sido buena en cuanto a rendimientos. Las lluvias primaverales han incrementado la media cosechada de años anteriores y la productividad se sitúa en torno a 1.500 kilos por hectárea en la provincia, donde se estima «una cosecha media-alta, de 151.000 toneladas», según Asaja.
Pese a la escasa rentabilidad, Sevilla vuelve a ser la primera provincia andaluza productora de girasol y la segunda de España. Con una superficie de 100.600 hectáreas cultivadas a nivel local, la provincia supone la mitad de la cosecha de pipa andaluza (estimada en 292.000 toneladas).
El mercado manda
Para la cooperativa de segundo grado Cocereales, la mayor productora de girasol de Andalucía, con unas 40.000 toneladas, la situación de precios del alto oleico obedece «al funcionamiento del mercado» y a «un desequilibrio entre oferta y demanda, ya que nos encontramos, por primera vez, con una cosecha muy superior de alto oleico y estamos saturando las industrias cuando menos demanda tienen», declara el gerente de la entidad, Arturo Hidalgo.
A este respecto, Hidalgo estima que el Covid-19 y el cierre del canal Horeca «ha generado graves problemas a la industria este año», empresas que «por un lado van incrementando el estocaje al retrasarse las retiradas de aceite vendido y por otro han dejado de vender aceite por falta de demanda».
Por ello, el gerente de Cocereales no culpa a las extractoras por los bajos precios e insta a los agricultores a que hagan «autocrítica», ya que «la mayoría de los agricultores están muy poco organizados y encima entregan la mercancía de manera inmediata y a precio abierto».
Por ello, aconseja a los productores de girasol que «en lugar de criticar a la industria deberían de centrar sus esfuerzos en organizarse para tener fuerza negociadora, teniendo capacidad de almacenar la mercancía y manejar volúmenes muy grandes».