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Girasoles / J.M.Brazo Mena
Campaña 2025

El girasol alto oleico gana terreno al convencional en el campo andaluz

El retraso en las siembras, por una primavera lluviosa, y los bajos rendimientos, marcan la campaña

15/09/2025 Actualizado a las 06:50

La campaña de girasol está marcada por un retraso en la siembra, provocado por las lluvias de primavera, que ha condicionado el resto del desarrollo del cultivo y, por ende, de la cosecha.

En Sevilla, principal provincia productora de Andalucía, se calcula que la producción será de 120.700 toneladas, un 16% menos que la media de las campañas de 2020 a 2023. «Se esperaba una buena campaña y, a pesar de que están por encima un 9% de las de 2024, lo cierto es que al final no ha sido tan favorable», detalla Macu Villa, responsable de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla.

Y es que la campaña arrancó con dos ciclos de siembra muy diferenciados. Por un lado, las siembras ‘normales’, sobre el mes de febrero y, por otro, las parcelas que se sembraron casi a mitad de mayo, después de las intensas lluvias que tuvieron lugar desde febrero hasta abril y que imposibilitaron entrar en el campo.

«Esto ha hecho que se hayan comportado mejor los ciclos medios que los cortos, ya que en ocasiones el cultivo ha estado fuera de calendario por completo», resume Villa. A esto se unen, además, las excesivas temperaturas de mayo, junio y , por supuesto, agosto, donde las olas de calor afectaron a un cultivo que, por el retraso en la siembra, aún se estaba desarrollando. Algunas parcelas, incluso, han necesitado resiembra y han sufrido plagas.

Rendimiento medio

En cuanto a la cosecha, hay zonas, como en Écija ya se ha terminado de cosechar, con unos 1.200 kilos por hectárea de rendimiento medio. En otros municipios, como en Carmona y sus alrededores, el rendimiento varía entre los 800 kilos por hectárea y los 1.200 kg/ha, y aún hay girasol recogiéndose por problemas puntuales de humedad.

De otro lado, respecto a los porcentajes de grasa, ronda en 40% en todas las variedades, tanto en alto oleico como en convencional. «El cultivo ha tenido poco recorrido, lo que no le ha permitido alcanzar el porcentaje de rendimiento graso adecuado», resume la responsable de herbáceos.

Girasol
Girasol / Asaja

La superficie, por su parte, ha seguido bajando en esta campaña, una merma que viene de lejos, influenciada sobre todo por la sustitución de tierras arables en favor de los cultivos permanentes, sobre todo olivar, la expansión de las fincas dedicadas a instalar placas fotovoltaicas.

En concreto, España ha alcanzado las 660.000 hectáreas, siendo Andalucía la tercera región productora, con 176.198 hectáreas y por detrás de Castilla y León y Castilla- La Mancha. Sevilla, con más 95.000 hectáreas, es la principal provincia productora, con Cádiz y Córdoba por detrás. La pérdida de superficie en la provincia sevillana es de un 1%, que se achaca principalmente a las parcelas en las que no se pudo sembrar por las lluvias de primavera. No obstante, el porcentaje sube hasta un 12% si se tiene en cuenta la media entre 2020 y 2023.

Los precios

Respecto a los precios, en la última sesión de la Lonja de Sevilla, el girasol alto oleico ha cotizado a 580 euros/tonelada, mientras el convencional lo hace a 480 euros tonelada, una subida «considerable» si se tienen en cuenta las primeras cotizaciones, del pasado 22 de julio. «La tendencia es que los precios sigan al alza», indica Macu Villa, que detalla que estas cotizaciones «fueron las máximas» que se vieron durante la campaña pasada.

Además, la gran diferencia de precio en origen entre la categoría alto oleico y convencional (en ocasiones casi 100 euros de diferencia) ha hecho que, cada vez más, los productores opten por variedades alto oleico, que ya supone el 70% del girasol sembrado. Una corriente que puede ir a más, pues las cotizaciones de girasol, aunque no bajas sin se comparan con otras campañas, «apenas llegan a cubrir gastos» de las variedades convencionales. «Los costes de producción de una hectárea de girasol son de, aproximadamente, entre 400 y 450 euros. Si se vende a 480 euros toneladas, no salen las cuentas a un 30% de los productores», lamenta Villa.

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