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Viñedos / Federación Española del Vino
Peligros para el cultivo

¿Cómo evitar la propagación de enfermedades a la hora de podar la vid?

La RAIF recuerda que, tanto en toda la plantación como en plantas individuales, es común encontrar dos o tres patógenos diferentes simultáneamente

23/01/2023 Actualizado a las 12:58

Con la parada vegetativa del cultivo avanzan las labores de poda y con ello uno de los momentos más críticos para las infecciones de las denominadas enfermedades de la madera de la vid, tal y como explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) de Andalucía.

Los hongos patógenos causantes de este conjunto de patologías se encuentran en plantas enfermas o muertas y en restos de poda, aunque también pueden sobrevivir en el suelo y en otros cultivos leñosos. Se dispersan preferentemente de forma aérea (viento, lluvia, artrópodos y herramientas de poda), penetrando por las heridas de poda, convirtiéndose en la principal vía de entrada de las esporas, siendo las horas posteriores a la poda las más susceptibles a la infección, detalla la RAIF.

Otros peligros 

Sin embargo, algunos hongos del suelo infectan a las plantas a través de las raíces. Como característica común, estas enfermedades producen una alteración interna de la madera de la planta, ya sea por necrosis o pudrición seca, provocando una reducción del desarrollo y menor vigor, ausencia o retraso de la brotación, acortamiento de entrenudos, clorosis en hojas y/o marchitez y un decaimiento general que puede acabar con la muerte de la planta.

Consisten en una multitud de especies fúngicas, los hongos aislados más frecuentemente en cada una de las enfermedades y que penetran a través de las heridas de la poda son: «Phaeomoniella chlamydospora», «Phaeoacremonium spp.» y «Fomitiporia mediterránea» como agentes causales de la yesca; «Diplodia seriata» y «Botryosphaeria spp.» como agentes causales del brazo negro muerto.

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Vid afectada por una enfermedad / RAIF

En relación a la «Eutypa lata», principal hongo de la enfermedad denominada «Eutipiosis», la RAIF recuerda que es importante tener en cuenta que los síntomas externos ocasionados por este conjunto de enfermedades no son específicos y, en ocasiones, pueden confundirse con otros producidos por otros motivos (fisiopatías, herbicidas, carencias, otros patógenos no fúngicos, etc.).

«Tanto en toda la plantación como en plantas individuales es común encontrar dos o tres patógenos diferentes simultáneamente, complicando así un diagnóstico para confirmar la presencia de hongos de la madera de la vid, con lo que tendremos que cortar y observar internamente la madera para obtener más información», afirman desde la RAIF.

Medidas preventivas

Entre las medidas culturales de prevención a tener en cuenta para la realización de la poda se encuentran: retrasar la poda todo lo posible (en el caso de «Eutipiosis»), ya que el hongo decrece hacia el final del invierno. Asimismo, se recomienda no realizar la poda cuando se prevea condiciones meteorológicas adversas (lluvias o nieblas densas o persistentes), después de lluvias o cuando se prevean precipitaciones en los cuatro días siguientes a la poda.

Las cepas afectadas deben podarse por separado en la medida de lo posible, procediendo a la desinfección de las herramientas de poda, entre cepa y cepa o, como mínimo, entre sanas y afectadas. En las cepas afectadas, se debe, según aconseja la RAIF, cortar la parte enferma hasta llegar a la madera sana (unos siete cm de madera sana) y desinfectar las herramientas de poda de una planta a otra o por lo menos al final de cada líneo con una solución de hipoclorito sódico (lejía) u otro desinfectante.

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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