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Centro Tecnológico de Corteva en La Rinconada / C. V.
Agricultura

El girasol y el maíz del futuro, resistentes al cambio climático, se prueban en Sevilla

El centro de Corteva en La Rinconada, epicentro de la innovación de la multinacional agrícola

14/10/2024 a las 07:00

Hace cinco años, Corteva Agriscience se lanzó como empresa independiente cotizada con el objetivo de ofrecer soluciones innovadoras para ayudar a los agricultores a producir más y mejor.

En este tiempo, se ha convertido en la compañía 100% agrícola más grande del mundo. «Desde nuestra salida como empresa independiente hemos alcanzado hitos importantes, como desarrollar más de 2.000 nuevos productos y colaborar con startups e instituciones para impulsar la tecnología agrícola de vanguardia», detalla Ricardo Carrasco, responsable del Centro Tecnológico de Investigación de Corteva Agriscience en La Rinconada. Y es que, precisamente, el centro sevillano es uno de los puntales de la compañía en investigación, y está considerado el centro tecnológico más importante a nivel mundial que posee la multinacional para la obtención de nuevas variedades.

«Se trata de un centro único, en el que nos especializamos en el desarrollo de nuevas variedades de girasol y la selección de variedades de maíz adaptadas al cambio climático», resume Carrasco.

De hecho, se centran en la tolerancia de estos cultivos a condiciones climáticas adversas, como la sequía y la resistencia a enfermedades, un aspecto clave habida cuenta de que los periodos sin lluvias cada vez son más prolongados en regiones como Andalucía y, cuando llega el agua, suele caer de forma más torrencial.

Del equipo de 550 trabajadores que Corteva tiene en la Península Ibérica (posee otra sede en Asturias), la mayoría trabaja en el centro de Sevilla, donde suman más de 15.000 metros cuadrados de invernaderos y 1.500 metros cuadrados de laboratorio. «Todo esto nos permite acelerar los ciclos de cultivo de investigación para lograr los objetivos en el menor tiempo posible», revela Carrasco.

Variedades de girasol

Con más de 30.000 variedades de girasol obtenidas cada año (aunque la mayoría no llega a prosperar y salir al mercado), siguen trabajado en la mejora genética de las semillas, la protección de cultivos y el uso de tecnologías digitales.
En concreto, respecto al girasol, desde la compañía consideran que se trata de un «cultivo esencial», especialmente en regiones con climas secos, como es el sur de España. Por ello, en el centro de La Rinconada han desarrollado en estos años variedades más resistentes que permitan a los agricultores «de todo el mundo» a seguir apostando por este cultivo a pesar de que las condiciones climáticas y agronómicas sean difíciles.

Cabe recordar que la cosecha de girasol en Andalucía ya ha acabado, con una «aceptable» producción de unas 220.000 toneladas y una superficie de de poco más de 744.000 hectáreas, apenas variable desde la campaña anterior, en la que sí cayó de manera estrepitosa (hasta un 50%) la producción debido a la sequía.

«Es importante mencionar también que la sostenibilidad forma parte de la estrategia de Corteva, por lo que buscamos apoyar a los agricultores al tiempo que protegemos el medio ambiente y respaldamos a las comunidades rurales», detalla el responsable del Centro Tecnológico.

Además, desde Corteva han apostado siempre por la siembra temprana que, aseguran «ayuda al agricultor a evitar el estrés hídrico y las altas temperaturas», que se dan sobre todo en los meses de julio y agosto. «Adelantar la siembra permitirá obtener mayores rendimientos en secano, como el girasol», aseguraban en una jornada dedicada al cultivo.

Pedro Carrasco, responsable del Centro Tecnológico / C. V.

El proyecto más ambicioso

Por otra parte, en los laboratorios de La Rinconada se desarrolla también un programa de investigación sobre tolerancia a sequía a maíz, que es el cultivo prioritario para la compañía a escala mundial.

«La capacidad de producir maíz en entornos donde la sequía es una amenaza real, como pasa en Andalucía, no solo aumentará la producción, sino que también será fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en muchas partes del mundo», resume Carrasco, que lo califica como «uno de los proyectos más ambiciosos y estratégicos de Corteva» y que, una vez más, tiene a Sevilla como epicentro.

En concreto, han desarrollado un producto, en base a una nueva tecnología (‘Aquamax) que distingue a determinadas variedades desarrolladas y testadas que ofrecen una ventaja competitiva en ambientes con poca agua. Híbridos de maíz, obtenidos por mejora genética convencional, incorporando genes nativos que mejoran la asimilación y utilización del agua.

«Desde hace más de diez años, en nuestro centro de La Rinconada evaluamos todos los híbridos de maíz que Corteva comercializa en Europa y seleccionamos aquellos que cumplen con las características para llevar el sello Aquamax», detalla Carrasco.

En cuanto a las inversiones previstas de cara al próximo año, la compañía seguirá invirtiendo en I+D, dividiendo su actividad en cuatro divisiones: desarrollo de semillas, productos de sanidad vegetal, productos biológicos y digitalización del campo. «Continuaremos asignando recursos, tanto en Sevilla como en Asturias, para seguir siendo líderes en ofrecer soluciones innovadoras», avanzan desde la compañía. Entre las inversiones, destacan como prioritarias las relativas a biotecnología y genética, con el fin de conseguir cultivos más resistentes al cambio climático, eficientes y, de cara al futuro, más productivos

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