¿Qué trigos resultan más rentables en el campo andaluz?
El Ifapa prueba en cada provincia las variedades de trigo duro y blando recién registradas para seleccionar las más idóneas para los agricultores
Con el mes de noviembre a la vuelta de la esquina, los agricultores andaluces están ya planificando sus próximas siembras de trigo, pero muchos se enfrentan a la duda de qué variedad comercial elegir para obtener la máxima rentabilidad durante la campaña, puesto que cada año se incorporan nuevas semillas al registro de variedades, bien sea por vía nacional o europea.
En este sentido, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa), perteneciente a la Consejería de Agricultura, lleva a cabo un proyecto de innovación en cultivos herbáceos extensivo de secano, que consiste en «testar las nuevas variedades de trigo y comparar su funcionamiento en distintos territorios para trasladar al sector productor las que mejor comportamiento tienen en cuanto a rendimiento, ataque de plagas y calidad, factores que determinan la rentabilidad de la cosecha», explica Alejando Castilla Bonete, coordinador del proyecto.
Según el técnico, «las nuevas variedades de trigo pueden presentar novedades respecto de las ya cultivadas y consolidadas, aunque esto no siempre es así, porque los elementos positivos de estas semillas no siempre se manifiestan según el tipo de terreno, clima, prácticas agrarias, etc. Por ello, existe una constante necesidad de evaluar y caracterizar las nuevas variedades que se lanzan al mercado, para un correcto asesoramiento al sector productor».
Resultados de las pruebas
Como base de laboratorio, el Ifapa cuenta con 2.500 metros cuadrados de parcelas experimentales repartidas por todas las provincias andaluzas, donde se han cultivado 16 variedades nuevas de trigo duro en Andalucía occidental y 18 en la zona oriental, además de 14 variedades de trigo blando o panificable en las provincias occidentales (Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla) y 30 en Andalucía oriental.
De los resultados se desprende que las variedades de trigo duro Antalis y Anilcar han tenido el mejor comportamiento respecto a la incidencia de las enfermedades, septoria y roya parda, y son las que mejor se han adaptado al clima, presentando un mayor rendimiento y calidad. En cuanto al trigo blando, se ha visto afectado por la virulencia de una nueva raza de roya amarilla, la principal enfermedad que afecta a los trigos panificables, y el comportamiento productivo de las variedades en cada localidad de ensayo ha sido muy diferente. No obstante, los resultados del proyecto destacan las variedades Artur Nick y Mulhacen en la zona occidental.
Una demanda creciente
Los ensayos de cada variedad se prolongan «durante dos años», ya que el objetivo del proyecto es «ofrecer a los agricultores información con garantías suficientes de todas las variedades de semillas de trigo que se pueden vender en España», subraya el coordinador del proyecto e investigador del centro Rancho de la Merced, en Jerez de la Frontera, ante la cada vez mayor «demanda del agricultor», que actualmente precisa «de la incorporación de la innovación a los sistemas de producción», añade.
El resultado de estos trabajos se traslada al sector tanto a través de jornadas como de cursos de formación o encuentros con las organizaciones profesionales agrarias, además de estar disponibles en documentos digitales descargables en la plataforma de gestión del conocimiento «Servifapa».
En la actualidad la siembra de trigo duro y blando supone el 33% de la superficie dedicada a los cultivos herbáceos en el campo andaluz, que asciende a aproximadamente un millón de hectáreas en la comunidad.