Otro año más, llegan las criticadas ‘rebajas’ al girasol al inicio de la cosecha
Los agricultores denuncian que la industria extractora baja los precios sin justificación aparente
Esta semana despega la recolección del girasol en Andalucía. Sevilla es la primera provincia productora de esta oleaginosa a nivel regional y nacional, con unas 99.335 hectáreas sembradas, a gran distancia de provincias como Cádiz (52.500 hectáreas) o Córdoba (25.130 hectáreas).
La campaña llega marcada por unas producciones muy irregulares, debido principalmente a una climatología adversa, en la que «casi no ha llovido nada. La primavera ha sido seca y no ha acompañado, pues las precipitaciones han sido un 21% más bajas que la media de las últimas campañas y las temperaturas han sido elevadas», señala el técnico de cultivos herbáceos de Asaja Sevilla, Fernando Rodríguez.
En consecuencia, los rendimientos previstos, en unas estimaciones todavía muy preliminares, podrían estar «en torno a los 1.200 -1.300 kilos por hectárea», lo que daría una producción en Andalucía de «alrededor de 250.000-260.000 toneladas» y supondría «una merma de producción de más del 25% respecto a la campaña pasada, cuyos rendimientos medios fueron de 1.500 kilos por hectárea y cuya cosecha llegó a las 330.000 toneladas».
No obstante, el técnico de Asaja Sevilla insiste en subrayar que son estimaciones previas, por lo que «conforme las máquinas vayan entrando en el campo y se avance en la recolección, estaremos en condiciones de poder afinar mejor con los datos».

Variedades elegidas
Otra característica de esta campaña, a diferencia de la pasada, es que se equilibran las variedades linoleico y alto oleico. Así, si en 2020 el girasol alto oleico fue predominante y supuso el 60% de la superficie total sembrada de girasol, en 2021 «se ha registrado una reducción del mismo y se ha sembrado a partes iguales el girasol alto oleico y el linoleico».
El motivo de este descenso es que el diferencial de precio conseguido por el agricultor para el alto oleico en la campaña pasada fue de tan solo cinco euros la tonelada, restándole atractivo a este tipo de pipa que, de manera genérica, tiene menos rendimiento y más coste de producción.
Esta prima, a día de hoy, «apenas es de diez euros la tonelada», diferencial muy bajo pese a que la propia industria defiende el valor añadido del aceite alto oleico, que es muy estable a altas temperaturas e ideal para frituras, contando con un menor enranciamiento que otros aceites vegetales pero «se sigue sin pagar al agricultor como es debido», enfatiza Fernando Rodríguez, que echa en falta una «apuesta más decidida» de la industria por esta variedad.
Precios bajos
Tras varias semanas sin operaciones, el girasol ha vuelto a cotizar en la Lonja de Cereales de Sevilla, rompiendo el mercado local a un precio de 480 euros la tonelada para el girasol linoleico y de 490 euros para el alto oleico.
No obstante, Asaja Sevilla vuelve a denunciar, un año más, «el descenso de los precios de la pipa de girasol al inicio de la campaña de recolección», momento en el que «el oligopolio de la industria extractora española sale al campo, con precios a la baja, en busca de un suministro barato de materia prima de calidad que cubra sus necesidades de molturación en las semanas previas al inicio de la recolección del norte de Europa».

De hecho, según la patronal agraria, «no hay motivos que justifiquen esos precios», ya que los productos que se obtienen del girasol tipo, como el aceite crudo, ronda los 1.050 euros la tonelada; y la harina de girasol integral está cotizando entorno a 220 euros la tonelada.
«Con estos números y teniendo en cuenta los gastos que tienen las industrias para la molturación de la pipa y el transporte, que ciframos entorno a los 60 euros la tonelada, el precio del girasol no debería bajar de los 520 euros la tonelada», lo que supone hasta «30 euros más por tonelada que la cotización fijada en la Lonja».
Por tanto, «constatamos que, una vez más, llegan las rebajas al comienzo de la campaña sin argumentos de peso y sin justificación por parte de la industria, dejando al agricultor de girasol con unas frustradas expectativas», enfatiza Fernando Rodríguez.
El técnico recuerda que «el girasol llegó a cotizar a 610 euros la tonelada el pasado 1 de junio», por lo que «no se entiende los precios actuales tras varias semanas sin operar esta materia prima», especialmente, en un contexto de precios del biodiesel (como del resto de los combustibles) al alza, que encarece los fletes comerciales, por lo que habría que pagar más por el girasol nacional.
Aparte, se ha reactivado con fuerza el canal horeca, gran consumidor de los aceites vegetales como el de girasol, por lo que «confiamos en que el precio de la pipa suba en las próximas semanas, conforme avancen las labores de recolección», apostilla el técnico de la patronal agraria.