Productos derivados de la remolacha más allá del azúcar
Azucarera incentiva el cultivo de la remolacha para elaborar una enorme variedad de productos que van desde fertilizantes y abonos agrícolas a forrajes para la alimentación animal
La remolacha es un cultivo con mucha tradición en Sevilla, siendo la provincia líder en superficie cultivada y producción de toda Andalucía.
Azucarera, la compañía de referencia del azúcar en España, está apostando por incentivar el cultivo de remolacha en el campo andaluz, con la meta fijada en alcanzar las 10.000 hectáreas de superficie, con objeto de aumentar la producción de azúcar que sale de su fábrica de Jerez de la Frontera, en Cádiz, donde se moltura toda la remolacha cultivada en la zona Sur.
Pero no sólo de azúcar vive Azucarera, pues la compañía está fabricando nuevos productos e ingredientes procedentes del cultivo de la remolacha buscando innovar e identificar nuevas oportunidades de mercado.
La semana pasada, la prensa internacional se hacía eco de que un avión había logrado volar de Alemania a la ciudad francesa de Reims utilizando un combustible al 97% vegetal, fabricado a partir de la remolacha, un hito que podría revolucionar la aviación.

Se trata de una de las muchas posibilidades que ofrece la remolacha azucarera, «un producto que está demostrando ser muy versátil cuando se riega con innovación, y buena prueba de ello es la cantidad de coproductos que estamos fabricando en Azucarera», declara la directora de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de la compañía, Isabel Vasserot.
De hecho, «gracias a nuestro equipo de innovación (ANOVA) estamos aprovechando al cien por cien todas las materias primas que entran en el proceso de extracción del azúcar». Además «es una forma de mantener nuestras plantas industriales abiertas y, para ello, es fundamental que siga habiendo remolacha y que podamos destinarla a todos aquellos usos que garanticen su futuro, azúcares y no azúcares», subraya.
Innovación
En este catálogo de nuevos productos distintos al azúcar, Azucarera cuenta con dos fertilizantes certificados como ecológicos: Carbocal y Stimel. El primero se obtiene durante el proceso de extracción del azúcar, concretamente en la fase que se denomina ‘carbonatación,’ en la que se utiliza hidróxido de calcio para ayudar a que el azúcar salga de la pared celular de la remolacha.
Permite no solo mejorar el pH de los suelos ácidos sino también mejorar su estructura para un mejor aprovechamiento de los fertilizantes aplicados posteriormente. En 2020 Azucarera produjo 78 toneladas de este producto, que también se fabricó en su versión ‘Carbocal Plus’, dirigido exclusivamente a los cultivadores de champiñón.
Respecto a Stimel, es un abono orgánico líquido que se obtiene de la mezcla de diferentes corrientes de licores previos a la melaza que se da en diferentes fases del proceso de extracción de azúcar. El producto aprovecha el contenido en nutrientes que aparece en la remolacha y que son esenciales para las plantas: materia orgánica en forma de azúcares, betaína, minerales, etc., que tienen un efecto bioestimulante.

Así, cultivos tales como la propia remolacha, el olivo, el viñedo, el almendro o los cereales se benefician de las ventajas de este producto desarrollado en los últimos tres años. El año pasado se vendieron 1.600 toneladas del abono Stimel.
Alimentación
Mención especial merece la gama para alimentación animal. Así, entre los productos que se obtienen en las azucareras destaca, por un lado, la pulpa prensada, que es un forraje húmedo de alta digestibilidad que se utiliza para la alimentación de ganado lechero (tanto vacuno como ovino y caprino) y que cuenta con unas propiedades que le permiten, tanto estimular la producción lechera como incrementar el contenido en materia grasa y proteína de la leche.
Por otro lado, en el proceso de extracción del azúcar se obtiene melaza. Se trata, fundamentalmente, de un jarabe que permite mejorar la palatabilidad de los alimentos para los animales y aporta un contenido en azúcares que permiten mejorar la digestión de la fibra.

Otro de los productos que se destina a la ganadería es Prebionat, testado científicamente para mejorar, modificar y desarrollar la flora intestinal de los corderos y ovejas mediante la alimentación de las bacterias beneficiosas y la expulsión de las patógenas. Prebionat nace como proyecto financiado por Betalia, marca de alimentación animal de Azucarera.
Finalmente, y como ejemplo de aplicaciones diferentes, destaca también Betatrap, una solución natural con alta concentración en sacarosa formulada para mejor la eficacia de los tratamientos para el control de insectos en las cosechas, y especialmente diseñado para el trip y el pulgón.
No obstante, de la remolacha también se obtiene Fibractive FOS, un compuesto de fibra soluble a base de fructo-oligosacáridos (prebióticos) y azúcares que es un perfecto sustituto de las grasas, los humectantes y otros aditivos, y que se usa mayoritariamente en alimentación humana. La producción actual es de unas 200 toneladas al año.