La sequía también reduce un 50% la superficie de tomate industrial
En la provincia de Sevilla

La sequía también reduce un 50% la superficie de tomate industrial

La cooperativa Las Marismas de Lebrija recorta en 500 hectáreas la superficie de su cultivo estrella

24/05/2021 Actualizado a las 07:17

El tomate para industria es, junto al arroz, el cultivo que más sufrirá las escasas dotaciones hídricas en esta campaña de riego como consecuencia del nivel de los embalses. La falta de agua ha recortado ya las siembras de tomate industrial un 50% en la provincia de Sevilla, por lo que los agricultores auguran una campaña «muy difícil».

Así lo confirma el presidente de la cooperativa Las Marismas de Lebrija, Juan Sánchez, siendo esta empresa del Bajo Guadalquivir la mayor productora. No obstante, en lo que se refiere a la producción de la cooperativa, el recorte será algo menor, entorno a un 30%, ya que «la gran mayoría de los agricultores del sector B-XII van a sacrificar el riego de otros cultivos para aprovechar toda el agua para el tomate», señala el presidente.

tomate
Siembra del tomate para industria / RAIF

Con las siembras terminadas en la provincia, Las Marismas contará este año con 500 hectáreas menos de tomate industrial, por lo que «habrá también menos concentrado de tomate, como es lógico». «Siendo el tomate el principal cultivo de la cooperativa, las pérdidas en Las Marismas van a ser importantes», avanza el presidente, que asegura sentirse «desilusionado» tras varios años consecutivos «muy malos».

Emisiones contaminantes

Y es que, además, la cooperativa tuvo que hacer frente, el pasado mes de abril, al pago de unos 500.000 euros para afrontar el coste de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que generó su fábrica de tomate industrial en 2020, lo que ha lastrado sobremanera las cuentas de la empresa. De hecho, su traducción es «la bajada de dos euros por cada tonelada de tomate para cientos de agricultores del Bajo Guadalquivir», declara el presidente de la cooperativa, Juan Sánchez.

Sánchez lamenta que esta empresa andaluza, con 41 años de historia, está «al borde del precipicio», ya que a los conocidos problemas ocasionados por el Covid-19, que han disparado los costes; la sequía prevista que impedirá cosechas al cien por cien de rendimiento; y la competencia desleal por parte de los países foráneos de la Unión Europea, sin exigencias medioambientales, se suma «la asfixia provocada por el mercado de emisiones».

Por ello, al finalizar las tareas de siembra de tomate industrial, Juan Sánchez insiste en que «la suerte no está de cara de los agricultores», pese a que Las Marismas puede presumir de los altos rendimientos que alcanza el cultivo en el Bajo Guadalquivir, «entorno a las 125-130 toneladas por hectárea frente a las 70-80 toneladas por hectárea cosechadas en otras zonas de la provincia», señala el presidente.

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