Lebrija: Una Denominación de Origen para una única bodega
La única Denominación de Origen Protegida (DOP) vinícola de la provincia de Sevilla es la de Lebrija, y a esta figura de calidad sólo pertenece una bodega: González Palacios
Cuenta la leyenda que la localidad de Lebrija fue fundada por el mismísimo Baco, Dios del vino. Un origen mitológico que responde a su situación privilegiada, a orillas del Guadalquivir y a tan solo unos kilómetros del mar, lo que hacen de esta comarca agraria un lugar idóneo para la producción y elaboración de vinos de calidad.
De hecho, la única Denominación de Origen Protegida (DOP) vinícola que existe en toda la provincia de Sevilla es la de Lebrija, y lo curioso es que a esta figura de calidad la sostiene una sola bodega, la de la familia González Palacios.
Es un caso único en España, pues «seríamos el equivalente al Château francés, vino con denominación que se elabora exclusivamente con las uvas procedentes de una sola finca o propiedad», señala Félix González, gerente de la bodega y presidente del Consejo Regulador de la DOP Lebrija.
La bodega comercializa sus vinos tranquilos (que representan el 50% de su producción) con el sello de calidad de Lebrija y asegura que trabaja «para lograr mantener esta denominación y conseguir que otras bodegas y viñedos se adhieran al pliego de condiciones». No en vano, la elaboración y envejecimiento de los vinos protegidos está constituida por los términos municipales de Lebrija y El Cuervo.

Nuevas bodegas
El problema es que «la viticultura está en decadencia en la zona del Bajo Guadalquivir, pero no perdemos la esperanza de que se creen nuevas bodegas, pues estamos convencidos de que el mercado de los vinos de calidad exige tener una denominación de origen de calidad como la de Lebrija», apunta Félix González.
Desde hace dos años, esta bodega sevillana pertenece también a la Denominación de Origen Protegida Jerez-Xérès-Sherry, pues solicitó su inscripción en el Consejo Regulador tras la unificación de las zonas de crianza (embotellamiento) y de producción, permitiendo la crianza de vinos de Jerez en las bodegas enclavadas en la zona de producción: Trebujena, Chiclana, Chipiona y Lebrija.
Por tanto, González Palacios tiene vía libre para calificar sus vinos generosos (que representan otro 50% de su producción) como Jerez, pudiendo competir directamente con las grandes bodegas del Marco.
Vendimia
La bodega de Lebrija acaba de terminar su vendimia, una de las más «atípicas» de los últimos años. La recogida de la uva llegó este año anticipada, ya que la falta de lluvias prolongada y las olas de calor tempranas en el verano han afectado al cultivo de la vid y a la maduración de las distintas variedades.

Así, el 18 de julio comenzaba la cogida de la uva de la variedad Sauvignon blanc, y el 1 de agosto se empezó a vendimiar la uva Palomino, cuando lo habitual es retirarla a partir del 20 agosto. «Las variedades blancas han sido las más afectadas por la climatología, pues se ha quemado mucha uva por la subida inusual del termómetro, estando la merma de cosecha entre el 30-40% respecto a la campaña anterior», comenta el gerente de la bodega.
En cuanto a las tintas -Tempranillo, Syrah y Petit Verdot- la merma se ha centrado únicamente en la variedad Syrah, alcanzando pérdidas del 30% respecto a la campaña anterior.
Una vez finalizada la vendimia, la bodega estima una producción vinícola entorno a 50.000-60.000 litros y «de estupenda calidad por lo que hemos venido observado en el campo». Y es que a diferencia de algunas zonas del Marco de Jerez, donde la graduación alcohólica se ha visto afectada por la climatología, en la comarca de Lebrija «la media ha sido de 12 grados, un nivel idóneo para hacer los vinos que elaboramos». Vinos que han cosechado premios y reconocimientos como «5Lobitos», «Charloteo» o «Lebrija Old González Palacios».
De cara al futuro, la bodega ya está con las miras puestas en la próxima vendimia, y si este otoño llega generoso en lluvias «la idea es crecer en hectáreas de viña», con el propósito de «recuperar una variedad autóctona: la uva perruna de Arcos». «Es una uva que da un mosto de mucha calidad, muy afrutado y con poca graduación, y pensamos en esta variedad para vinos blancos», declara Félix González.