Los mandarinos andaluces encaran la época de auge de la alternaria
La RAIF asegura que es «importante» tener en cuenta la previsión meteorológica de cara a tomar medidas preventivas de carácter químico
La Red de Alertas e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía ha dado una serie de pautas a tener en cuenta ante la llegada de la época en la que la alternaria comienza a afectar a los mandarinos.
En primer lugar, ha explicado que la alternaria o mancha marrón del mandarino es una enfermedad para la que la lluvia y/o humedad relativa alta y temperaturas cálidas son factores que favorecen su desarrollo en variedades como Fortune, Nova, Tangelo Minneola y Murcott.
En general, todos los mandarinos híbridos procedentes de mandrarino Dancy, como los tres primeros, son susceptibles a la mancha marrón del mandarino. Sin embargo, es posible obtener híbridos resistentes derivados de algunas de estas variedades susceptibles, como Safor o Nadorcott.
Situación propicia para su expansión
Tras las lluvias registradas en los últimos días y temperaturas máximas suaves, la Junta de Andalucía recomienda prestar «especial atención» a este agente, ya que con temperaturas entre los 20 y 25ºC y más de ocho horas de agua libre se iniciaría la infección sobre hojas jóvenes, frutos y/o brotes. Al cabo de 24-72 horas podrían observarse los síntomas.
En hojas, la infección produce, al principio, puntos de color oscuros rodeados por un halo amarillo, creciendo, posteriormente, de forma irregular hasta alcanzar diámetros en torno a un centímetro. Como el hongo produce una toxina, en algunas lesiones la encrosis sigue las nerviaciones. Finalmente, se produce una importante defoliación del árbol.

En frutos produce lesiones deprimidas e irregulares, pudiéndose observar un halo amarillo si el fruto aún no ha enverado. Esto ocasiona la caída de frutos, «especialmente», cuando estos son jóvenes.
En este contexto, la RAIF asegura que es «importante» tener en cuenta la previsión meteorológica de cara a tomar medidas preventivas de carácter químico.
Por ello, recomienda llevar a cabo medidas profilácticas como: mantener los árboles podados de forma que se facilite una buena aireación; conservar las calles limpias de restos de material que pudiera favorecer la proliferación del hongo, y controlar el vigor del cultivo, evitando entradas en brotación extemporáneas que suministren material sensible a los ataques del hongo.