Pasos a seguir para mantener a raya a la plaga «Scirtothrips aurantii» que amenaza al arándano
El arándano se ha convertido en uno de los huéspedes más importantes de esta plaga que también ataca, entre otros, a la frambuesa, los cítricos y el caqui
En Huelva, el arándano es el segundo berry en importancia por superficie plantada tras la fresa. Durante la campaña 2021-2022 ha ocupado una superficie en torno a las 3.500 hectáreas, lo que supone casi un 7% de incremento respecto a la campaña pasada. Respecto a las variedades cultivadas, aumenta la superficie de las más tempranas, lo que permite acceder al mercado a principios de año.
Según detalla la Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía, desde que a finales de noviembre de 2020 se detectara en la provincia de Huelva la presencia del trips, «Scirtothrips aurantii», el arándano se ha convertido en uno de los huéspedes más importantes de esta plaga que también ataca, entre otros, a la frambuesa, cítricos y caqui.
Manejo del arándano
Dada la relevancia de esta plaga, el manejo del arándano en su etapa final de producción es muy importante para su control poblacional. Una vez finalizada la etapa de producción se procede a la poda de este arbusto.
En el caso de las variedades más tempranas, explica la RAIF, se inicia en la segunda quincena de mayo, extendiéndose para medias y tardías durante el mes de junio y primeros de julio.

Para disminuir población del «Scirtothrips aurantii« y evitar su dispersión a otros cultivos huéspedes colindantes y el ataque a las nuevas brotaciones, desde la Junta de Andalucía recomiendan, justo al finalizar la campaña de recolección y antes de realizar la poda, el control químico de esta plaga en el caso de presencia.
Por otro lado, en el comunicado se recuerda que a través de la página web de la RAIF se puede consultar el listado actualizado de materias activas autorizadas en Producción Integrada fresa, frutos rojos y cítricos para el control de trips, pudiéndose incorporar, dado el caso, nuevas materias activas o productos fitosanitarios mediante la autorización correspondiente.
En cuanto al control biológico, la RAIF asegura que aún no hay suficiente información.