Otra estocada de la PAC: El girasol se queda sin ayuda acoplada, 14,7 millones menos para el campo andaluz
Si no se corrige, será la campiña sevillana la zona que más pierda
Los cambios introducidos en el Plan Estratégico de la PAC no dejan de dar sorpresas al campo andaluz y a la provincia de Sevilla. Y, lamentablemente, ninguna es para bien.
El nuevo descontento ha llegado tras desvelarse, en el marco de la reunión mantenida entre el Ministerio de Agricultura con las comunidades autónomas primero, y después con las organizaciones profesionales agrarias nacionales, que el último documento de trabajo puesto sobre la mesa excluye al cultivo del girasol de recibir ayudas acopladas, como venía sucediendo hasta ahora.
Se suma, por tanto, otro frente más para el campo andaluz que mantiene su esperanza de que antes del 15 de julio (cuando está previsto que el borrador de la PAC se envíe de nuevo a Bruselas con las correcciones planteada a la versión anterior, para su aprobación definitiva en septiembre), se tengan en cuenta algunas de las demandas de Andalucía. Demandas centradas, a groso modo, en la reconfiguración de las regiones productivas y de los ecoesquemas o ecorregímenes.
La provincia de Sevilla, especialmente las tierras de cultivo de secano de la Campiña y de la Vega, «son de las mayores perjudicadas por esa regionalización arbitraria realizada por el Ministerio, ya que son de las que más fondos pierden al bajar el valor de los derechos» y ahora, «por si no estuvieran ya bastante maltratados, estos agricultores vuelven a sufrir más pérdidas al quedar el girasol sin ayudas», denuncia el coordinador de los servicios técnicos de Asaja Sevilla, Antonio Caro.
La justificación
Según el Ministerio, la eliminación de la ayuda se justifica por que la Comisión Europea no considera que las oleaginosas (como el girasol o la colza) puedan estar en el paquete de cultivos susceptibles de percibir una ayuda asociada a los cultivos proteicos, pese a que «como cultivos proteicos que son, hasta ahora tanto el girasol como la colza se han venido beneficiando de las ayudas europeas», recalca Antonio Caro.

«No entendemos este cambio de la Comisión, ni que España lo respalde, pues las oleaginosas han estado y deben seguir estando dentro de los cultivos proteicos», enfatiza el directivo de Asaja Sevilla. No en vano, «la torta de girasol es un coproducto de la extracción de aceite, que tiene un gran valor en la alimentación animal debido a la riqueza de los granos de girasol en proteína».
La patronal agraria aclara que, en cualquier caso, Bruselas no se está negando a que haya una ayuda acoplada a las oleaginosas, sino que lo que dice es que la vía no puede ser a través del paquete de los cultivos proteicos. Cabe recordar que a las ayudas acopladas sólo se puede destinar un 15% del total de las ayudas PAC, desglosado en un 13% para cualquier sector y el 2% adicional sólo para los cultivos proteicos.
Por tanto, la patronal agraria señala que «si no podemos acceder a la ayuda a través de ese 2% donde ya estaba acomodado el girasol, la solución sería entrar en el paquete del 13%, pero esta partida está totalmente repartida entre la ganadería y el resto de cultivos que tienen ayudas acopladas».
Por ello, la propuesta de Asaja Sevilla pasa por que Bruselas autorizara, como medida excepcional, que el paquete de las acopladas no tenga que estar conformado por ese porcentaje del 13 más 2. «El resultado final seguiría sumando el 15%, pero podría ser bajo otra fórmula, como el 14% para cualquier sector, donde se incluiría el girasol, más el 1% para los cultivos proteicos; o incluso del 13,70% más el 1,3%», pone como ejemplos Antonio Caro. De hecho, recuerda que hay países como Portugal, Finlandia o Malta donde el porcentaje de ayudas acopladas es muy superior. (En Portugal está en el 23%).
Propuesta del Ministerio
Por su parte, el Ministerio de Agricultura lo que propone es que los 45 millones que se destinaban a las oleaginosas (de los que a Andalucía le correspondían 14,5 millones de euros y a Sevilla, principal productora de girasol de la región, 7,2 millones de euros) se repartan proporcionalmente en las nuevas regiones (la región 1, la 2, la región 3 y la 4), que suman 10,2 millones de hectáreas que son productoras de girasol. Esto aportaría apenas 4,4 euros por hectárea, una cuantía «insignificante».
Esta medida la rechaza Asaja. Y es que, de esta forma, «ese dinero se diluye. Iba específicamente a los productores de girasol y colza y se va a tener que repartir entre todas las hectáreas de secano, muchas de las cuales nunca han sembrado girasol o no podían recibir la ayuda». Además, «son las mismas hectáreas, gran parte pertenecientes a otras comunidades autónomas, a las que ya le hemos cedido también dinero de nuestros derechos», reitera Caro.

En este sentido, el técnico explica que de esos 10,2 millones de hectáreas entre los que se repartirían el presupuesto de las oleaginosas, Andalucía tiene 1,3 millones de hectáreas, el 12%. «Esto significa que de los 45 millones llegarían a Andalucía el 12%, cuando la comunidad tiene el 32% de girasol nacional, es decir, que el campo andaluz estaría perdiendo un 20% de lo que teóricamente iba a recibir con la ayuda acoplada del girasol, al repartirse entre todo el secano de España, sea o no sea productor de girasol». Por ello, «rechazamos rotundamente esta propuesta».
Más presupuesto
Hasta ahora, la ayuda acoplada del girasol era de unos 40 euros por hectárea, y en los anteriores documentos se incluía que el presupuesto en la nueva PAC se aumentaba, pues se iba a cobrar unos 60 euros por hectárea. «Pero hemos pasado de incrementarse el presupuesto a desaparecer la ayuda de un plumazo de una semana para otra», critica el coordinador de los servicios técnicos de Asaja Sevilla.
Por ello, la patronal agraria demanda al Ministerio «que se restablezca la ayuda acoplada al girasol en el Plan Estratégico, renegociando este punto con la Comisión como primera opción, pues se puede demostrar que sí es un cultivo proteico».
En este sentido, Asaja recuerda que España es deficitaria en girasol, pues quitando la coyuntura actual sufrida a raíz de la guerra de Ucrania, que ha motivado un crecimiento del cultivo al permitirse sembrar los barbechos -medida que probablemente pueda repetirse en 2023-, el cultivo estaba en retroceso, pues cada campaña se perdían más hectáreas de esta oleaginosa por su baja rentabilidad. De hecho, en la provincia de Sevilla, en 2010 se sembraban unas 137.000 hectáreas y en 2020 se redujo a 100.400, por lo que en esos diez años se ha perdido el 28% de la superficie de girasol.

Por ello, «sigue siendo muy necesaria una ayuda al cultivo, pues además contribuye al plan europeo para reducir su dependencia de proteína foránea», enfatiza Asaja Sevilla. La queja no es exclusiva de Andalucía, ya que Castilla y León, principal productora de girasol de España, o Extremadura, también rechazan este cambio repentino en las ayudas acopladas.
Otras novedades de la PAC
Las entidades en régimen de atribución de rentas (sociedades civiles sin objeto mercantil, sociedades civiles profesionales, comunidades de bienes, comunidades de herederos o herencias yacentes, comunidades de propietarios, explotaciones agrarias de titularidad compartida u otras entidades sin personalidad jurídica), figura muy extendida en el campo andaluz, pueden respirar aliviadas tras incluir los últimos documentos de la PAC cambios a favor.
Así, para que estas figuras puedan cumplir con la definición de agricultor activo y poder cobrar las ayudas, bastará con que al menos un comunero o socio cumpla con los criterios exigidos a las personas físicas, tal y como pedía Asaja. Esto es: que esté dado de alta o inscrito en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), o que cumpla la regla de que al menos el 25% o más de sus ingresos totales sean ingresos agrarios.
En lo que respecta a la ayuda al olivar con necesidades específicas, el Ministerio introduce algunas mejoras, incrementando la densidad máxima de árboles por hectárea, pasando de los 80 que estaban establecidos en un primer momento, a una densidad de hasta 100 árboles por hectárea, y/o una pendiente del 25%.
Además, se introduce una modulación por la que hasta las primeras 10 hectáreas de la explotación cobrarían 42 euros por cada una, mientras que para el resto la cantidad se reduce a la mitad (21 euros por hectárea). Esta novedad no acaba de convencer a la patronal agraria, que echa en falta que no se incluya el regadío y critica que se siga excluyendo a la aceituna de mesa.