La Sierra Norte sevillana quedará exenta de vacunar de la lengua azul en 2020
La estrategia nacional de vacunación al ovino y vacuno cambia en Andalucía debido a la buena evolución de esta enfermedad desde el año 2017
La fiebre catarral ovina o lengua azul es una enfermedad vírica que afecta a rumiantes como el ovino y caprino y el vacuno, aunque este virus, transmitido por un mosquito, afecta especialmente a las ovejas, causando inflamación de las mucosas, hemorragias, edemas y llega a provocar la muerte en determinados casos.
De hecho, en el año 2007, según recogían los periódicos locales, la virulencia del serotipo 1 produjo la muerte, en apenas tres meses, de hasta 16.000 animales en alguna de las cerca de mil explotaciones que existían en los municipios de la Sierra Norte de Sevilla, el 7% aproximadamente de la cabaña total de cabras y ovejas registradas en la zona, en una de las «mayores crisis» del ovino que se recuerdan desde entonces.
Respecto al vacuno, la enfermedad le afecta aunque en menor medida, pudiendo ser un becerro transmisor del virus, al igual que lo es la fauna silvestre, por lo que los animales mayores de tres meses que vayan a ser objeto de movimientos comerciales debían estar vacunados y revacunados 21 días después.
Programa obligatorio
Después de los brotes de lengua azul registrados en distintas comarcas desde septiembre de 2014, Andalucía debe aplicar el programa nacional de vigilancia y erradicación de esta enfermedad, lo que obliga a vacunar al ganado ovino y bovino. La normativa estatal impone esta vacunación de todas las ovejas y vacas de más de tres meses en las zonas afectadas, siendo 2019 el quinto año consecutivo de vacunaciones obligatorias.
No obstante, «las medidas de control y erradicación puestas en marcha por la Consejería de Agricultura, con la colaboración del sector ganadero y, especialmente, de las Agrupaciones de Defensa Sanitaria Ganaderas, han logrado que, a partir de 2020, la Sierra Norte de Sevilla quede exenta de vacunar el ganado contra la lengua azul», afirma el técnico de ganadería de Asaja Sevilla, José Manuel Roca.
A este respecto, explica que «la evolución positiva de esta enfermedad, especialmente en los dos últimos años, cambia la estrategia de vacunación en Andalucía», por lo que el año que entra en poco más de una semana «llega con buenas noticias para los ganaderos sevillanos, al menos para los de la Sierra Norte de Sevilla, que en 2020 no tendrán que asumir los costes veterinarios que conlleva la lengua azul ni tampoco la parte del coste de las vacunas que no cubre las ayudas».
Además, la idea es que si a lo largo de 2020 no aparecen nuevos focos de la enfermedad, «en 2021 podrían quedar exentas de vacunación todas las comarcas andaluzas, con la única excepción de Almonte en Huelva, el sur de Cádiz, el sur de Málaga y Motril en Granada, que nunca son estacionalmente libres», apunta el técnico de la patronal agraria.
La razón es que estas comarcas costeras actúan como frontera sur entre el continente africano, donde la enfermedad de la lengua azul está presente de manera continua, y Europa, por lo que es necesario poner mayor énfasis en evitar que lleguen mosquitos vectores ayudados por los vientos procedentes de países como Marruecos.
No obstante, en estas comarcas en las que se vacune todo el año y en las que es obligatorio proteger a todas las cabezas de la explotación, en caso de movimientos comerciales de animales que no se vacunaron cuando el resto, «habrá la alternativa de vacunarlos antes de la salida o de tomar una muestra de sangre (técnica PCR )».
A esto se suma que «Andalucía va a defender ante el Ministerio que en el periodo de estacionamiento libre (seis meses) se puedan mover los animales sin vacunar que procedan de explotaciones vacunadas por todo el territorio andaluz, siempre que el destino sea un cebadero calificado o un matadero ubicado en alguna de las ocho provincias de la comunidad autónoma».
Una decisión que, de aprobarse, sería muy favorable no sólo para para la rentabilidad y el manejo del sector ganadero, sino para la economía regional en general, pues «podría movilizar nuevas inversiones industriales, evitando que los productores andaluces se vean obligados a cebar o sacrificar a sus animales en comunidades del norte de España como Aragón o Cataluña», apunta Roca.
Libre de brucelosis
La provincia de Sevilla está ya, oficialmente reconocida por la Comisión Europea, indemne de brucelosis (B. melitensis) por lo que respecta a los rebaños ovinos y caprinos. Así lo refleja la Decisión de Ejecución (UE) 2019/1970, publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea el pasado 28 de noviembre. Junto con Sevilla también han sido reconocidas oficialmente libres de esta enfermedad las provincias andaluzas de Huelva, Cádiz y Córdoba.
Esta declaración implica también la flexibilización de algunas medidas de control impuestas hasta ahora. Así, entre los beneficios económicos y de manejo para los ganaderos de ovino y caprino, se encuentran la eliminación de la realización de pruebas previas al movimiento y la reducción de las pruebas serológicas.
Otra de las enfermedades que ha tenido una evolución positiva en los últimos años es la tuberculosis bovina, ya que «hace cuatro años la prevalencia en zonas concretas alcanzaba el 20%, encabezando Andalucía el ranking nacional en positivos de tuberculosis, cuando actualmente más del 98% de los animales da negativo», señala Roca que explica que «conseguir un 100% es complicado, ya que la fauna silvestre es portadora».
Se trata de una enfermedad que causa enormes pérdidas al sector productor, ya que no hay vacunas para su tratamiento, por lo que si tras los análisis en una explotación hay positivos en tuberculosis, ese ganado irá a sacrificio, quedando además bloqueados el resto de los animales.
Por tanto, a los costes económicos que debe soportar el ganadero con positivo de tuberculosis en su explotación se añade un perjuicio mayor, como es «la pérdida de mercados que hoy día son fundamentales para mantener los precios del bovino», apunta el técnico de la patronal agraria.
Por ello, los ganaderos andaluces de vacuno piden cambios en el baremo actual de indemnización por sacrificio obligatorio, ya que «el perjuicio para una explotación no es igual si el que se muere es un semental o una vaca».
El ovino-caprino en Andalucía
El sector ganadero andaluz tiene gran importancia, tanto por su alcance económico como por su diversidad de producciones. La ganadería andaluza supone un 10% de la española y genera entorno a 1.500 millones de euros.
En el caso concreto de los sectores ovino y caprino, Andalucía alberga un 14% y un 37%, respectivamente, del censo nacional. Además, es la primera comunidad autónoma por número de cabras de ordeño, con el 39% (489.814 hembras de ordeño), y ocupa el cuarto lugar del censo nacional en ovejas reproductoras.
En 2018, el sector ovino y caprino nacional cayó un 11% respecto a la media de los últimos diez años, mientras que en Andalucía aumentó un 61%.