Antonio Bravo (Corteva): «La investigación en mejora vegetal que se hace en La Rinconada es una respuesta contra el cambio climático»
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Antonio Bravo (Corteva): «La investigación en mejora vegetal que se hace en La Rinconada es una respuesta contra el cambio climático»

Corteva impulsa en su Centro Tecnológico de La Rinconada variedades más eficientes de girasol y maíz, dos cultivos muy sensibles a la sequía

23/03/2026 a las 06:27

La agricultura se enfrenta a un desafío estructural de primer orden: producir alimentos suficientes para una población en crecimiento en un planeta con recursos hídricos limitados. En España, aunque las lluvias recientes han supuesto un alivio puntual, la realidad es clara. Nuestro país encadena episodios de sequía cada vez más frecuentes y prolongados, como el año hidrológico 2022-2023, uno de los más secos de las últimas décadas. Tal y como recoge el International Journal of Climatology, España avanza hacia un escenario de mayor aridez, lo que sitúa a la gestión del agua en el centro del debate agrícola.

En este contexto, el suelo emerge como uno de los grandes aliados, y a menudo olvidado, para afrontar la escasez hídrica. La salud del suelo influye directamente en la capacidad de los cultivos para resistir la falta de agua. Un suelo con mayor contenido de carbono y materia orgánica retiene mejor la humedad, mejora la infiltración y favorece la disponibilidad de nutrientes. Prácticas como la labranza mínima, la cobertura vegetal o la rotación de cultivos no solo ayudan a conservar el agua, sino que refuerzan la estructura del suelo, su biodiversidad y su productividad a largo plazo.

La innovación, clave

A partir de esta base, la innovación tecnológica se convierte en una herramienta clave para optimizar cada gota. La agricultura de precisión permite una gestión más eficiente del riego gracias al uso de datos, sensores y herramientas digitales que ajustan las decisiones a las necesidades reales del cultivo. Soluciones como Granular Link ayudan a los agricultores a conocer mejor el estado de sus parcelas y a aplicar el agua necesaria, ni más ni menos, reduciendo pérdidas y mejorando la eficiencia hídrica.

Centro Tecnológico de Corteva en La Rinconada / C. V.

A esta innovación se suma la investigación en mejora vegetal que Corteva impulsa desde su Centro Tecnológico de La Rinconada (Sevilla), uno de los referentes europeos en genética agrícola. Desde este centro se desarrollan variedades más eficientes en el uso del agua y más resistentes al estrés hídrico y térmico, con programas punteros en girasol y maíz, dos cultivos especialmente sensibles a la sequía. La investigación local se convierte así en una respuesta global frente a los efectos del cambio climático.

Nuevas Técnicas de Edición Genética

Junto a estas tecnologías ya disponibles, Europa se prepara para la llegada de una nueva ola de innovación: las Nuevas Técnicas de Edición Genética (NGTs). Estas tecnologías permiten, gracias a los avances de la ciencia y la innovación, acelerar de forma precisa procesos que la propia planta llevaría a cabo de manera natural a lo largo del tiempo. Su aplicación hará posible el desarrollo de cultivos más resistentes al estrés hídrico y más eficientes en el uso del agua. Innovaciones que representan una palanca clave para reforzar la soberanía alimentaria, mejorar la competitividad de los agricultores europeos y fortalecer la seguridad alimentaria.

En este escenario, Corteva Agriscience, se posiciona como referente en innovación agrícola con una inversión diaria de más de 4 millones de dólares al día en I+D, integrando biotecnología, protección de cultivos, soluciones biológicas de origen natural y manejo agronómico avanzado. Su división de soluciones biológicas aporta herramientas que refuerzan procesos naturales esenciales, como el desarrollo del sistema radicular y la interacción con los microorganismos del suelo, mejorando la capacidad de los cultivos para optimizar el uso del agua y aprovechar mejor los nutrientes disponibles.

El reto del agua en la agricultura exige una visión a largo plazo. Apostar por suelos sanos, tecnología avanzada e innovación genética no solo permite avanzar hacia un modelo agrícola más resiliente y eficiente, sino que garantiza una producción sostenible capaz de seguir.

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