Trucos para mantener a raya las malas hierbas de la remolacha azucarera
La RAIF asegura que la aplicación de preemergencia es «indispensable y necesaria» para controlar las malas hierbas, ya que elimina una gran parte de ellas, entre un 50% y 70%
Una vez sembrada nuestra parcela de remolacha es hora de programar un correcto control sobre las malas hierbas. Si bien, llegado este momento se deben tener en cuenta una serie de aspectos técnicos, los cuales han sido enumerados por al Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía en un comunicado.
En primer lugar, la RAIF señala que se debe realizar un inventario de las especies de malas hierbas más comunes y que afectan con mayor grado de infestación a nuestra parcela. Es decir, es necesario conocer contra quién se lucha.
En función del punto anterior, se debe elegir entre herbicidas autorizados en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del MAPA y los que mejor controlen dichas adventencias, teniendo muy en cuenta las observaciones o restricciones que sobre ellos existan.
Después de conocer la flora adventencia existente en la parcela sobre la que se va a llevar el control de las malas hierbas, y una vez se han elegido los productos y dosis que se van a emplear, conviene enumerar las condiciones en las que se deberían aplicar correctamente los herbicidas como: emplear la dosis recomendada, usar boquillas de tipo abanico plano y 110º, emplear un pulverizador homologado, no aplicar cuando se superen los 22ºC a la sombra, etc.
Apostar por un programa de aplicaciones a dosis reducidas
En este contexto, desde la RAIF recuerdan que numerosos estudios y experiencias han demostrado que para conseguir un control eficaz de las malas hierbas en la remolacha azucarera es necesario realizar un programa de aplicaciones a dosis reducidas. Este programa consiste en la suma de cuatro o cinco aplicaciones herbicidas espaciadas en el tiempo: una en preemergencia y tres o cuatro en postemergencia.
Desde la RAIF aseguran que «la aplicación de preemergencia es indispensable y necesaria para un control satisfactorio de las malas hierbas, ya que elimina una gran parte de ellas, entre un 50% y 70%; además, las malas hierbas que sobreviven germinan con un menor vigor y se desarrollen más lentamente, lo que facilita una mayor eficacia de las aplicaciones de postemergencia».
Al respecto, desde la Junta señalan que «el empleo solo y exclusivo de las aplicaciones de postemergencia suele tener como consecuencia final un deficiente control de las adventicias, así como un incremento de los costes».
Preemergencia
La preemergencia debe realizarse justo después de la siembra, si es posible el mismo día, regándose a continuación, para que se fije o incorpore al suelo y comience a actuar. Los criterios de selección de las materias activas y la dosis del tratamiento preemergente dependen de la flora esperada y de la textura del suelo.
Los herbicidas utilizados deber ser de un amplio espectro y la dosis de aplicación debe permitir un control satisfactorio sin que se produzca fitotoxicidad en el cultivo. Por ello, la RAIF aconseja realizar una mezcla de dos materias activas con diferentes solubilidad, de modo que se complementen en el modo acción.
La materia activa base puede ser lenacilo y se puede complementar con metamitrona o etofumesato.

En relación a las aplicaciones de postemergencia, se deben realizar a medida que van naciendo las malas hierbas. El intervalo preferente entre aplicaciones está entre ocho y doce días.
¿Cómo controlar la flora emergente?
Además, «es importante realizar las aplicaciones de postemergencia a medida que se va produciendo el nacimiento de las malas hierbas. La finalidad de cada una de las aplicaciones de postemergencia es controlar la flora emergente mediante la acción por contacto y la creación en el suelo de una capa de herbicida con efecto residual contra las malas hierbas que van a pareciendo», afirma la RAIF.
Por último, desde la Junta insisten en que «la primera postemergencia es la más importante y hay que realizarla nada más ver las primeras hierbas, mientras que las aplicaciones posteriores se deben dar una o dos semanas después del cierre de calles, y se deben llevar a cabo, al menos, con la materia activa lenacilo. Además, para garantizar unos buenos resultados se recomienda realizar todas las aplicaciones, dar un ligero riego al día durante cada aplicación, así como realizar nuevas aplicaciones herbicidas en parcelas especialmente problemáticas».